Sociedad

DOSSIER PATAGONIA NO NUCLEAR

Pablo Lada: “La energía nuclear es un fracaso económico a nivel mundial”

Entrevistamos a Pablo Lada, referente del Movimiento Antinuclear de Chubut a propósito del plan que Macri acordó con China para instalar una nueva central nuclear en la Patagonia.

Roberto Andrés

@RoberAndres1982

Sábado 30 de septiembre | Edición del día

Pablo Lada es activista, investigador de la temática socioambiental y referente del Movimiento Antinuclear de Chubut (MACH), movimiento impulsado por el pionero y fallecido Javier Rodríguez Pardo y que lideró las históricas movilizaciones provinciales contra la instalación del repositorio en Gastre a fines de la década de los 80 y comienzos de los 90.

Para Lada las nuevas centrales nucleares simplemente “son un desatino por donde las mires. El primer aspecto -que es el que más nos preocupa a los que venimos militando la cuestión nuclear hace mucho tiempo, y a la sociedad en general- es aquel que nos lleva a hacernos cargo de lo que llamamos la hipoteca nuclear, que son esos residuos que se generan cuando fisionamos el átomo en una central nuclear de potencia, y que se terminan haciendo cargo finalmente las generaciones siguientes. Son elementos que perduran por miles de años, como el plutonio, que tiene 24 mil años de vida en promedio y que son sumamente peligrosos”.

“Van más de 70 años de era nuclear y aun no existe un solo repositorio en el mundo para residuos radioactivos de alta actividad”

Según nos comenta el chubutense, que también forma parte de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), “la millonésima parte de un gramo de plutonio causa cáncer. Y para eso la industria nuclear no tiene respuesta. Van más de 70 años desde que comenzó la era nuclear y la industria no ha encontrado aún una respuesta a los residuos de alta actividad. Acá nos tocó a nosotros lidiar con la lucha contra el basural nuclear de Gastre, que justamente era una supuesta solución. Hoy, después de aquella lucha, y en muchos lugares del mundo, no existe un solo repositorio de residuos radioactivos de alta actividad”.

Pero también rigen los aspectos económicos: “Esas dos centrales nucleares, según la información del propio Gobierno, cuestan 14 mil millones de dólares (sumando el préstamo chino), con lo que pone el propio Estado nacional, y solo para 1870 MW. Por otro lado, vemos que, también según la información del propio Gobierno, por las licitaciones del plan RenovAr de fomento a las energías renovables, salieron 59 proyectos solares y eólicos por cuatro mil millones de dólares para 2400 MW. Es decir, de los propios números del Gobierno y haciendo una comparación, podemos ver que cuesta la tercera parte (o menos) generar más electricidad con energías renovables. Por otro lado, nuestra Patagonia tiene un potencial casi único en energías renovables, sobre todo en energía eólica. Lo estamos viendo por estos días acá en Chubut, que gracias a las ultimas licitaciones que se hicieron hace poco, las renovables representan media central nuclear”.

“Un fracaso económico a nivel mundial”

“La energía nuclear se está dejando. De hecho en los últimos meses ha habido un anuncio atrás del otro. Incluso, países muy nuclearizados como Francia, con un presidente conservador, de derecha incluso, anuncia que cierra 17 centrales nucleares. En Suiza hubo un referéndum, luego Corea del Sur anuncia que también deja la energía nuclear. ¿Y por qué? Porque es un fracaso económico a nivel mundial. No hay empresa privada que pueda llevar adelante esto. Solo funciona con el respaldo del Estado. Es decir, va a ser el pueblo argentino el que va a pagar, el que se va a hacerse cargo de esos residuos radioactivos a perpetuidad”.

¿A qué se debe este fracaso económico de la energía nuclear?

“La muestra del fracaso financiero global de la energía nuclear es tal que las principales empresas del mundo generadoras de energía nucleoeléctrica están prácticamente quebradas. De hecho Westing House, que era una empresa emblemática, presentó quiebra en marzo de este año, y otras empresas van por el mismo camino, como la japonesa Toshiba, que es un gigante de la energía nuclear, desarrollador de centrales. Lo mismo está pasando en Francia y más ahora con el anuncio del cierre de centrales, la propia industria dice que eso va a ser una bofetada para las empresas que están ahí. Es decir, el mundo lo está dejando porque no hay economía que pueda soportar la construcción de una central nuclear. Todas las centrales que figuran estar en construcción en el mundo en realidad figuran así hace muchos años. Están paralizadas, figuran en construcción pero están hasta 30 años, porque no pueden afrontar los sobrecostos que están teniendo todas las centrales nucleares y por eso está estancada la porción nuclear de la matriz energética global hace muchísimo tiempo. Y por el contrario las renovables no terminan de crecer, sus costos bajan y estamos ante una revolución de esas fuentes de energía. Y nosotros en ese momento, con una Argentina que tiene uno de los potenciales más grandes del mundo en muchas fuentes energéticas renovables, nos subimos al tren de esto, de la energía nuclear o el fracking como estamos viviendo lamentablemente”.

Territorios inhabitables

“La actividad nuclear es la única actividad creada por el ser humano que tiene la capacidad de crear territorios inhabitables, zonas no aptas para la vida humana. Es la única capaz de hacer eso. La de convertir un territorio como si fuera la luna, en donde el ser humano no puede vivir, porque le afectaría de tal manera que le haría imposible la vida. Eso ya ha pasado en Chernobyl, y en Fukushima está pasando en este momento”.

“Pero aunque no ocurran accidentes catastróficos, como lo demuestran muchos estudios en el mundo, una central nuclear aun en funcionamiento normal, afecta a la población. Esa energía sutil -como nosotros la calificamos- son esas radiaciones que escapan. Se sabe que en un área cercana las personas que viven son afectadas, y hay estudios respecto a esto que la industria calla. Esas radiaciones son acumulativas, la vamos a seguir acumulando en nuestro organismo a lo largo del tiempo, en algún momento, en algún lugar. A alguna persona le puede provocar alguna enfermedad, como hoy están absolutamente probados los efectos acumulativos y disruptivos de nuestro código genético, y cómo producen tremendas enfermedades como se ha visto en el mundo tras amargas experiencias. Eso no hay que olvidarlo”.

“Está ligado a lo bélico. Es una energía que nació maldita, que nació para la bomba, y no existen las centrales nucleares pacíficas. Es de una central nuclear de energía de donde salen los elementos para poder producir una bomba atómica, como ha pasado que en muchos países desviaron material de centrales para producir energía clandestinamente y crearon programas bélicos, así que siempre está ligado a eso, a la proliferación nuclear”.

“Y para producir una magra proliferación de energía en el mundo. En Argentina no llega al 6 %, quizás menos debe de estar hoy en este momento. Es decir, que si cerráramos las centrales nucleares este país seguiría funcionando perfectamente, un ejemplo clarísimo. La propia ley de energías renovables ya dice que para el 2020 tiene que haber un 20 % de energías renovables, es decir, que en poquitos años vamos a tener multiplicado por cinco la porción energética que hoy cubre la nuclear. Creo que es una muestra clara de la insensatez de todo esto”.








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