Economía

PANORAMA ECONÓMICO

Otra ayudita del amigo americano para Macri

La decisión de la Reserva Federal de los EE. UU. de reducir las tasas de interés, favorece los intentos de Guido Sandleris de mantener la estabilidad cambiaria hasta las elecciones.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Miércoles 31 de julio | 22:00

La decisión de la Reserva Federal (Fed) de los EE. UU. de bajar este miércoles las tasas de interés 25 puntos básicos, al rango de 2 % a 2,25 % anual, no podía llegar en mejor momento para Mauricio Macri. En un momento en el que el dólar volvió a desperezarse, aumentando 2 pesos (3 %) en quince días, la noticia podría contribuir a evitar que aumente la tensión.

La baja de tasas de interés en los EE. UU., si bien es moderada, contribuye a que los fondos de inversión, ávidos siempre de los mejores rendimientos, se vean estimulados a salir de los activos estadounidenses. Podría decirse que la Fed "empuja" capitales desde EE. UU. hacia otros países. Los mercados "emergentes", entre los que se cuenta la Argentina según el MSCI podrían verse beneficiados por el ingreso de capitales. Recordemos que bastó que la Fed dejara de aumentar las tasas de interés en diciembre, dando una señal de alivio después de una seguidilla de aumentos durante 2017 y 2018, para generar un módico "veranito financiero", que para la Argentina duró lo que un suspiro.

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Ahora podría generarse un efecto similar o mayor incluso, dado que esta vez no deja de aumentar la tasa, sino que disminuye.

Esto por sí solo no asegura la calma cambiaria. Las declaraciones del principal candidato opositor, Alberto Fernández, manifestando que hay una fortaleza "artificial" del peso y anticipando la decisión de no pagar los actuales intereses de las Letras de Liquidez (Leliq) metieron ruido y podrán seguir haciéndolo.

Pero el amigo americano, Donald Trump, volvió a actuar en favor de Macri. Motivado por su interés doméstico, que es evitar que la economía de EE. UU. entre en recesión, el mandatario norteamericano ejerció una fuerte presión sobre la Fed para que su titular, Jerome Powell, concretara la reducción de la tasa de interés. A pesar de esto, la declaración de Powell no conformó a Trump, porque no dejó en claro que haya una firme decisión de continuar con nuevas bajas de la tasa. Una catarata de tweets apuntó contra el funcionario encargado de definir la política monetaria.

Pero para el Banco Central (BCRA) comandado por Guido Sandleris, la decisión es pura ganancia.

Riesgo país y bonos

Además de estimular los flujos de capitales hacia países emergentes, una menor tasa tendrá otros efectos de importancia para las urgencias financieras de Macri. En primer lugar, la reducción de la tasa de la Fed, se traduce en un aumento de los precios de los activos financieros, cuya cotización se mueve en sentido inverso a la tasa de interés. Entre ellos se cuentan las acciones y bonos de la Argentina. El efecto de una mayor cotización de los bonos, es una caída en el riesgo país. Pero este alivio tiene límites: resulta difícil esperar que este baje a menos de 700 puntos básicos (hoy está en 784), es decir, bien por encima de los 650 puntos que llegó a tener en febrero.

Esto es así por la incertidumbre electoral, pero también por todas las incógnitas que encierra la política económica, entre otras la capacidad del próximo gobierno para evitar un default.

Commodities en alza

Cuando la Fed baja la tasa de interés, es de esperar que se debilite el dólar respecto de las demás monedas. Lo mismo debería suceder respecto de commodities como el petróleo, la soja, el maíz, el oro, etc., cuyos valores expresados en dólares deberían aumentar.

Ayer la tonelada de soja estaba 317 dólares. Esto es 30 dólares más que en mayo. El maíz cerró a 157 dólares la tonelada (25 dólares más que en mayo).

La cosecha récord de 147 millones de toneladas, podrá venderse así a valores récord, en la medida en que los "chacrers" no decidan guardarse los granos a la espera de un mayor valor del dólar a fin de año.

Relatos y realidad de la economía que viene

Si la baja de la tasa se traduce en las próximas semanas en alivio financiero local, Macri reforzará su narrativa de que lo peor ya pasó. Pero estamos apenas atravesando una burbuja que se va a pinchar después de las elecciones. La economía está bombeada por el crédito (vía Anses, financiamiento al consumo con tarjeta, subsidios a los autos) y por el módico efecto favorable sobre el poder adquisitivo que generan los aumentos de paritarias, que lejos están de recuperar lo perdido durante 2018. El agro es lo único que hasta mayo mostraba señales de recuperación, sin alcanzar para arrastrar a toda la economía.

Bajo las directivas del FMI, lo que viene después de octubre es una nueva aceleración del ajuste. Esto ocurrirá no solo si gana Macri; los economistas cercanos a Fernández ya anunciaron 8 años de FMI (con todas las reformas que trae bajo el brazo), y "congelamiento" de la distribución del ingreso, es decir cristalizar el deterioro que impuso Macri. Estas son las únicas alternativas si se pone en cuestión lo que ordena toda la política económica bajo las directivas del FMI: cumplir con los acreedores a rajatabla. Por eso, enfrentarlo es la única alternativa a pagar "con el hambre y la sed" del pueblo trabajador.







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