Sociedad

ABUSOS SEXUALES ECLESIÁSTICOS

Osvaldo Ramírez: “Los curas abusadores ya no son intocables, los queremos en la cárcel”

La semana que pasó el joven correntino sintió que su lucha y tenacidad por fin tuvieron recompensa. Domingo Jesús Pacheco, el cura que abusó durante años de él fue condenado a 13 años de prisión.

Daniel Satur

@saturnetroc

Domingo 26 de febrero de 2017 | 00:10

Osvaldo Ramírez tiene 25 años. Nació y vive en Esquina, una localidad de no más de 40 mil habitantes que limita con la ciudad de Goya, en la provincia de Corrientes. Desde niño su familia le inculcó la religión católica y él, como casi todo el pueblo, aprendió los ritos, las celebraciones y las prácticas litúrgicas. Tanto fue así que a los 13, como muchos otros adolescentes, era un activo integrante del coro de la Iglesia Santa Rita y de la capilla San Antonio.

Fue en 2005 cuando conoció al cura Domingo Jesús Pacheco, un cuarentón enviado al pueblo por el Obispado de Goya que llegaba con una idea atractiva para la feligresía: su proyecto “Biblia abierta” se basaba en la digitalización del libro supremo de la Iglesia Católica. Para realizarlo, Pacheco buscó colaboración entre los jóvenes más entusiastas del pueblo.

Más de una década después para Osvaldo esa idea de Pacheco era la vía para consumar sus aberraciones. “Como todo psicópata se ganó la confianza de mis padres y así logró llevarme a colaborar con su programa Biblia Abierta. En esos encuentros era cuando cometía los abusos”, recuerda hoy el joven en conversación con La Izquierda Diario.

La historia de este cura abusador se parece a la de muchos otros. Tanto como se parecen el peregrinar de su víctima en busca de Justicia con el de infinidad de otras víctimas. Pero también esta historia tiene singularidades. Como por ejemplo, que Pacheco en 2013 ya había sido juzgado y absuelto por este mismo caso, con las mismas pruebas y testigos con los que ahora fue condenado.

Sólo la perseverancia de Osvaldo, su familia y su abogada obligaron al Superior Tribunal de Justicia de Corrientes a resolver el reenvío de la causa al Tribunal Oral Penal de Goya, ordenando la realización de un nuevo juicio pero con otros jueces.

Otra singularidad del caso la cuenta el mismo Osvaldo. “A Pacheco lo absolvieron en 2013 luego de que estuvo dos años detenido en la comisaría de Esquina. En aquel momento quedó en libertad gracias a una fianza que puso el Obispado, que la pagaron con la venta de una camioneta Ford Ranger. Así llegó en libertad al juicio y así fue absuelto”, recuerda hoy el joven.

Osvaldo Ramírez

Impunidad de origen

¿Aquella absolución fue sorpresiva o ya te la veías venir?

  •  Antes de que terminara aquel primer juicio nosotros ya nos dábamos cuenta de que iba a terminar absuelto, porque cuando nuestros testigos declaraban los jueces se reían y cuando declaraban los testigos de la defensa hasta movían la cabeza como afirmando lo que escuchaban. Un día antes de la sentencia mi abogada y el fiscal de cámara me dijeron “preparate porque va a quedar libre”. Y así fue.

    Además de la condena que recibió Pacheco ahora, ¿este juicio fue distinto a aquel?

  •  Sí, en ese punto fue muy distinto ya que los jueces se mostraron siempre al margen cuando hablaban los testigos. Pero en otras cosas fue un juicio parecido, porque duró lo mismo que aquel (empezó el lunes 20 y terminó el jueves 23) y se presentaron los mismos testigos y las mismas pruebas. Eso sí, cambió radicalmente la sentencia.

    Domingo Pacheco fue condenado por el TOP de Goya a trece años de prisión, a cumplir en la cárcel de Corrientes Capital (a 360 kilómetros de Esquina), por ser autor del delito de “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado en la modalidad de delito continuado”. Hasta que la sentencia quede firme, seguirá en libertad.

    Los abusos sufridos por Ramírez de parte de Pacheco ocurrieron entre 2006 y 2008, cuando el joven no superaba los 15 años y el cura rondaba los 45. Y fueron cometidos tanto en la Iglesia Santa Rita como en la capilla de San Antonio. Pero entre los hechos y la denuncia realizada por Osvaldo pasaron algunos años.

  •  En Esquina, como en todo pueblo chico, nos conocemos todos y la gente tiende a juzgar y condenar por algo que no sabe. Los rumores corren rápido y son muy pocos los que se ponen en tu lugar y te brindan su apoyo. Yo tenía mucho miedo a que no me crean y le tenía miedo a las amenazas de Pacheco. Él siempre me amenazó. Yo le decía a él, frente a frente, “a usted lo voy a denunciar algún día y va a ir preso por todo lo que me hace”, y él me decía “a vos nadie te va a creer porque sos un loquito que está bajo tratamiento y a mí sí me van creer porque soy el sacerdote, si contás va a ser peor para vos”. Era algo muy difícil de superar para mí.

    ¿Y cómo fue el momento de tomar la decisión de denunciarlo?

  •  Cuando ya tenía unos veinte años, un día junté coraje y pude contarle a mi familia todo. Ellos en ningún momento dudaron de mí e inmediatamente llamaron al párroco Ramón Espinoza, que enseguida nos llevó al Obispado de Goya a hacer la denuncia. El 19 de septiembre de 2011 hice esa primer denuncia y poco después lo denuncié en la Justicia. Al tiempo lo detuvieron.

    Osvaldo recuerda que antes de que su historia se hiciera pública en el pueblo casi no se hablaba de casos de abusos sexuales. Pero que una vez que denunció a Pacheco se revolucionó Esquina. “Sólo faltaba que alguien diera el paso inicial”, reflexiona. Desde ese momento aparecieron muchas otras denuncias de abusos en el pueblo, no contra Pacheco sino contra hombres que no eran curas. A Pacheco, además de Osvaldo, sólo lo denunció otro chico y fue unos años antes. Ahí también Pacheco fue absuelto. “Es que el chico, Rolando Acevedo, era un chico de la calle que no sabía leer ni escribir y le costaba mucho expresarse, no podía ni hablar delante de los jueces”, recuerda Osvaldo y agrega que luego de su denuncia “no hubo otra contra Pacheco, pero yo sé que a otros chicos les pasó lo mismo. Sólo que no quieren hablar, por miedo, el mismo miedo que yo tuve durante años”.

    Domingo Jesús Pacheco

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    Un capítulo aparte merece la actitud del Obispado de Goya, a cargo en ese entonces de monseñor Ricardo Faifer, sobre todo en lo que tiene que ver con la defensa de Pacheco y el desprecio por su víctima.

    ¿Cuál fue la respuesta institucional de la Iglesia apenas denunciaste a Pacheco?

  •  En ese momento el Obispo me dijo que iba a tener que hacer la denuncia ante la jerarquía eclesiástica. Y si bien con eso me dio el aval para que yo vaya a la Justicia, luego no me dieron más apoyo. Es más, no sólo pusieron esa camioneta para la fianza de Pacheco sino que al párroco Espinoza poco después lo trasladaron a otra ciudad y perdimos contacto con él.

    ¿A modo de escarmiento?

  •  Y, sí. Espinoza llegó a atestiguar en el juicio y ahí contó que Pacheco desde 1995 estaba bajo tratamiento psicológico, pagado por el Obispado y realizado en una clínica de Liniers, pero que siempre lo abandonaba. Y contó también que en Goya ya había una denuncia contra él y que rumores había de amontones.

    ¿Y cómo fue el comportamiento posterior de la Iglesia?

  •  Cuando a Pacheco lo absolvieron en 2013 el mismo obispo Faifer me llamó para pedirme disculpas por si “había herido algún sentimiento” con la actitud que había tenido al poner la camioneta para la libertad del acusado. Pero nada más. Y después nunca más me llamó nadie de la Iglesia. El único gesto bueno que recibí fue el del padre Ramón Espinoza, al que luego lo trasladaron.

    ¿Faifer te dijo por qué le pagó la fianza a Pacheco?

  •  Puntualmente las razones a mí no me las dijo. Pero en su momento, cuando puso la Ranger para pagar la fianza, decía que lo hacía porque debía proteger al cura, para que llegue más tranquilo al juicio.

    ¿Cómo siguió el proceso interno contra Pacheco en la Iglesia?

  •  Yo inicié el juicio eclesiástico y seguí la causa. Ya se enviaron todas las pruebas y los testimonios al Vaticano y estamos esperando la resolución. Lo que sí sabemos es que, desde tiempo después de haberlo denunciado, Pacheco fue suspendido y no puede ser más llamado cura, ni puede celebrar misas ni confesar.

    ¿Vos qué creés que deberían hacer con él?

  •  Yo en verdad quiero que lo expulsen de la Iglesia. Yo creo que esta condena en la Justicia civil, que la voy a presentar como prueba ante el Vaticano, tendría que llevar a la expulsión.

    Encubrimiento al pedófilo, ninguneo de las víctimas y la búsqueda, por todas las vías posibles, de que el caso no se haga público. Esa es la metodología naturalizada (y hasta regimentada desde el Vaticano) en todos los casos de denuncias de abuso sexual eclesiástico. Tan es así que el relato de Osvaldo Ramírez parece un calco de lo que manifiestan miles de otras víctimas en Argentina y en el resto del mundo.

    Pero el “modus operandi” oscurantista no siempre resulta exitoso. Y cada vez, parece menos efectivo.

    Osvaldo forma parte, junto a decenes de personas, la filial argentina de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, que tiene ramificaciones en los cinco continentes y cada vez más integrantes. Son quienes se animaron a hablar alguna vez, superando el miedo propio y rompiendo el “aura” de impunidad con la que que la jerarquía católica recubre a los abusadores.

  •  Estoy muy agradecido a todas las compañeras y compañeros de la Red. Todos me brindaron mucho apoyo siempre y se pusieron muy contentos con esta condena. Porque sabemos que éste es el camino que hay que seguir. Hay que denunciar. Es difícil, hay mucho sufrimiento, pero al final vamos a tener nuestra recompensa.

    Además del apoyo mutuo, al conocer tantos casos como el tuyo ¿qué lecciones fuiste sacando?

  •  Una conclusión importante que yo saco es que la institución, desde el principio, nunca quiere creerle a la víctima. Esa es la realidad. Pero es imposible que un niño o un joven mienta o invente semejantes hechos y exponerse a toda la sociedad, a su pueblo, para que lo señalen diciendo “ahí va el que denunció a tal cura”. Porque incluso, luego de que lo contás, tenés que recibir ese no apoyo de la Iglesia, que es muy duro.

    ¿Y qué pensás de Bergoglio, quien desde el Vaticano habla seguido de este tema?

  •  Yo lo único que espero es que lo que dice Francisco en sus discurso se cumpla y que no quede sólo en palabras. Que no diga sólo “tolerancia cero”, sino que cumpla con actos que lo demuestren.

    Mientras tanto, siguen siendo las víctimas las que deben luchar, casi siempre en soledad

  •  Sí, es así. Por eso yo digo que no hay que tener miedo y que es fundamental que las familias brinden la contención necesaria como para que quienes sufrieron los abusos tengan la fuerza para denunciar. A los curas abusadores se les terminó la época de “los intocables”. Y nosotros lo vamos a demostrar. Es duro, triste, cuesta pelearla, se pierde mucho tiempo de tu vida en esto, pero estoy convencido de que podemos contra ellos. Ahora es el tiempo de las víctimas, de las denuncias y de la cárcel para todos ellos.

    Jueves 23. Osvaldo Ramírez junto a su abogada Verónica Vergés, durante la sentencia

    Osvaldo tiene una última reflexión, que agrega otro ingrediente a una larga lista de obstáculos a las que se enfrentan quienes, buscando verdad y justicia, se enfrentan a prácticas de poder y de dominación que llevan siglos y cuentan hasta con el financiamiento del Estado. “Quiero agradecerle mucho a la doctora Verónica Vergés, de Goya, que tomó mi causa cuando el anterior abogado la dejó y casi cae a fojas cero. La doctora fue la única que quiso tomar la causa, busqué por todos lados, corriendo contra el tiempo, y ella se jugó como profesional, como madre y como persona. Toda la vida le voy a estar agradecido”, termina la coversación Osvaldo con el mismo tono de voz, firme y decidido, con el que arrancó.







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