Política

OPINIÓN

Nuevos “Heidi” de Cambiemos para la provincia de Buenos Aires

La coalición oficial empieza a definir su estrategia electoral para la llamada “madre de todas las batallas”. Intentará repetir la fórmula de 2015, aunque las segundas partes siempre fueron malas.

Fernando Rosso

@RossoFer

Miércoles 19 de abril | Edición del día

Resignados a que la economía no evidenciará recuperación alguna en el periodo que resta hasta las elecciones legislativas (los datos que se conocen diariamente confirman la percepción), desde la coalición Cambiemos se juegan a repetir la inédita “fórmula” que habilitó su triunfo hace dos años en el denso territorio bonaerense.

Con Elisa Carrió fuera de competencia en la provincia, el nombre que empieza sonar con fuerza como cabeza de lista para senadores nacionales es el del actual ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich.

Para acompañarlo, desde el oficialismo postulan a la desconocida Gladys González, ex interventora del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y actual titular de la Autoridad de la Cuenca Matanza – Riachuelo (Acumar).

Estos pre-candidatos intentarán darle cuerpo a la famosa “lucha contra las mafias” de la que habló recientemente el presidente Mauricio Macri, una vez que clausuró el relato de la “pobreza cero” y la “unidad de los argentinos”.

El objetivo será repetir la estrategia que permitió en 2015 el sorpresivo triunfo de María Eugenia Vidal por sobre el inefable Aníbal Fernández.

Jorge Macri, el primo del presidente no estará presente en las listas. El motivo que dejan trascender desde el oficialismo es el presunto “veto” de Carrió, pero en la intimidad reconocen que el apellido Macri en la boleta puede jugar en contra en los distritos más empobrecidos y poblados del conurbano donde el presidente cosecha su peor imagen.

Mientras en el peronismo se amontonan una vez más traidores y traicionados que, más allá de una eventual competencia en las PASO, terminarán fusionando sus listas en octubre; en el PRO-Cambiemos no tienen mejor opción que intentar repetirse, pese a que las segundas partes siempre fueron malas.

Para este objetivo buscarán tunear a Bullrich y González con la etiqueta de los nuevos “Heidi” blancos y puros que desafiarán a “lo viejo” en el vidrioso territorio de la provincia más importante del país.

En la particular lectura que hacen en el Gobierno, Bullrich sería el triunfador contra la “mafia” del sindicato docente y González, la responsable exitosa de reordenar el balurdo que dejó la pandilla que manejó el SOMU hasta que la Justicia ordenó la prisión de su exsecretario general, Omar "Caballo" Suárez.

Sin embargo, existen muchas diferencias de contexto entre la situación política de hace dos años y la realidad actual.

En primer lugar, el triunfo de Vidal y Cambiemos en 2015 se produjo no sólo por la pésima imagen bien ganada de Aníbal Fernández, sino también por el deterioro de las condiciones de vida de los bonaerenses. Condiciones que no hicieron más que empeorar bajo la administración del PRO-Cambiemos.

En segundo término, la intervención del sindicato marítimo no puede “venderse” como un gran triunfo en la lucha contra las presuntas mafias que ocupan los sindicatos, cuando el Gobierno nacional, pese a las amenazas de un ilegítimo “reordenamiento” gremial, negocia por separado con los “Caballo” Suárez que existen en la mayoría de los sindicatos y que fueron sostenes de su gobernabilidad.

Por último, identificar al conjunto de la docencia con sus cuestionables dirigentes (como Roberto Baradel) y englobar todo el paquete dentro de la definición de “mafia”, es un grosero error que parece guiado más por el apuro electoral y los fracasos de la economía, antes que por una estrategia medianamente razonada. Es creerse su propia fábula de la “gran Thatcher” y, como se dice, comenzar a consumir de la que venden.

Este fenómeno fue descripto con bastante precisión en un artículo publicado no hace mucho tiempo: “Este Gobierno nos tiene acostumbrados a lecturas desviadas de la realidad (…) ¿Quién le va a decir a los que sufren los cortes de luz que hay avances en materia energética? ¿Quién le va explicar a los varados en el aeropuerto que tenemos la mejor aerolínea de bandera? ¿Cómo le van a explicar a la gente que su sueldo ahora vale la mitad de lo que valía el año pasado? ¿Qué le van a decir a los beneficiarios de los planes sociales cuando el monto que perciben no les alcance ni para un cuarto de las necesidades que debería cubrirles? ¿Cómo van a justificar la cantidad de muertes en rutas y trenes? Seguramente respondan con más relato, ya no para convencer a los demás sino para autoconvencerse y seguir negando (se) la realidad. Negar la realidad trae como consecuencia decisiones erróneas e ineficaces. A esta peligrosa dinámica nos quieren acostumbrar. Nos subestiman”. (Infobae 23/02/2014).

La autora del texto es justamente Gladys González, llevaba como título “Ni cuentos, ni relatos: realidad” y expresaba una crítica bastante certera la última etapa del Gobierno kirchnerista. Sería bueno que le pegue una releída antes de lanzarse a la demagógica campaña electoral con el cuento de “Heidi” bajo el brazo, mientras que hoy son los dueños y señores del bosque bonaerense que está cada vez más parecido a un incierto pantano.






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