Política México

SOCIEDAD

Odio a la policía, la detesto

La policía es un brazo armado del Estado: un instrumento de dominio.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Viernes 19 de enero | 21:13

Una imagen se instaló en redes sociales. Una joven, llamada Tania, ensangrentada de la frente sostiene con su mano derecha su celular y con su mano izquierda una piedra. Su mirada al frente, sorprende su juventud y arrojo.

La foto fue tomada en Mexicali, Baja California, durante una manifestación del movimiento Mexicali Resiste. La policía, el ejército, la federal reprimieron la protesta. Mientras una joven defiende el agua como a la vida los destacamentos represivos del Estado defienden la privatización del agua y con ellos proyectos de muerte, despojo y destrucción.
El poder es una relación de dominio, de opresión, de sometimiento. Si bien el poder tiene múltiples formas la de mayor importancia y jerarquía, que ordena todas las demás, es la relación de dominación garantizada por el Estado.

El Estado capitalista es la más importante de las relaciones de dominio. Es un instrumento de dominación de clase: una camarilla de gestión y administración de los capitalistas. Su papel es defender la propiedad privada y dar garantías de explotación de la fuerza de trabajo. 

El Estado es una relación de dominio entre la burguesía y el proletariado. Una relación de violencia. Lenin la definió como el aparato de represión y dominio que usa la burguesía para someter al proletariado. Su fuerza viene, como relación de opresión, por el monopolio del uso de la violencia.

El ejército, la policía, las cárceles, los aparatos de inteligencia son instrumentos de represión del Estado capitalista contra los trabajadores. Son el aparato especial, el destacable, preparado para reprimir e imponer violentamente la voluntad de los capitalistas a los trabajadores y el pueblo.

El papel del ejército, de la policía y de las instituciones de inteligencia es reprimir y ejercer la violencia del Estado, al servicio de la burguesía, contra los trabajadores y el pueblo. 

Los policías no son trabajadores, son seres repugnantes que están al servicio de la burguesía para defender la propiedad privada. No hay policía buena: su esencia es imponer violentamente la coerción y el orden de los capitalistas.

Seamos contundentes. La policía es la representación misma del poder del Estado, el que garantiza junto al ejército, la sacrosanta paz de la explotación capitalista. 

No hay medias tintas: los policías no son trabajadores, son el brazo armado de los exploradores.






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