Géneros y Sexualidades

MADRID 8M

Pan y Rosas en la UAM: contra el patriarcado y el capital, un 8M combativo y de clase

Pan y Rosas peleó en la universidad por un 8M combativo desde la autoorganización en asambleas mixtas, por la alianza con las y los trabajadores, frente a una casta inmovilista y patriarcal.

Martes 13 de marzo | 22:29

Foto: PyR Madrid

Ya nadie discute que la jornada del 8M ha sido histórica; calles y plazas desbordadas en centenares de ciudades del mundo unidas por un solo grito, la lucha de las mujeres. Una lucha que ha demostrado ser contra los feminicidios, contra la justicia patriarcal, pero también contra la precariedad, la represión o los recortes en educación, arrastrando a las movilizaciones a grandes sectores de trabajadores, precarias, migrantes y estudiantes.

En el Estado Español, que vivió las movilizaciones más grandes del 8M en el mundo, la conquista de una convocatoria de huelga multiplicó la fuerza de la jornada, con un seguimiento de unos 5 millones de personas en las diferentes modalidades de paro convocadas (de sólo 2 horas en el caso de las direcciones burocráticas de CCOO y UGT; de 24 en las convocatorias de la izquierda sindical, CGT y CNT). Las universidades fueron uno de los espacios con más seguimiento, en los que se unían la huelga estudiantil y laboral.

En este contexto, la agrupación Pan y Rosas, junto a la agrupación estudiantil Armas de la Crítica, impulsamos la autoorganización y peleamos porque el paro fuera lo más masivo posible en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid.

Desde semanas atrás veníamos luchando, a través de la representación estudiantil de Revoluciona Tu Universidad que impulsamos, por imponer un cese de actividad en los organismos de gobierno de la universidad, única manera de garantizar el derecho a huelga efectivo para el estudiantado sin exámenes o prácticas obligatorias, pero sobre todo para las trabajadoras más precarias de los servicios privatizados que no pueden permitirse faltar un día al trabajo.

Sin embargo decanato, igual que hizo rectorado días antes, se apoyó en el carácter no mixto que impulsaban algunos sectores del feminismo en la universidad para negarse a llevar a cabo cualquier medida real que facilitara la movilización a la comunidad universitaria.

A pesar de ello, Pan y Rosas, junto a la asamblea mixta que impulsamos en Filosofía y Letras para organizar un gran paro el 8M, trabajamos incansablemente con el objetivo de que la jornada de ese día fuera un éxito, y entre todas y todos, pararlo todo. Desde las 9 de la mañana decenas de estudiantes e investigadoras de la facultad informamos a todo aquel que vino al centro de los motivos para la huelga e hicimos un pasaclases llamando a todos a salir de las clases y participar en una asamblea mixta para debatir sobre la necesidad y manera de pararlo todo, sobre la estrategia para tumbar el patriarcado y el capitalismo.

Especialmente contradictoria, fue la celebración de un congreso con perspectiva de género el propio día 8 en la facultad, sonde quedó en evidencia que los gestos simbólicos académicos sirven en muchas ocasiones para desmovilizar o incluso boicotear las movilizaciones y cuestionamientos más profundos. Con esta idea entramos a la sala donde se celebraba el congreso y, tras un debate que se alargó unos minutos, algunos de los presentes decidieron abandonar el acto y unirse a la asamblea.

En la asamblea discutimos sobre la necesidad de que la fuerza de las mujeres arrastre a otros sectores a tomar juntos las reivindicaciones de la emancipación de las mujeres, pero también del conjunto de la clase trabajadora y los oprimidos y explotados. Por eso reivindicamos el carácter mixto de la asamblea y de la convocatoria que agitamos semanas antes en la facultad: frente a las convocatorias que llamaban a los hombres a ejercer de esquiroles en los centros de estudio y trabajo, nosotras, junto a nuestros compañeros en la agrupación Armas de la Crítica, llamamos a toda la comunidad universitaria, con las mujeres a la cabeza, a vaciar cada aula, porque no queremos resistir, no queremos un día de visibilidad, queremos golpear para avanzar juntas y juntos.

La contradicción de la convocatoria no mixta en la universidad estalló el propio día 8, cuando el paro no fue total por clases llenas de hombres y, en un giro de última hora, sectores que habían llamado a los hombres a ir a clase y tomar apuntes, irrumpían en estas aulas tratando de vaciarlas y tildando de machistas a los mismos estudiantes que durante semanas habían llamado a ir a clase. Por otra parte, el argumento que nos daba decanato de que no hacía paro porque ¡quería ver los pasillos llenos de hombres el 8M”, se cayó por su propio peso, ya que lo que vimos en el pasillo, es a las trabajadoras más precarias sin libertad para hacer huelga.

También discutimos la necesidad de incorporar una crítica al modelo universitario, cada vez más elitista, con menos financiación, pero tasas más altas, dirigido por una casta universitaria que comparte sillones con grandes empresarios en los órganos de decisión y que perpetúa un machismo estructural que se hace obvio en los pasillos, con un 80% de catedráticos hombres, pero prácticamente un 100% de mujeres en el trabajo más precarizado de la universidad como es el servicio de limpieza.

La necesidad de una alianza entre trabajadores y estudiantes, otra de las cuestiones mencionada en la asamblea, se hizo carne cuando decidimos unirnos a una concentración a la que eran llamados las y los trabajadores de la universidad para marchar hasta Rectorado. Marchamos juntos cantando “obreras y estudiantes, unidas y adelante” y pedimos explicaciones al Rector Rafael Garesse, cuando reuniendo toda la hipocresía que tenía al alcance, pretendió unirse a la marcha de trabajadores de un 8M que boicoteó, negando hasta la inclusión de un punto de debate sobre el 8 de marzo en el último consejo de gobierno. Pero el máximo representante de una casta universitaria que precariza el trabajo en todos los sectores de la comunidad universitaria sin un solo argumento real para explicar su presencia, abandonó la concentración.

Por la tarde marchamos con el bloque combativo de la manifestación que desbordó las calles de Madrid, un bloque convocado por la izquierda sindical, con carácter mixto y de clase, porque la lucha contra el patriarcado es, necesariamente, la lucha contra el capital. Especial orgullo para Pan y Rosas y la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT), de la cual muchas de nosotras formamos parte, es que mujeres hiperprecarizadas pero tremendamente luchadoras como Las Kellys decidieran marchar con nosotras, como otros sectores de trabajadoras y trabajadores precarios y un amplio grupo de estudiantes que, igual que en Mayo del 68, entendemos que la unión de las mujeres, las y los trabajadores, los migrantes y estudiantes, será la que hará temblar la tierra.

[MADRID] Avanzamos por Gran Vía ¡¡¡Madrid será la tumba del machismo!!!

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¿Y después del 8M qué? Desde la Universidad, las mujeres de Pan y Rosas tenemos la tarea de avanzar en una gran juventud feminista, anticapitalista y de clase, una juventud que pelee para aplastar el patriarcado, que enfrente a la casta universitaria patriarcal que vende nuestras universidades, que combata el régimen monárquico represor que carga contra compañeras por movilizarse el 8M y mete en la cárcel a tuiteros, que se una a la juventud precaria y sectores de trabajadores en lucha, porque la unidad obrero-estudiantil no es un lema para un día de fiesta, ¡es el ADN de las mujeres y la juventud anticapitalista de Pan y Rosas y Armas de la Crítica!

Por eso llamamos a todas y todos aquellos que quieran construir esta juventud feminista y combativa con las mujeres a la cabeza, a una gran reunión abierta de Pan y Rosas y Armas de la Crítica este jueves 15 a las 14h en el aula 201 del módulo II de Filosofía y Letras, porque estamos en guerra contra el patriarcado y el capitalismo, y solo juntas podremos vencer.






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