Sociedad

CÓRDOBA/PRECARIZACIÓN LABORAL

Oye chico, otro capítulo más de despidos y precarización

Trabajadores del conocido bar de Güemes denuncian el cierre y despido de mas de 20 trabajadores que durante años prestaron sus servicios en este bar, que cuenta con varios locales en Córdoba y el resto del país.

Miércoles 19 de agosto | 13:51

Las calles de Nueva Córdoba y barrio Güemes hace ya varios años que se han convertido por las noches en un lugar por el que transitan miles de personas de todas las edades en busca de un lugar a donde sentarse, tomar algún trago, escuchar buena música y pasar el rato. Y allí están esperando cientos de bares de las más diversas formas y colores, para todos los gustos.

Pero hay algo que todos esos bares tienen en común y es que la más diversa oferta de comidas y tragos esta garantizada por miles y miles de trabajadores precarizados, en negro, sin derechos. A los cuales las patronales piensan que pueden tratar como quieren, o hacer y deshacer sus contratos como si fueran un papel mojado. Hay hasta casos como el de Favela, o éste que vamos a relatar ahora, en el que las patronales ni siquiera sienten la responsabilidad de responder los mensajes que sus empleados de años (que en su mayoría son inmigrantes), les envían al enterarse que cerraron o no les pagan un peso.

La pandemia es nueva, ¿pero la precarización también?

Hablando con los trabajadores de "Oye chico" nos cuentan que la crisis generada por el COVID-19 no hizo más que empeorar lo que los trabajadores ya venían sufriendo de antes, porque el trabajo en negro, los bajos salarios y los ritmos a destajo no son nuevos, es la forma en la que este negocio se vuelve tan redituable para sus dueños, es la base del éxito de las patronales gastronómicas y en este resto bar no era muy distinto.

Nos cuenta Gabriel que cuando empezó la pandemia cerró el bar y desde ese momento no les pagaron más un peso, que en “algún momento” de la pandemia decidieron cerrar y ni siquiera fueron capaces de avisarles que se estaban quedando sin trabajo, ahora son más de 20 familias de trabajadores las que están quedando en la calle sin ninguna explicación.

Cuando las cosas iban bien, el empresario cubano Osmany Estopiñán, dueño de la franquicia, se encargó de tomar siempre empleados inmigrantes cubanos y venezolanos para poder usarlos como propaganda de su bar “cubano” y ahora no es capaz de darles una explicación ante la situación que están viviendo estas familias, que es muy diferente a la realidad de él, que se contagió de coronovirus en su ultimo viaje a Miami. Aunque salga en los medios de Carlos Paz como un "buen ciudadano" que dona plasma tras su recuperación, es un empresario que ha dejado a gente en la calle en plena pandemia sin importarle ni sus familias, ni sus vidas.

Estamos hablando de un resto bar por el que pasaban durante una noche entre 300 y 400 personas, y que facturaba entre 300 y 400 mil pesos en una noche. La rotación en el personal también era moneda corriente, sobre todo a los mozos, siempre los cambiaban.

Sindicato… ¿Sindi... qué?

También hay que decir que las patronales hacen lo que quieren con los trabajadores porque lo hacen con plena complicidad de los sindicatos. Tanto la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), que cuenta con más de 350 mil afiliados y un 60 % de trabajo informal, así como la Federación de Trabajadores Pasteleros, Servicios Rápidos, Pizzeros, Heladeros y Alfajoreros, de 70 mil afiliados, de los cuales 25.000 son trabajadores de Fast Food, deberían estar en las calles enfrentando los despidos, las suspensiones y rebajas salariales que venimos sufriendo las y los trabajadores. Pero no, son ellos los que pactan a nuestras espaldas rebajas salariales de hasta el 30 %, los despidos y las suspensiones.

Desde La Izquierda Diario hemos remarcado la necesidad de asistir a los millones que hoy sufren las consecuencias de la precarización de la vida. Levantamos la urgencia de un salario de cuarentena de $30.000 como mínimo para todos los trabajadores en situación de vulnerabilidad.

Hace falta tomar medidas de emergencia reincorporando a todas las y los despedidos, salarios de emergencia y poner bajo control de los propios trabajadores toda fábrica y establecimiento que cierre. Es urgente evitar que la crisis sanitaria profundice una crisis social que afecte aún más a la clase trabajadora y los sectores populares.

Los trabajadores de "Oye chico" son un ejemplo más de lo que les pasa a miles y miles de trabajadores gastronómicos en todo el país. Patronales, sindicatos y gobiernos están todo el día organizándose para que seamos los trabajadores los que paguemos los platos rotos de esta crisis. Desde este medio alentamos a que todos los trabajadores hagamos lo mismo, que nos organicemos como ellos, pero para enfrentarnos a estos ataques, exigiendo a nuestras direcciones sindicales que se pongan a la cabeza de la lucha por defender nuestros derechos y nuestras vidas

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Si estás en la provincia de Córdoba contactate para contarnos tu situación laboral y denunciar los abusos por parte de las empresas al 351-3290154.







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