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BRASIL – RIO DE JANEIRO

¿Olimpíadas de la crisis o crisis en las Olimpíadas?

En vísperas de la realización de los Juegos Olímpicos, tuvieron repercusión internacional las dificultades de la Villa Olímpica para el establecimiento de las delegaciones que fueron arribando al país.

Miércoles 27 de julio de 2016 | Edición del día

El intendente Eduardo Paes, queriendo hacerse el gracioso, afirmó que dejaría canguros en la puerta de los edificios para que la delegación australiana se sintiera como en casa – y fue respondido por una representante de esa delegación afirmando que "no necesitamos canguros, necesitamos plomeros". Resultado: delegaciones en hoteles y más de 500 trabajadores movilizados en carácter de urgencia para intentar resolver los problemas de última hora.

El presidente de la Asociación de las Federaciones Olímpicas, Francesco Ricci Bitti, declaró que, "Yo sé que la gente ha trabajado sin descanso estas últimas semanas para resolver los problemas pendientes en la preparación de los Juegos", tratando de expresar su solidaridad y ser comprensivo, afirmó que “La desafiante situación económica, social y política actual en Brasil ha significado que muchos planes hayan tenido que ser adaptados". Algunos dicen, detrás de escena, que se aconsejó a las federaciones no exigir de Río-2016 el mismo nivel de calidad de las obras de Londres en 2012.

Si la principal crisis en los Juegos Olímpicos se centrara en la Villa Olímpica tal vez la situación no sería tan mala. Además de la amenaza de terrorismo que ha circulado en los últimos días – que incluye mensajes enviados por ISIS recomendando tácticas para atentados en Río – es posible reconocer por lo menos dos crisis de significado político que han eclipsado el "espíritu olímpico".

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¿Quién quiere aparecer en la foto con Michel Temer?

La primera de ellas se expresa en la reducida presencia de jefes de Estado del G-20 que participarán de la ceremonia de apertura. Mientras en Londres 95 autoridades nacionales estuvieron en la apertura del torneo y en Pekín, en 2008, fueron 86, el ministro de exterior José Serra ha confirmado solo a 45 presidentes o primeros ministros, de un total de 206 naciones.

Sin duda el temor a los ataques terroristas contribuye a esto, pero hay un problema político, después de todo, al asistir a esta ceremonia y ser recibido por el presidente interino Michel Temer ya que supone una demostración de reconocimiento al gobierno actual, lo que representantes de diferentes países prefieren evitar. Se ha especulado que otra situación embarazosa, desde el punto de vista de la diplomacia internacional, sería la presencia de dos presidentes en la ceremonia, aunque no estaría confirmado, ya que Dilma no ha asegurado su presencia.

¿El espíritu olímpico se apoderó de la población?

Más expresivo, tal vez, de la crisis real de los Juegos Olímpicos se ha expresado en los grafitis que aparecieron en los arcos olímpicos en las playas de Copacabana con expresiones como "educación en huelga", "Fuera Dornelles", entre otros. Francisco Dornelles es el gobernador de Río de Janeiro, el Estado donde los maestros estuvieron en huelga por casi 150 días contra la precarización de la educación y salarios atrasados desde el 3 de julio.

Vale preguntarse, cómo un gobierno que ataca a la educación y deja a los maestros abandonados y como si fuera poco, toma represalias con los que luchan defendiendo un derecho de toda la población, podría ganar apoyo popular para un evento que, literalmente, ha vaciado los cofres públicos y no representa ninguna mejora en las condiciones de vida. El resultado no podría ser diferente. Una reciente encuesta, de Datafolha expuso que casi el 70% de la población considera que los Juegos Olímpicos no traerán beneficios y la mitad de la población está en contra de los Juegos de Río.

En un reciente artículo publicado por el diario El País, el profesor y politólogo carioca Maurício Santoro declaró que "Con la crisis política y económica, hubo una transformación en la forma en que los cariocas se relacionan con los Juegos. En 2009, cuando ganamos, fue una fiesta nacional, era un nuevo status internacional para Brasil. Hoy Río está experimentando un sentimiento más hostil al que el país experimentó durante la Copa del Mundo de 2014. En la época, a pesar de las protestas, algunos brasileros decoraron sus calles con los colores de la bandera de Brasil, algo fantástico y que sólo el fútbol puede hacer. Hoy no vemos nada de eso, muy por el contrario".

Como ya informamos, "las negociaciones entre el Comité Río 2016 y la estatal Petrobras están destinadas a cubrir un monto entre 400 y 500 millones de reales. Con 15 millones de reales Petrobras adquirirá el derecho a utilizar la imagen de los atletas olímpicos durante los Juegos, un uso específico que está reservado sólo para los patrocinadores oficiales. Además, este dinero también será utilizado para la compra de banners y carteles publicitarios". La empresa de Correo, otra compañía pública con graves señales de crisis, también se activaría para rescatar los cofres del Comité.

Rio 2016 está por comenzar. Mientras sigue la presión internacional para que Brasil invierta más dinero en este evento y asegure la paz social con una verdadera ocupación militar, la población sufre con la ausencia de servicios básicos, elementales, como el derecho a la salud, el transporte y la educación.






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