Sociedad

DERECHOS HUMANOS

Otro genocida muere impune

Hace pocos días fue conocido el fallecimiento de Roberto De Caso, personal civil del Destacamento de Inteligencia 182, procesado en 2015 por ser quien “marcó” la casa de su primo, el desaparecido “Oscarcito” Ragni. Conversamos con Oscar Ragni, militante histórico de la región y la abogada querellante de la familia y el CeProDH, Natalia Hormazabal.

Viernes 30 de diciembre de 2016 | 13:16

Antonio Oscar Ragni, es el padre de Oscar Alfredo Ragni, estudiante de arquitectura en La Plata, secuestrado en Neuquén en diciembre de 1976 y que a la fecha permanece desaparecido.

Oscar, reconocido militante por los Derechos Humanos de la región, e Inés Rigo, su esposa desde hace más de 60 años y una de las Madres de Plaza de Mayo, filial Neuquen y Alto Valle, han sostenido a lo largo de los años que Roberto De Caso- primo de la víctima y aprovechándose de tal condición- ha sido quien “marcó” la casa de la que fue secuestrado “Oscarcito”, ese 23 de Diciembre de 1976.

En el año 2008 y como parte del primer juicio en la región conocido como “Escuelita I” fue juzgado el caso de Oscarcito Ragni. Sin embargo no todos los responsables fueron llevados a juicio. Luego de muchos años de insistir ante la Justicia, la familia Ragni junto a las abogadas del CeProDH, lograron que en el año 2015 se procesara a De Caso como partícipe secundario en relación al secuestro y desaparición de su primo Oscar Ragni. Como una macabra coincidencia, cuarenta años después de este hecho, por la misma fecha, muere De Caso. Como miles de genocidas, falleció impune.

De Caso estaba próximo a atravesar el juicio oral. ¿Qué piensan de este hecho?

OR: Más allá de que esto es una cuestión muy personal, quiero tomar el tema como algo general, porque todo lo que involucra a los juicios por delitos de lesa humanidad, nos involucra a todos. No es solamente lo personal, más allá que por supuesto una parte, que genera ansiedad, es personal, lo vivo como cualquier familiar directo de una víctima.
Sabemos que lo que pasó luego del 76` no ha sido contra fulano o mengano, sino contra toda la sociedad, contra jóvenes, adolescentes que querian un país distinto. Nadie duda de eso, como ya se ha ido viendo a través de los distintos juicios.
Cuando sucede un hecho como este, que se pierde la posibilidad de tener un elemento más en los juicios, como es la declaración de alguien involucrado como esta persona fallecida que es Roberto De Caso, termina todo. Más, con un arma contra la que no podemos luchar, la muerte de alguien no está prevista. Pero lo que sí debería haber estado previsto, en este caso particular y en muchos otros, es la celeridad con la que tendrían que haber actuado los distintos tribunales. Teniendo en cuenta que han pasado 40 años, teniendo en cuenta que todos los involucrados tenían entre 40 y 50 años; es decir, todos estarían entre los 80 y 90 años ahora.Yo he denunciado esto muchas veces.

NH: El paso del tiempo es un factor biológico de impunidad. Hace 10 años que venimos denunciando esto desde el CeProDH, en cada juicio en que intervenimos. Fallecen testigos, víctimas y familiares sin ver juzgados sus casos. En el caso de los genocidas es aún más grave, ya que el paso del tiempo no hace más que beneficiarlos.
Cuando cumplen 70 años se otorga en forma automática, la prisión domiciliaria. Y en muchos casos luego de largos años de instrucción, e instancias recursivas, estas causas terminan por el fallecimiento de los imputados.
Eso es inadmisible para quienes han esperado una vida para ese momento y para los que hemos luchado tantos años junto a familiares, por ver a los represores en cárcel común.

" Quiero tener fuerzas hasta que llegue el día que el Tribunal me cite delante de todos los imputados y me diga quién secuestró a mi hijo y donde está”.
Inés Rigo de Ragni- Madre de Plaza de Mayo, Filial Neuquén y Alto Valle

En el caso de Roberto De Caso la justicia tardo muchos años en imputarlo, lo cual logra la querella d ela familia Ragni y el CeProDH recién en 2015.

OR: La primera concurrencia de De Caso a la justicia fue por requerimiento del Juez Rivarola, cuando se reabrieron los juicios en el año 2005. Nosotros seguimos con este tema. Se retomó la causa con el juez Labate, que tambien lo citó, pero no resultó imputado.
Es como una combinación trágica.
El atraso, no sólo por este caso, es por todos los casos. Insisto, la mayoría de los enjuiciados son personas que tienen hoy entre 80 y 90 años, muchos ya han fallecido.
Entonces tendrían que haber tenido, desde la justicia la adhesión necesaria para entender que esto no podía seguir demorándose y tambien con lo de hacer los juicios en “etapas, etapitas, pedacitos...”. Estos juicios tendrían que haber tenido un ritmo acelerado. No se tuvo en cuenta, hubo juicios prolongadísimos.
Aquí los juicios empezaron en el 2008 y recien se ha fijado sentencia fija en la primera parte del juicio, hace 8 años. Quiere decir que este personaje, De Caso que falleció hace unos días, seguramente iba a ir a juicio el proximo año, todo se prologaría 4 o 5 años más. Es decir, todo esto, más allá de la desaparición fisica de la persona que interesa -por decir de alguna manera- ha sido “fogoneado por la lentitud con la que se llevan los juicios.”

NH: En este caso hubo una clara desición política de los primeros jueces de instrucción de no imputar a este genocida, aunque las mismas pruebas con las que logramos su procesamiento a 39 años de ocurrido este hecho, estaban a la vista y en la causa.
De Caso fue personal civil del Destacamento de Inteligencia 182. Era la primera vez en la región que se procesaba a un civil por su rol de “ marcar” a la víctima y el lugar donde estaba. Y en ese sentido para nosotros era fundamental para poder mostrar cabalmente que en el Genocidio perpetrado por la dictadura militar en Argentina, cada rol de cada genocida y fuerza, fue fundamental para lograr el resultado final. El aporte de De Caso no fue menor para que ese operativo conjunto de secuestro que se desplegaría para llevarse a Oscarcito, resultara como resultó.
Hemos sido muy críticas en relación a como se han instruido en forma segmentada estos juicios. ¿Por qué De Caso no fue imputado y juzgado en 2008? Sólo la intención de desarmar el plan, y mostrar casos aislados y como un plan de exterminio sólo del Ejército, con alguna participación auxiliar de otras fuerzas represivas, puede explicarlo. Y eso atenta claramentre contra la verdad histórica y permite la impunidad.

Resulta una ironía que sólo restaba la conformación del Tribunal, para llevar a juicio en los próximos meses a Roberto De Caso.

NH- En el marco de juicios parcializados, segmentados, sin análisis de la prueba a la luz de entender que estos hechos ocurrieron hace 40 años como parte de un plan genocida; donde faltan los desaparecidos y el Estado no dice que ocurrió, donde la prueba más importante son los sobrevivientes y sus familiares, la muerte de los genocidas sin juicio y castigo, es algo esperable entonces.
Es ilógico que ocho años después del primer juicio donde se juzgó su caso, un juez de instrucción y la Cámara de Apelaciones entendieran que Inés Rigo y Oscar Ragni siempre tuvieron razón en relación a la participación que le cupo a De Caso, para secuestrar y desaparecer a su hijo.
Hace meses que los jueces se excusan para no conformar el Tribunal. Inés y Oscar han esperado 40 años para verlo sentado en el banquillo de acusados. Hoy eso no va a ocurrir, y es exclusiva responsabilidad del Estado y como se han organizado estos juicios. Pero seguiremos reclamando juicio y castigo para todos los que faltan.

OR: Sabemos que este hecho es una pérdida de tiempo y también la pérdida de la oportunidad de intentar saber muchas cosas, que será irrecuperable, porque estamos buscando la verdad.

Hay un hecho fundamental y es la intención de todos los gobiernos de no avanzar con los juicios. Ya la ex presidenta Cristina Fernández al iniciar su último periodo de gobierno había dejado bien claro en su discurso inaugural, que con esa gestión quería que se terminara con los juicios a los militares y el tema de los desaparecidos. No en vano, se dejó de acusar por “desaparición forzada de personas” para pasar a condenar por homicidio, transformando a los desaparecidos en muertos sin saber, en realidad, cuál es el destino que tuvo cada uno de ellos. Es una deuda tremenda que tiene la justicia con el pueblo argentino.






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