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Operativo Aprender: sin becas para quienes tengan malos resultados

En medio del rechazo generalizado al Operativo Aprender por su impacto estigmatizador, Estaban Bullrich anunció que será requisito obtener buenos resultados para acceder a las becas “Compromiso Docente”.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Viernes 14 de octubre | 18:05

A pocos días de que el Gobierno nacional intente implementar el Operativo Aprender ya empieza a sincerarse el carácter punitivo de esta evaluación externa.
En el día de ayer en una conferencia de prensa Esteban Bullrich, ministro de educación nacional, y Elena Duro, secretaria de evaluación educativa, dieron precisiones sobre el Operativo Aprender. Allí volvieron a repetir que se preservará “la identidad de la escuela y de los alumnos".

Sin embargo, también anunciaron que en el cuestionario complementario “se les preguntará a los estudiantes del último año de secundaria ’¿querés ser docente?’ y se les ofrecerá participar de un programa de becas" ¿Cómo se preserva la identidad y a la vez se seleccionan estudiantes? Un verdadero contrasentido. Lo que tampoco sinceraron es que será requisito excluyente haber obtenido buenos resultados en esta evaluación externa para solicitar la beca, tal como está detallado en la página web del Instituto Nacional de Formación Docente.

De esta forma introducen criterios meritocráticos y punitivos dentro del sistema educativo, sin tener en cuenta quiénes son los que necesitan apoyo económico para seguir y mejorar sus trayectorias educativas.

Si hay crisis educativa, la culpa ¿es de los docentes y estudiantes?

La lógica de estas políticas educativas es desligar al Estado de la responsabilidad de los resultados educativos, haciéndola recaer en la docencia y el estudiantado. Un ejemplo claro fue la respuesta de Soledad Acuña, ministra de educación porteña, a La Nación cuando fue interrogada sobre los cientos de cargos docentes que quedan sin cubrir.

En primer lugar, aseguró que las condiciones laborales y el salario inferior a la canasta familiar, hoy calculada encima de los $12.000, por un cargo no tiene incidencia en que falten docentes. En cambio, culpó a la sociedad, a los estudiantes y a las familias de este problema. En este sentido afirmó, “falta vocación docente, faltan jóvenes que elijan la carrera docente”, “hoy los padres creen que pueden discutirles a los docentes”, “no hay una mirada prestigiosa de la tarea docente”. El nivel de cinismo es impresionante, no mencionó ni una autocrítica a pesar de que desde hace ya 8 años tienen que declarar la emergencia educativa por falta de maestros, habilitando a estudiantes para intentar cubrir los más de 400 grados que se quedan sin clase cada día.

Es esta estrategia mediática de deslindar las responsabilidades del Estado culpando a docentes y estudiantes, la que intentan profundizar con el Operativo Aprender. Por eso incluyen como “novedad”, junto al multiple choice a los estudiantes, una evaluación complementaria o de contexto para docentes, directivos y alumnos. En ella preguntarán a los docentes sobre las familias -por ejemplo, si ayudan en la escolaridad-, a los estudiantes sobre los educadores -por ejemplo, si las clases son divertidas o el docente falta-, buscando generar sesgadamente “datos” para luego usarlos en campañas mediáticas.

Una muestra de esto, es que Estaban Bullrich haya usado como argumento que "hoy no puedo decir con precisión cuántos alumnos hay en el sistema, ni dar cifras fiables de presentismo escolar y docente". Una total falacia, porque ya existen registros fiables de todo esto por fuera de este operativo de evaluación.

Millones para evaluar y castigar

La otra “novedad” de este estas evaluaciones externas es su alcance censal, es decir a todos los estudiantes de determinado año o grado. Desde la década del 90 se vienen realizando exámenes estandarizados pero con un alcance muestral, y también siendo muy cuestionadas metodológicamente porque sólo miden algunas áreas y sin tener en cuenta los procesos de aprendizaje. La ampliación de la población evaluada no sólo implica millones de pesos más que podrían invertirse en mejorar la educación, sino que técnicamente también permite una sanción punitiva sobre el resultado, ya que se puede identificar estudiantes o escuelas, como bien demuestra el anuncio de las becas “Compromiso Docente”.

Cabe alertar que en países como Estados Unidos este tipo de reformas por evaluaciones externas ya fracasaron. El impacto negativo de este tipo de exámenes estandarizados con carácter censal ya está comprobado. La presión a mejorar los resultados, ya sea por castigos directos o indirectos (premios), a lo único que conduce es a empobrecer y vaciar la educación. Los docentes se ven obligados a dejar de enseñar uno o dos meses antes de estas evaluaciones para adiestrar a los estudiantes en responder preguntas tipo choice sobre temas básicos y memorísticos. Así se deja de lado la producción escrita, el pensamiento crítico, la creatividad, las artes y tantos otros aspectos fundamentales de una buena educación.

Defendamos la educación pública desde cada escuela

Ante este avance degradador de la escuela pública, es necesario contraponer la lucha por una mejor educación, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo al 10 % del PBI: para implementar un plan de construcción de escuelas que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días y reformar la jornada laboral docente a 6 horas, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de 4 horas frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Sólo así podremos garantizar las condiciones de enseñanza y de aprendizaje necesarias para mejorar la educación pública.

Por todo esto, es imperioso rechazar el Operativo “Aprender 2016” y lograr su anulación. Para ello, es preciso tomar el plan de lucha en nuestras manos, desarrollando un fuerte y profundo debate y exigir desde cada asamblea de escuela, distrital o provincial a la conducción de Ctera un paro nacional activo de 48 horas el 18 y 19 de octubre, con asambleas por escuela que frenen el operativo para, de este modo, derrotar de una vez las reformas neoliberales de Macri y el Banco Mundial.




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