Géneros y Sexualidades

ABORTO

Objeción de conciencia: ¿A quién afecta el freno conservador de la derecha?

Presidenta del Colegio de Matronas realiza dura críticas contra el mínimo proyecto y sus trabas. Además, devela que las trabajadoras usuarias de isapres son las que más se verían afectadas.

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina, Universidad de Antofagasta

Viernes 4 de mayo

Estos últimos días se ha vuelto a poner al centro el debate sobre el aborto en 3 causales y una de las jugadas que la derecha logró instalar para frenar este mínimo avance para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: la objeción de conciencia institucional. Asegurando, además, el financiamiento de los privados con fondos públicos, mientras que estos por llevar adelante sus concepciones valóricas y morales arrasan con los derechos de las mujeres que pudiesen atenderse en sus centros de salud.

Respecto de la objeción de conciencia institucional, la presidenta del Colegio de Matronas, Anita Román, volvió a manifestar sus cuestionamientos desde el punto de vista ético a la objeción de conciencia institucional. Realizando una comparación y develando el carácter hipócrita que tiene la objeción de conciencia que “defiende la vida”, pero que se llena los bolsillos de grandes cantidades de dinero a costa de un derecho básico como la salud. Al respecto señaló: "No nos parece que exista objeción de conciencia institucional, las instituciones, éticamente, no pueden tener objeción de conciencia y sobre todo las instituciones privadas que lucran con la salud del país", indicó. También señalo: "Cuando tú acudes a instituciones de corte valórico como puede ser la clínica de la Universidad Católica nadie entra ahí gratis, a todo el mundo le cobran, en ese espacio no hay objeción de conciencia a la hora de cobrar, hay como una contradicción cuando aplico o cuando no aplico la objeción de conciencia".

Por otro lado, afirma que quienes se ven mas afectadas por esta situación son aquellas mujeres trabajadoras que tienen isapres, es decir, que quedan fuera del sistema público y en medio de una privatemia, viéndose obligadas a pagar grandes sumas de dinero a las isapres, sin tener asegurada su atención.

A esta denuncia de la matrona, se suma que en el sector público una gran cantidad de médicos objetan conciencia individual, lo que hace más engorroso el desarrollo de esta política de salud pública.

Y es que sin duda nada de esta controversial implementación roza a las mujeres que poseen medios económicos suficientes, ya que no se ve amenazado ninguno de sus derechos, que por cierto ya poseían mucho antes de la implementación de esta ley.

Pero la derecha no es la única responsable, también el gobierno de la Nueva Mayoría tiene su cuota de responsabilidad al tomar la demandas de miles de mujeres en las calles, un aborto libre legal, seguro y gratuito, reduciéndola a insuficientes 3 causales, y encima realizar un proyecto débil en el que la objeción de conciencia tanto institucional, como del personal que asiste el procedimiento, es totalmente posible dentro de los márgenes de esta holgada ley que deja el camino despejado a la derecha para que imponga sus obstáculos de conservadurismo y doble moral provida.

Las mujeres debemos seguir exigiendo el derecho efectivo a nuestra salud sexual y reproductiva de manera libre y sin la moral castigadora de la iglesia que se sostiene en los partidos derechistas. Debemos articular con gran fuerza un movimiento que en unidad con los trabajadores, estudiantes y los distintos sectores oprimidos imponga la necesidad de un aborto que supere el mezquino proyecto de ley de la nueva mayoría, y las múltiples restricciones de la derecha, para dar paso a un aborto libre, legal, seguro y gratuito.






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