Internacional

ANTIFASCISMO

Orígenes del movimiento antifascista

Un corto análisis histórico acerca del movimiento de acción antifascista.

Domingo 24 de diciembre de 2017 | 00:00

Durante el inicio de la década de 1930 el movimiento Nazi se volvía cada vez más fuerte: en las elecciones de 1930 el recuento de sus votos se había multiplicado por seis, alcanzando un 18% y para mediados de 1932 ya era de un 37%.

Pero los Nazis no estaban enfocados principalmente en las elecciones, de manera cada vez más frecuente asaltaban y asesinaban a sus opositores. Toda organización alemana del movimiento de trabajadores estaba bajo el ataque directo de los Nazis: los sindicatos, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y el Partido Comunista Alemán (KPD).

Una resistencia unificada entre los trabajadores podría haber derrotado al Nazismo, pues hay que tener en cuenta que en las elecciones de 1933 el SPD y el KPD juntos tuvieron en total más votos que Hitler.

Sin embargo la acción coordinada contra el fascismo estuvo ausente, los militantes del SPD llamaban a los del KPD “fascistas pintados de rojo” y algo parecido a “comunazis” en idioma alemán. Por otro lado, los militantes del KPD les llamaban “social fascistas”, bajo estas posiciones ninguno de los dos partidos planeaba ceder; relacionarse con "fascistas" para enfrentar a otros fascistas ni si quiera era discusión.

Entonces, ¿cómo pensaron que podrían defenderse a sí mismos de los Nazis? El SPD supuso que el Estado, la constitución de Weimar y la policía les protegerían. El KPD, por otro lado, luchó activamente contra las pandillas de Sturmabteilung (los camisas pardas o SA) creyendo que solos, siendo una minoría radical, podrían derrotar a los Nazis.

Imagen de un afiche de campaña de 1932 de los socialdemócratas (SPD), las tres flechas aún son utilizadas por varios grupos anarquistas como “RASH” y otras organizaciones Antifascistas. Representa la orientación del SPD contra la monarquía, los fascistas y los comunistas.

¿Qué significa un Frente Único?

Ambos partidos erraron, un real frente único unido contra el fascismo era necesario, esto hubiera significado “golpear juntos, marchar separados”, en otras palabras, ambos podían apegarse y promover su propio programa político, pero en el momento de la acción trabajar en equipo.

El SPD y el KPD tenían enormes diferencias. El SPD aún intentaba reformar y administrar el capitalismo, el cual se encontraba en una profunda crisis. El KPD buscaba la revolución socialista. Aun así podrían haber coordinado acciones concretas. Un trabajador del KPD podría haberle planteado a otro del SPD: “La política de nuestros partidos es incompatible, sin embargo cuando los fascistas vengan esta noche a destruir la oficina de su organización, vendré con fusil en mano a apoyarles, si ustedes prometen apoyar a nuestra organización cuando también nos encontremos bajo el ataque del fascismo.

Muchas personas reconocían la amenaza del fascismo, y hacían el llamado a un frente único, aun así tanto el SPD como el KPD se negaron. En vez de golpear juntos, ambos crearon grupos de “unidad” con sus propios círculos. El SPD creó el “Eiserne Front” (Frente de hierro) compuesto por militantes y algunos liberales, el cual dependía básicamente de la fuerza policial de la burguesía para combatir a los Nazis.

El KPD fundó la “Antifaschistische Aktion” (Acción Antifascista) que oficialmente estaba abierta para cualquiera, incluso para miembros del SPD, pero debían aceptar ataques del mismo grupo hacia su partido, pues se daba por asumido que los miembros del SPD dejarían su partido antes de unirse a la Acción Antifascista, evidentemente jamás sucedió de ese modo.

Ya entonces, el SPD se había convertido en un partido capitalista y corrupto, pero seguía siendo el partido con la mayor cantidad de trabajadores organizados en Alemania. Sin sus miembros la lucha contra los Nazis era imposible.

Estas fracturas políticas continuaron hasta el 30 de enero de 1933, cuando las élites alemanas le entregaron el poder a Hitler. Después de eso, el movimiento de trabajadores más grande del mundo fue aplastado por los Camisas Pardas y la policía. Los sindicatos fueron prohibidos y disueltos, junto con el KPD y el SPD. Una derrota sin pelea es la peor de todas, como dice el dicho; el movimiento de trabajadores se mantuvo dividido “hasta que encontró unidad en un mismo lugar, los campos de concentración”.

El movimiento de Acción Antifascista del KPD en 1932, un supuesto “frente único” el cual despreciaba al SPD antes que todo. Los lienzos a los lados ridiculizaban al SPD.
Eso, evidentemente, no atrajo a ni un trabajador del SPD a una lucha en conjunto.

¿Cuáles son las lecciones que podemos sacar hoy de ésto?

No podemos confiar en el Estado burgués para que enfrente a la ultraderecha fascista por nosotros. Necesitamos una acción masiva y general contra el fascismo, demostraciones de fuerza, bloqueos y militancia activa.

La lucha Antifascista no puede llevarse a cabo por una minoría radical por sí sola, toda organización del movimiento de trabajadores debe ser convocada a movilizar a sus miembros activamente, por supuesto no sólo los sindicatos, sino también la izquierda y la socialdemocracia.

Porque cuando los Nazis se suban al tren para demostrar su fuerza, doscientos antifascistas pueden bloquear los rieles o un conductor puede negarse a transportarles. Doscientos antifascistas pueden detener la deportación bloqueando los aeropuertos o un simple piloto puede negarse a llevarles, consiguiendo probablemente el mismo resultado.

En efecto estas acciones de minorías están ocurriendo cada vez más seguido, pero es sólo organizando a las masas de trabajadores que estas acciones serán efectivas, planeadas y coordinadas. Sólo la clase trabajadora tiene el poder para conquistar las demandas sociales y democráticas de las masas oprimidas y explotadas.

Esta nota es una traducción de su original: The Origins of Antifa, publicada en Left Voice.







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