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Opio transpiró rock en “El Emergente”

En la noche del viernes 8 el clásico bar del abasto se estremeció con el excelente power trío local y sus contundentes rockanroles.

Lunes 11 de diciembre de 2017 | Edición del día

Apenas pasadas las 23h del viernes, en el antro-bar de la calle Gallo, se escucharon los primeros acordes de un trío que viene creciendo sostenidamente en musicalidad y sonoridad a lo largo de los años, ocupando un lugar entre los muy aconsejables del under porteño.

Mezclando canciones del disco anterior y adelantando temas del próximo tocaron durante casi una hora haciendo vibrar de pura adrenalina a los presentes.

Con bases muy prolijas en las que abundan arreglos rítmicos precisos, de buen gusto y criterio desde la batería de Fede, sumado a un bajo que aporta armonías y melodías con exquisito sentido estético como el que Vagui puede destilar desde las cinco cuerdas, nos encontramos moviendo involuntariamente el cuerpo como una convulsión ecléctica estimulada por la diversidad de recursos con la que cuenta uno de los mejores bajistas del rock subterráneo. Para completar el sonido de este excelente grupo la guitarra de Lucho ha encontrado el equilibrio justo entre su pasado de largos solos, siempre virtuosos pero extensos, y este presente mucho mejor adaptado a los requerimientos de un trío que necesita de sus rítmicas, las cuales han crecido en variantes y sonoridad gracias al pulido de la técnica y de muchas horas de vuelo corrigiendo y equilibrando pedales hasta lograr ese sonido lleno pero claro, sin saturaciones exageradas ni efectistas; enriquecido por distorsiones y efectos en su justa medida, sumado a un despliegue de solos concienzudamente pensados para este sonido áspero en el que no intenta ocupar protagonismo de líder sino completar con desarrollos melódicos de alto vuelo y creatividad lo que la banda propone musicalmente.

Con letras que sudan rebeldía anti-sistema pero intentando evitar el panfleto, la voz completa una excelente propuesta a la que quizá falte un poco más de atención al canto como instrumento ya que aún ocupa un lugar complementario cuando bien podría subirse al mismo lugar en el que se destaca lo instrumental.

Opio Rock

Siendo una banda en constante crecimiento, seguramente, el ingreso a los estudios Deja Vú para grabar el próximo material, ha servido para ajustar pulsos, tempos y pasiones en una sincronía depurada que alimenta las esperanzas de un resurgir en el under local. Ante tanta chatura impuesta por el show-business que fue arriando al género hasta transformarlo en un subproducto de cancha con acento fingido de barrio y delirios de grandeza rockstar, carente de contenido y actitud dentro de los estrechos y vacíos márgenes del capitalismo, sin dudas, es un gusto seguir escuchando propuestas como las de Opio en vivo.

Mientras el rock cuente con bandas como ésta no todo estará perdido ni vendido.








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