Cultura

ENTREVISTA

Ojos Locos: “Lo bueno de todo esto es mantenerte en el tiempo”

La banda de Villa Real acaba de publicar su quinto disco. Con 15 años de trayectoria, después de haber atravesado un recorrido largo por los caminos del rock local, se encuentra más consolidada que nunca. De esto y mucho más hablaron con La Izquierda Diario.

Ricardo Farías

Docente | Corriente Nacional 9 de Abril | Lista Marrón L.de Zamora| @ricardodamian

Martes 25 de abril | Edición del día

Foto: Ariel Gonzalez

Martin Martines y Juan Cabral, cantante y guitarrista de la banda, nos dieron cita en la sala de ensayo que alquilan en Devoto. El mismo día que salió a la calle “Tocando Mañana”, su quinto disco de estudio, nos encontramos para charlar y reflexionar sobre su carrera musical, su visión sobre la música y el éxito, y cómo se inspiraron en un cuento de Julio Cortázar para plasmar un concepto muy sentido de la banda. Esto fue lo que nos dijeron.

El disco está inspirado en el cuento “El Perseguidor” de Julio Cortázar. ¿Qué es lo que persiguen ustedes?

  •  M: Para todos nuestros discos, primero componemos y armamos las canciones y luego buscamos algún concepto de algún escritor que nos redondee un poco la idea del disco. En todos pusimos textos de Italo Calvino, Jean Paul Sartre, Louis- Ferdinand Céline, y en este surgió lo de Cortázar porque Luis, el batero, lo leyó en el proceso en que lo estábamos trabajando y lo volvimos a leer y le encontramos un significado de lo que estábamos viviendo como artistas en ese momento. Nos interesaba el título que le pusimos al disco “Tocando Mañana”, donde el protagonista (N.d.R: el cuento está inspirado en la vida del famoso trompetista Charlie Parker), dice: estoy tocando mañana, como trasmitiendo que está adelantado al tiempo común de las personas.

    El tipo se refiere a que cuando estás en la música, el tiempo pasa volando. A nosotros nos pasa que cuando estamos tocando dos horas, bajamos y pareció que pasaron diez minutos. También hay un concepto que nos interesaba reflejar, el de artista como cazador, que siempre va a la busca de algo que tiene en su interior y que lo trata de exteriorizar.

    El cuento igual refleja la vida de un artista que parece autoboicotearse, que no quiere ser considerado un genio.

  •  M: El genio es para los demás que lo miran de afuera, el propio artista no se siente genio. Es como si yo le diga a Juancito “y vos sos guitarrista” y él me va a decir que para él, ser guitarrista no es una cualidad, es lo inevitable que él tiene para hacer, es su esencia, es lo que le sale, lo que lo empuja. Hay muchas cosas de que la gente que lo ve de afuera pareciera un don y para el que lo está haciendo, nada que ver. En el cuento de Cortázar al protagonista lo ven de afuera como un genio, pero el tipo no tiene un canon de qué está siguiendo algo, sino que pela y toca lo que le pinta, lo que siente.
  •  J: Yo me sentí muy identificado con el protagonista, con el hecho de estar persiguiendo algo, de ser un cazador. Es un poco la actitud que uno tiene siempre en la música, mirar para adelante, no ver a los costados. Más allá de que todos podamos tener altibajos, uno tiene siempre adelante la música, todo lo demás de nuestra vida, gira en torno a esto: vacaciones, cumpleaños, hemos sacrificado todo por la música y sin esto no podríamos vivir. Ahí el punto de conexión con el cuento de Cortázar. Uno puede estar mal, pero en el momento en el que toca, estas bien, es inexplicable. Es la razón por la cual estamos acá, por eso lo perseguimos tanto, por esos somos cazadores de temas, cazadores de música. El tipo dice tocando mañana porque ni sabe lo que está haciendo, pero sabe que tiene que hacerlo, como sabe que tiene que comer.

    En este disco componen varios de la banda, ¿cómo se dio ese proceso?

  •  M: Ya veníamos hablando de antes de componer para el disco, varios de nosotros teníamos temas y se fue dando de manera natural, no fue pensado. Después cuando tuvimos todo el material, lo que hicimos fue elegir, ya que nos quedaron casi diez temas afuera. Con Joaquín, el productor artístico, tuvimos que seleccionar los temas, porque teníamos mucho material y no queríamos poner solo rocanroles, sino que mostrar una paleta con diferentes matices, formatos de canción.
  •  J: Tuvimos una etapa previa a grabar el disco un poco caótica, se fue nuestro bajista en el medio, un gran amigo. Veníamos remando una situación difícil interna de banda, de lograr estabilidad. Creo que estos temas y la necesidad individual de seguir haciendo música, hizo que como grupo funcionáramos distintos en este disco y le diéramos lugar a otras cosas, a otros palos. Antes se insinuaron otros temas en los otros discos, como el folk por ejemplo, pero nunca se abordó desde el folk puro. Pudimos abordar otros géneros en este. El hecho de tener cada uno mucha música adentro, de haber pasado mucho tiempo sin generar nada nuevo -el último disco de estudio “Al filo del abismo” fue publicado en el 2010-; hizo que este disco salga así de esta forma. Tengo un amigo que me dijo que el disco te lleva a catorce lugares distintos y son doce temas (risas), esta bueno eso, me puso re contento.

    Yo cuando estudiaba composición, me dijeron que la madurez del músico llega a los 50 años, acá estamos acostumbrados a gente puntual que saco algo muy temprano y como que la pego, no nos olvidemos que Los Redondos sacan Oktubre teniendo casi 40 años. Yo creo que 15 años está bastante bien para lograr el disco que logramos (risas).

    El indio supo decir en su momento que las bandas de ahora tocan mejor que antes, pero no crean estilo

  •  J: Eso tiene que ver con la industria. A mí lo que me pasa es que cuando yo grabo, estamos acostumbrados al tema del click, a tocar a tiempo. Y eso es moderno, se da desde los 80 a esta parte, antes la música iba sin click: aceleraba, baja de tiempo, subía. Nos fuimos amoldando a lo que la industria dice que garpa y sin querer se perdieron las cosas que permitían que no se cerrara la música, que se reinventara la música, todo eso se fuera para otro lado, las armonías se cerraron mucho. Últimamente buscamos variantes dentro de lo mismo, hoy la música es un restaurante de pastas: se acortaron los platos, entonces está la pelea por ver quien hace el mejor spaguetti, el mejor raviol, pero no hay asado. Nadie se banca un Emerson, Lake & Palmer como antes. Hoy en día la música de rock compite con la música electrónica a nivel audio, cada vez es más rápido lo que suena y se le da poca chance a un artista de rock de poder ir transitando la música.
  •  M: El arte y el artista devienen directamente de la sociedad, de la cultura que esta crea. Cuando la sociedad involuciona, los artistas están muy atados a eso. Hoy hay un acelere desde la industria musical, que la gente no tiene la posibilidad de escuchar un disco, asimilarlo, procesarlo y preguntarse cuando sale el otro disco de la banda. No es lo mismo escuchar lo primeros temas de Los Beatles y después lo último; en el medio cualquier cosa que no se sabe que es, lo ideal sería tener la posibilidad de escucharlo al principio cuando empezaron haciendo covers, con el flequillito, en el medio pasan a hacer Revolver, cambiando todo y terminan haciendo Sgt. Pepper.

    Creo que el músico, una de las principales herramientas que tiene es escuchar música, más allá de que después te puedas formar académicamente. Si vos tenes gente que solo escucha por lo que le llega por un canal oficial, tu cabeza tiene posibilidades más acotadas. Eso que decís de nuevo estilo, sería hacer las cosas desde un lado en que esté comprometido el artista también y eso me parece que es la parte que está fallando como cultura. No sabemos qué más se puede inventar en la música, de rock tenemos casi 50 años. También pienso que no es que tenes que llevar al rock a deformarlo en un lugar, porque la esencia del rock también es una cosa primitiva.

    Ustedes pasaron por varias etapas en estos casi 15 años. ¿Qué pueden decir de eso?

  •  M: Yo creo que es natural en las bandas. Si no pasas por esas etapas, yo creo que hay un problema. Yo lo he visto con las bandas que seguía de chico y lo veía de afuera e incluso después hablando con músicos que conocimos, nos damos cuenta que es así. Empezamos de chico y a cada uno le fue pasando cosas, la vida se va mechando con la banda y es permeable a todo eso. Del 2014 a 2015 cambiamos varios bajistas, se iba uno y venía otro. Eso hizo una eclosión en la banda y nos quemamos la cabeza; hace que automatices todo, de sentir como otra búsqueda. Ahí fue cuando dijimos paremos la pelota, tomémonos unos meses, solucionemos el tema del bajista y veamos nosotros para adentro.
  •  J: Einstein decía que las crisis son la mejor bendición porque es la que logra que las cosas salgan para adelante. Todas las crisis que tuvimos fue lo mejor que nos pudo haber pasado porque nos generó tanta incertidumbre y eso hace que uno desee mucho algo y se dé cuenta también lo que tiene. Uno se acostumbra a tener la banda, se acostumbra a sacar disco y de repente, eso se puso en peligro por cuestiones lógicas de lo que es un grupo humano y uno cae en cuenta de lo bueno que tiene, de todo lo que le costó y de esa necesidad que tiene. Ahí está el cazador de vuelta, ahí está el instinto de cazar algo.

    Esto lo que tiene es que es excluyente, te abre los caminos y llega un punto que uno tiene que sacrificar todo, o estar dispuesto por lo menos si de verdad lo queres.

    Ustedes con su segundo disco ya llenaron un microestadio de Ferro. ¿Qué reflexión les merece eso con el tiempo?

  •  M: Está bueno mirar para atrás y ver el camino que hicimos, en qué cosas acertamos y en que no, lo que pasa es que llega un punto en que para hacer lo que estamos haciendo, tenés que soltar un poco, que tú propia historia no sea una carga que en algún punto te condicione. Después todo lo demás es como un azar, un día podés estar haciendo el microestadio de Ferro como lo hicimos en su momento y después en un lugar más chico. Estuvo buenísimo haber tocado ahí, pero quedó atrás. Haber compartido escenario con el bocha Sokol fue más importante para nosotros, te cambio el microestadio por haber tocado con el bocha Sokol, que te diga “llego a las diez de la noche” y te cae a las dos de la mañana (risas) y quedarte ensayando para estar con él, eso no tiene precio. Esas cosas te forjan como artista. Si bien como banda tenemos el anhelo de llevar nuestra música a la mayor cantidad de gente, hace mucho tiempo que dejó de ser el foco apuntar a crecer en convocatoria. Esta bueno que venga la mayor cantidad de gente porque eso te permite que los músicos podamos dedicarle más tiempo a la música, mejorar técnicamente, tocar en lugares mejores, contratar a más gente para hacer un show más lindo, mayor escenografía.

    Por ejemplo, nosotros ensayamos a las ocho de la noche porque ahora vienen los otros chicos de laburar y hay veces que hasta alguno se queda dormido, si pudiera dedicarnos solo a esto quizá ensayaríamos desde las dos de la tarde y haríamos mejores arreglos a los temas. Lo bueno de todo esto es mantenerte en el tiempo, yo tengo 41 años y no me imagino no hacer esto, seguiré hasta cuando me dé el cuero, no estoy esperando llenar un estadio, sino estoy esperando que esto se convierta realmente en la carrera de mi vida.

  •  J: Aparte la experiencia de los recitales son una pata de la mesa, la experiencia artística va por tanto lugares que está bien, uno lo puede medir por la cantidad de gente, en otra época era por la venta de discos, pero ahí tanto que pasa todo el tiempo. Te queda mucho más a veces de una experiencia muy singular como comer o tocar la guitarra con alguien, más que un estadio. Para mi hacer la serie de shows acústicos hace unos años fue tanto o más importante como el microestadio de Ferro, hacer rocanrol con guitarra criolla, para mí fue genial.

    ¿Cómo fue grabar con Skay Beilinson y Mimí Maura?

  •  M: Eso se decantó de las amistades que la banda tiene con ellos. Nosotros nunca llamamos a un artista para que venga y figure, o para que ponga la chapa en el disco. De la misma manera como antes trabajamos con el Chango Spasiuk, Alejandro Balbis o los chicos de Xeito Novo, cuadro lo de Mimí en “Tiempo al Tiempo” y Skay que toca la guitarra en “Rosa China Amarilla”. Esta bueno porque es un privilegio tener a esos artistas en un disco que lo puedas hacer desde un lado de amistad. Es como cerrar un círculo porque después de años de amistad, lo tenemos como músicos tocando o cantando en un disco nuestro.








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