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Nuevo ataque de Bolsonaro: el electroshock vuelve a Brasil

La propuesta de cambios a la Política Nacional de Salud Mental plantea volver a utilizar electroshock, y las internaciones en manicomios, a pesar de haber sido desechada hace más de quince años.

Suely Arancibia

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía, ex Pedagógico. Militante de Pan y Rosas.

Lunes 18 de febrero | 02:51

Desde que asumió Bolsonaro, los ataques al pueblo trabajador, las mujeres, la comunidad LGBTI, pueblos originarios y jubilados no han cesado. Ya la justicia brasileña prohibió las huelgas contra las privatizaciones, lo que significa un ataque a la organización de las y los trabajadores; también la ministra de la familia pretende prohibir totalmente el aborto, mientras que ya en clandestinidad son miles de mujeres las que abortan y cientos las que mueren.

Ahora en una nota publicada por el Ministerio de Salud, el Gobierno de Bolsonaro habló de “cambios en la Política Nacional de Salud Mental y en la Política Nacional sobre Drogas” las cuales buscan volver a las terapias con internaciones en manicomios y al uso de electroshocks, incluso en menores de edad.

Estos cambios también van acompañados de nuevos cortes al presupuesto de los Centros de Atención Psico Social (CAPS), ajustes que vienen siendo constantes desde el gobierno de Temer.

Las políticas que impulsa Bolsonaro sobre salud mental, acabaron el año 2001, aunque ya entre los 80 y 90 habían surgidos grupos en contra de este tipo de tratamientos, ya que además de no surtir efectos comprobables y resultar una tortura para los pacientes, en dictadura los manicomios fueron centros de tortura para presos políticos.

Desigualdad en las enfermedades mentales

Los problemas de salud mental van en estrecha relación con el sistema capitalista y la sociedad de clase y si bien pretenden hacer creer que estos se ligan a la familia, la infancia y la adolescencia, lo cierto es que son la falta de sueño, la calidad de vida, los medios de comunicación, la iglesia, la explotación y las estructuras de la sociedad de clase los factores que influyen en la sociedad y por ende en los individuos.

No es casual que por ejemplo solo en Chile el 60% del pueblo trabajador sufra “enfermedades mentales” las cuales se ligan al nivel de ingresos, donde el 10% de los trabajadores con menores ingresos presentan dichos problemas en comparación al 1% de quienes poseen puestos más altos, según Chile Psicólogos.

Al mismo tiempo un estudio de Estudio Longitudinal Social de Chile (ELSOC) del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, señala que el 13,3% del decil de menores ingresos presenta síntomas severos, mientras sólo un 1.6% los tiene en el decil superior.

¿Qué hay detrás de este nuevo ataque?

Con estas medidas, lo que Bolsonaro y su gobierno buscan es fortalecer las herramientas del Estado contra el pueblo trabajador y pobre, ya que a ellos son a quienes catalogan bajo estas etiquetas y están más expuestos a este tipo de tratamientos, mientras que solo unos pocos son quienes tienen acceso a una mejor calidad de vida y sin explotación, además de tener el privilegio de acceder a una mejor atención de salud.

Por otro lado, también es conocido que el mandatario de Brasil en reiteradas ocasiones ha catalogado a la homosexualidad como una “enfermedad”, señalando incluso que su gobierno combatirá la "ideología de género".

Con el discurso de odio a la comunidad LGBTI, la patologización a la homosexualidad y ahora las políticas sobre salud mental, Bolsonaro continúa con sus ataques hacia los sectores más oprimidos de la sociedad.







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