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PSOL: la unidad de la “izquierda” por más derechos… junto al gobierno del PT

Mucho se ha hablado sobre el fortalecimiento de la derecha, sea por el crecimiento de votos tucanos (PSDB) en las últimas elecciones, sea por los actos pidiendo el impeachment (destitución) de Dilma y el retorno de la dictadura militar. En contrapartida también mucho se ha dicho sobre las debilidades del nuevo mandato de Dilma, tanto por la disminución de los votos al PT como por las dificultades que el nuevo gobierno comenzó a evidenciar en el Congreso, especialmente en relación a sus principales aliados como el PMDB.

Diana Assunção

San Pablo

Miércoles 19 de noviembre de 2014 | Edición del día

Frente a esta situación, organizaciones ligadas al gobierno federal como la Central Unica de Trabajadores (CUT) y la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE) promueven una serie de políticas para sostener la gobernabilidad de Dilma aprovechando la polarización electoral que puso en claro los orígenes petistas de sectores de la izquierda que abiertamente hicieron campaña por Dilma Rousseff.

En la última semana se ha difundido el acto realizado el 13 de noviembre en la Avenida Paulista como la mayor manifestación callejera después de las de junio de 2013, enfrentando a la derecha y a los “golpistas”. Aunque puntualmente era posible encontrar banderas correctas en esta manifestación, no se puede cerrar los ojos a su contenido de conjunto. El acto estuvo protagonizado por la CUT, el Movimiento Sin Tierra (MST), la UNE y que contó además con la importante participación del Movimiento de Trabajadores sin Techo (MTST) y del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), tenía como eje la lucha por una reforma política pero ninguna denuncia sobre los escándalos de Petrobrás. ¿Pura coincidencia? Todo indicaría que no, fue un acto claramente oficialista.

Las direcciones del PSOL y del MTST, organizaciones de izquierda que también encabezaron esta manifestación, intentan por todos los medios “esconder” el peso que tuvieron organizaciones como la CUT y UNE para “izquierdizar” el acto y justificar su política oportunista y de adaptación al gobierno del PT. Un verdadero combate a la derecha no puede darse a través de un frente que termine sirviendo a los intereses del gobierno de Dilma pues no se hizo mención a la principal debilidad de su gobierno, la actual crisis de Petrobrás.

¿Por qué es imposible estar al mismo tiempo al lado del gobierno y del pueblo?

Las organizaciones oficialistas afirman que el objetivo de la campaña por la reforma política es defender la gobernabilidad del nuevo mandato de Dilma frente al fortalecimiento de la derecha. El gobierno ya implementó el aumento de tarifas (combustibles, luz, entre otros), anunció un ajuste fiscal más duro para los próximos años (ningún activista de izquierda duda que esto significa sacrificar gastos en las áreas sociales), las tasas de interés siguen un curso ascendente (que generará más recesión y desempleo).

En el acto, vendido como un gran contrapunto a los actos organizados por la derecha, el presidente de la CUT dejó bien claro los objetivos en juego: “Este acto es para decir que las elecciones han terminado y que Brasil necesita gobernabilidad para crear condiciones para que la presidenta lleve adelante su programa de gobierno que el pueblo eligió (…) Este es un gobierno en disputa. La presidenta es progresista por esencia, pero sufrirá fuertes presiones de un Congreso Nacional bastante conservador, incluso en la base aliada, del mercado y de sectores de los medios que son un panfleto político. Lo que estamos haciendo aquí es mostrarle que tiene el apoyo de los movimientos sociales y en las calles para hacer un gobierno para el pueblo y los trabajadores.”

Lo más curioso es que en este acto por una supuesta “reforma política” que tendría como objetivo terminar con la corrupción que reina en el país, no se dijo nada acerca de que Dilma está implementando en el plano económico medidas que había criticado a sus contendientes electorales Marina Silva y a Aécio Neves. Increíblemente, en el acto realizado en la ciudad de San Pablo que se encuentra sumergida en la crisis del agua, este tema no fue una preocupación entre aquellos que defienden una “reforma política”.

¿Cómo es posible que los defensores del gobierno quieran realmente castigar a las empresas que financian con millones y millones de “donaciones” al PT y sus candidatos? ¿Puede creerse seriamente que los defensores del gobierno que a lo largo de 12 años destinó más del 40% de los recursos públicos al pago de los intereses y amortizaciones a los grandes inversores financieros van a querer luchar contra los planes de ajuste que están en curso? ¿Qué reforma política es ésta que permanece muda frente a estos “detalles”?

A pesar de que petistas y oficialistas de todo tipo se apresuraron en integrarse a las articulaciones contra la falta de agua en San Pablo, no quieren construir una movilización seria que dé una respuesta de fondo a este problema. Es que… cómo van a impedir que la indignación por la falta de agua se una a la indignación por los escándalos de corrupción que afectan tanto al PSDB como al PT, como ocurrió en las manifestaciones de junio de 2013. Solo buscan desgastar electoralmente a los tucanos que oficialismo en el estado de San Pablo, frenando cualquier intento serio de movilización independiente.

La campaña “por una reforma política” impulsada por las direcciones oficialistas en los sindicatos y movimientos sociales tiene un objetivo preciso: servir de dique de contención y desvío del profundo descontento e indignación que se va gestando en la población, que puede transformarse en combustible para nuevas explosiones sociales como las de Junio de 2013.

Por más que el PSOL defienda un proyecto de reforma política distinto al pretendido por el gobierno, por más que Luciana Genro se haya pronunciado en actos contra los ajustes de Dilma, no se puede cerrar los ojos al hecho de que la campaña por una reforma política se trata de un esfuerzo conciente de frenar cualquier posibilidad de movilización independiente del movimiento de masas, canalizando todo el descontento en los marcos de una presión controlada sobre las instituciones dominantes. Presión que como ya fue demostrado a lo largo de la historia, no puede resultar más que en pequeños cambios cosméticos que no van al fondo de los problemas.

¿Por qué las direcciones de los sindicatos y movimientos sociales no impulsan una campaña para que todo político, parlamentario, juez o funcionario de alto escalafón gane lo mismo que un profesor? La única forma de combatir consecuentemente a la derecha es con la movilización de los trabajadores y la juventud en forma independiente para dar una respuesta de fondo a la crisis del agua, garantizar el fin de la impunidad a los corruptos y corruptores y enfrentar los planes de ajuste del gobierno. Este camino solo podrá ser construido contra la voluntad de las direcciones oficialistas.

Para responder a esta tarea, junto a los trabajadores del Movimiento Nuestra Clase venimos haciendo un llamado a todos los sindicatos y oposiciones sindicales ligados a la izquierda opositora al gobierno a impulsar un Encuentro Nacional de trabajadores de base. Un Encuentro que vote un plan de acción en común para amplificar nuestra voz y permita dirigirnos a los trabajadores que se encuentran en la base de las organizaciones dirigidas por el gobierno pero quieren liberarse de las ataduras impuestas por sus direcciones y marcar un camino independiente, para que recuperemos nuestras organizaciones para los trabajadores y dejen de estar subordinadas al gobierno.

Llamamos a los trabajadores y jóvenes que votaron a Luciana Genro y confían en el PSOL a romper con esta campaña bajo la dirección del CUT y el PT que está por una reforma política y un “combate contra la derecha” subordinado a garantizar la gobernabilidad del nuevo mandato de Dilma y que por tanto, solo puede debilitar la construcción de una verdadera alternativa de izquierda. Llamamos a romper con este bloque de apoyo al gobierno e impulsar juntos un polo para retomar el camino de Junio.







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