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¿AYUNTAMIENTOS DEL CAMBIO?

Pago de deuda y recortes, éste es el balance de las políticas “del cambio” de Ahora Madrid

El Ayuntamiento de Ahora Madrid ha asumido una reducción del gasto público sin precedentes para obedecer a Montoro: 540 millones de euros menos en 2017 y otros 243 millones menos en 2018. Es decir, una reducción presupuestaria de 790 millones de euros en total en dos años, lo que ha sido reflejado como recortes en la última versión aprobada del Plan Económico y Financiero (PEF) 2017-2018.

Juan Carlos Arias

Madrid | @as_juancarlos

Miércoles 3 de enero | 18:42

En 2018, los recursos públicos destinados a sufragar el coste de la deuda se duplicarán, reduciendo la deuda a la mitad. Esto ratifica al Ayuntamiento de Madrid como el alumno más aventajado en la aplicación de las políticas neoliberales del PP. No en balde la aprobación final del PEF se ha realizado únicamente con los votos del PP y la aprobación de Montoro.

Todo ello para acabar logrando una reducción de deuda récord a costa de políticas sociales básicas, por mucho que desde Ahora Madrid se diga todo lo contrario. Porque todos los recortes impuestos por Montoro y aceptados por Manuela Carmena irán destinados a la reducción de gastos tan esenciales como: políticas de empleo, políticas de vivienda pública, políticas de igualdad, centros culturales, centros de mayores, polideportivos, escuelas infantiles, prestaciones sociales, etc. Recortes que se practicarán en todas las áreas de actuación municipal y en todos los distritos de la capital. No será un recorte homogéneo, unos lo sentirán más que otros. Sin embargo, lo que parece evidente es que todas las áreas y todos los distritos serán fuertemente afectados.

Respecto de las áreas municipales más afectadas destaca que para Equidad, Derechos Sociales y Empleo se han bloqueado 60 millones de euros y en Desarrollo Urbano Sostenible se pierden 58 millones, mientras Economía pierde 43 millones y Medio Ambiente otros 40 millones. Estos son solo algunos ejemplos.

Los distritos municipales que se verán más perjudicados serán aquellos en lo que se habían previsto mayores inversiones y gastos, que son casualmente los más populares y necesitados de inversiones y gastos sociales. Por ejemplo, la reducción será de más de 7,4 millones para el distrito de Puente de Vallecas, el más afectado, seguido de Usera, Latina y San Blas, con más de 5 millones de reducción del gasto. Les siguen Fuencarral-El Pardo, Tetuán, Hortaleza y Villaverde, que pierden más de 4 millones. En el distrito del Centro ser prevé un recorte de 3,4 millones de euros.

Además, todo el ajuste se va a efectuar fundamentalmente por la vía “acuerdos de no disponibilidad del gasto” (AND). Un eufemismo que en realidad lo que quiere decir es que una gran parte del gasto aprobado en los presupuestos queda sin ejecutar. Por lo tanto, “no disponible”, dado que se ha producido un acuerdo con Hacienda precisamente para eso, no realizar la disponibilidad presupuestaria que hubiera hecho realidad esa inversión o ese gasto necesario.

Por otra parte, toda la reducción del gasto exigida se produce únicamente sobre las partidas que se denominan “no financieras”, de ahí la fuerte repercusión sobre el gasto social. Es decir que todo el sacrificio descansa en aquellas partidas de gasto que no tienen que ver con el pago de la deuda. Para pagar deuda no hay límite de gasto ni de presupuesto.

Por si esto fuera poco, año tras año desde 2015, con la llegada al Ayuntamiento de Ahora Madrid, se gasta todo lo presupuestado y mucho más en la liquidación de la deuda, con lo que la tranquilidad en cuanto a la gestión económica del gobierno de Ahora Madrid por parte de las grandes entidades financieras acreedoras es máxima. En efecto, el gobierno de Manuela Carmena viene situando como prioritario el pago de la deuda y no el desarrollo e implementación de las políticas sociales que necesitan y demandan las clases populares de Madrid. Lo que resulta fácilmente comprobable si vemos la evolución que se viene produciendo en cuanto a los recursos destinados a las numerosas aportaciones extraordinarias y por adelantado destinadas a sufragar deuda. De este modo, la deuda se ha reducido a un ritmo récord, dado que suponen amortizaciones muy por encima de lo planificado y en menor lapso de tiempo.

En 2015, por ejemplo, la devolución anticipada de la deuda alcanzó los 365,9 millones de euros, mientras que en 2016 fue de 346,4 millones y en 2017 se han destinado algo más de 58,5 millones en concepto de amortización anticipada. Lo que hace un total de liquidación de deuda de 770,9 millones de euros entre 2015 y 2017, un auténtico récord. El PP entre 2013 y 2014, prácticamente el mismo tiempo, apenas recortó con carácter extraordinario 330 millones de euros.

Pero es que según el PEF para 2018 se prevé que además del importe destinado a la amortización presupuestada, nada menos que 347,58 millones de euros, se destinen otros 675,03 millones de euros a este fin con carácter de amortización extraordinaria. Es decir que la amortización no prevista inicialmente prácticamente duplicará la presupuestada y supondrá la reducción de la deuda en un solo año en 1.022 millones de euros. Lo que implicará dejar la ratio deuda/ingresos corrientes en el 55,4% o, dicho de otro modo, que con poco más de la mitad de los ingresos corrientes se podría cubrir la totalidad de la deuda municipal existente, cuando en tiempos de Gallardón esta ratio superó el 175%.

Recordemos, por otra parte, que la deuda actual del Estado es prácticamente del 100% y que una deuda por debajo del 60% se considera una situación financiera realmente aceptable. De hecho, el Pacto de Estabilidad de la UE sitúa el 60% de deuda como tolerable.

A esto hay que añadir que, contra lo que vienen diciendo y presumiendo desde Ahora Madrid, el porcentaje de ejecución del gasto presupuestado, es decir, la cantidad que de facto gasta el Ayuntamiento de Madrid en relación a lo presupuestado ha venido siendo muy bajo durante todo el período, tanto en inversiones como en gasto social. Esto lo ha venido denunciando incluso el PSOE y ha hecho que el ajuste exigido por Montoro haya sido mucho más sencillo, dado que muchos gastos estaban pendientes de ejecución a finales de año.

En este marco, el Ayuntamiento de Madrid ha llegado a amortizar el 29% de la deuda con los recursos de las inversiones no realizadas. De allí se explica la existencia de un superávit -más ingresos que gastos- superior a los 1.000 millones de euros, consecuencia de la baja ejecución del presupuesto aprobado.

La disciplina presupuestaria como política de Ahora Madrid

Lo único cierto es que el Ayuntamiento de Manuela Carmena y Ahora Madrid viene reduciendo desde el principio de su gestión la deuda a un ritmo e importes récord. Y todo ese “esfuerzo” presupuestario descansa, aunque se pretenda negar, sobre una reducción importante de las políticas sociales, inversiones e infraestructuras necesarias y vitales para la clase trabajadora y los sectores populares. En concreto: más de 20.000 solicitudes de vivienda social sin atender, renunciamiento al cumplimiento del programa de remunicipalización -alegando la falta de recursos disponibles- y a la más mínima política de empleo público, etc.

El hecho de que toda esta política tan restrictiva y reaccionaria en la aplicación del presupuesto y con hondas repercusiones entre la población más desfavorecida se haya venido negando y que incluso, para más escarnio, se haya hasta presumido y sacado pecho de la eficiente “gestión municipal” por esta reducción de la deuda tan extrema, ha sido una característica de todo el período de gestión política de Ahora Madrid, desde su llegada al Ayuntamiento a mediados de 2015 hasta ahora.

Esta defensa de una política restrictiva de carácter neoliberal en cuanto al gasto, además, ha caracterizado hasta hace muy poco a todos los grupos políticos que componen Ahora Madrid, desde Podemos hasta IU, pasando por Equo o Ganemos (incluyendo a los miembros de la corriente “Anticapitalistas” de Podemos). Todos ellos han venido justificando, por acción u omisión, apoyando y sosteniendo esta política.

Ahora, sin embargo, con la última vuelta de tuerca de Montoro y los fuertes recortes exigidos para 2017 y 2018, los concejales de IU y Ganemos han decidido plantear un tímido cuestionamiento a las últimas exigencias de Hacienda, sobre todo a raíz del cese, por no votar en el Pleno municipal a favor de la última versión del PEF, del Concejal de Hacienda y miembro de IU Manuel Sánchez Mato.

Pero no hay una estrategia clara y decidida de este grupo opositor en el seno de Ahora Madrid a las políticas más reaccionarias del equipo de Manuela Carmena, puesto que para tener alguna posibilidad de éxito esa oposición debería pasar por un construir un movimiento de lucha cuyo eje se la movilización y la lucha de clases, no la “oposición parlamentaria”. Pero claro, evidentemente resulta muy difícil y contradictorio formar parte directa de un gobierno responsable de recortes y a la vez impulsar un movimiento popular de oposición a esos recortes.

Lejos de ello, la estrategia desarrollada por este sector de Ahora Madrid se ha centrado básicamente en la negociación entre bambalinas y en los despachos para ganar tiempo, tratando de poner límites a los aspectos más duros de la intervención de Montoro y lograr un ajuste presupuestario “blando”. Esto es precisamente lo que se preveía que sucediera con los nuevos presupuestos de 2018, lo que hubiera liberado al Ayuntamiento del control de Hacienda por una vía ajustada a la legalidad, aunque Montoro no haya estado de acuerdo, pero en ningún caso transitando la senda de la desobediencia legal y presupuestaria.

Esta política, además, buscaba apoyarse en el cambio de la regla de gasto impulsada por Podemos y recientemente aprobada por vía parlamentaria, una opción que como no irá más allá de un gesto simbólico, sin concreción ni consecuencias prácticas reales, dado el arsenal legal con que cuenta el gobierno de Rajoy para imponer la disciplina presupuestaria.

El reciente surgimiento de la Plataforma “Madrid no se toca”, en la que participan miembros de Ganemos, Anticapitalistas e IU, está planteando la posibilidad de realizar algunas movilizaciones contra los recortes de Montoro a partir del mes de este mes de enero, lo que está por ver si finalmente se llevan a cabo.

Este sector “crítico”, sin embargo, adolece de muchas limitaciones por sus propias debilidades políticas y su apuesta por la continuidad de la fórmula municipalista de Ahora Madrid. Aunque ahora parezca que esté tratando de combatir a los sectores más derechistas del equipo de Manuela Carmena y del sector mayoritario de Podemos (pablistas y errejonistas), que se sitúan incluso a la derecha del propio PSOE, no dejan de querer seguir unidos a la alternativa política representada por Manuela Carmena y Podemos.

El enfrentamiento podría agudizarse una vez se abra el período de definición de las listas electorales. Pero, de momento, parece más bien que nadie quiere que la sangre llegue al río. Los “críticos”, especialmente IU, pretenden seguir apostando por una nueva candidatura de “confluencia”, incluso encabezada de nuevo por Manuela Carmena. Eso sí, siempre que se les concedan posiciones similares en las futuras listas electorales a las que venían detentando o, si acaso, algo mejores. Pero, sin plantearse en ningún momento construir una alternativa política, ni siquiera de frente único, para luchar contra la subordinación de Ahora Madrid a la agenda neoliberal del Gobierno.

Como decíamos en otro artículo, el año 2017 estuvo marcado por un acelerado proceso de domesticación de Podemos a las instituciones y ‘reglas del juego’ del Régimen del 78. Un proceso en el cual la subordinación de Ahora Madrid a las políticas neoliberales impuestas por Montoro y el PP ha sido sólo uno de sus vectores. Los otros (su falsa “equidistancia” ante la cuestión catalana y sus pactos con el PSOE) completan el pasaje de la ilusión reformista a ser la pata izquierda del régimen.

En este escenario, ¿no resulta evidente la necesidad de construir otra izquierda, que sea abiertamente anticapitalista y defensora de un programa de lucha para la clase trabajadora, las mujeres y la juventud? Creemos que sí.






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