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Nuevo Gobierno en Zimbabwe: ¿cambio o continuidad?

El presidente provisional Mnangagwa recompensa a sus leales y militares en el primer gabinete. La oposición no logró cargos ¿Qué muestra el nuevo gobierno post Mugabe?

Diego Sacchi

@sac_diego

Viernes 1ro de diciembre | 16:46

El presidente provisional de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, anunció en la noche del jueves los 22 miembros que formarán su gabinete. Los principales cargos son ocupados por los militares, que dieron el golpe para forzar la dimisión de Robert Mugabe, y sus aliados dentro del oficialista Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF, por sus siglas en inglés).

Para los sectores de la oposición, que no fueron incluidos en el nuevo gabinete, el anuncio frustró sus esperanzas de que el primer Gobierno post Mugabe diera una señal de cambio.

La oposición en Zimbabwe la gran perdedora

La oposición saludó desde el primer momento el golpe que el Ejército dio para acelerar la salida de Mugabe. Así se transformaron en parte esencial para legitimar la movida destituyente de un sector del ZANU-PF y los mandos militares contra el plan de Mugabe que ponía en la línea de sucesión directa a su esposa, “Gucci” Grace Mugabe y un sector del partido conocido como G40 (generación 40).
Sumaron su apoyo contra el expresidente llamando a movilizaciones y apoyando la propuesta de impeachment en el parlamento que sentenció la salida de Mugabe.

La esperanza de varios líderes de la oposición era formar parte del nuevo gobierno. El actual presidente, Mnangagwa, había jugado con esa posibilidad para lograr el apoyo de estos sectores y legitimar su posición ante los cuestionamientos de varios gobiernos de la región.

Finalmente el anunció del nuevo gabinete confirmó lo esperado. La oposición continúa fuera del gobierno más allá de haberse mostrado servil a los militares y Mnangagwa. Como confirman las declaraciones del líder opositor Tendai Biti: "Hasta ahora le habíamos dado el beneficio de la duda. Lo hicimos de forma genuina, quizás con una visión ingenua de que el país podría de verdad ir hacia adelante".

Quiénes ganan en el nuevo gobierno

A altas horas de la noche de este jueves, Mnangagwa, comunicó que sus leales en el oficialista ZANU-PF y las Fuerzas Armadas, son los grandes ganadores en el nuevo gobierno post Mugabe.

Emmerson Mnangagwa, que sirvió durante décadas al gobierno de Mugabe, mantiene lazos con el “estado profundo” (fue responsable de la seguridad estatal en años de persecución de dirigentes sindicales, activistas y opositores políticos), un sector del ZANU-PF y los militares. Todos ellos son los vencedores en el “juego de tronos” que vivió Zimbabwe.

El comandante de las Fuerzas Aéreas Perence Shiri fue designado nuevo ministro de Agricultura, un estratégico ministerio que controla las tierras estatizadas durante la reforma agraria. Shiri fue el comandante de la "Brigada 5" que jugó un papel central en las masacres de Gukurahundi en Matabeleland en 1983, en la que se estima que murieron alrededor de 20.000 personas.

Por su parte el general Sibusiso Moyo, el encargado de anunciar el golpe militar contra Mugabe, será el nuevo ministro de Asuntos Exteriores. Mientras que algunos miembros del anterior Gabinete se mantuvieron, como los de Salud y Educación.

Con los militares y varios miembros del oficialismo, aliados a Mnangagwa, ocupando los principales cargos del gobierno se asegura que los pilares fundamentales del régimen en Zimbabwe continúen detentando el poder del gobierno.

Un cambio con mucha continuidad

La salida de Robert Mugabe, después de 37 años en el poder, representa un gran cambio en Ziumbabwe aunque está claro que no hay una ruptura con quienes manejan el poder en el país.

Como una muestra de esa continuidad el nuevo presidente, Mnangagwa, tuvo un reconocimiento para Mugabe, a quien describió como un "padre", "mentor", "líder" y "camarada". A tal punto que se designó celebrar como fiesta nacional el 21 de febrero, fecha del cumpleaños de Robert Mugabe.

Se especuló con la posibilidad de que se constituya un gobierno de unidad nacional que incorpore al gobierno a la débil y fragmentada oposición. Pero lo cierto es que el nuevo gobierno encara la “transición” ordenada hacia unas posibles elecciones en agosto próximo, conservando el poder para el sector triunfador en la disputa de fracciones que culminó con la salida de Mugabe.

El nuevo gobierno también asegura continuar los acuerdos con China, que planea invertir varios miles de millones para quedarse con las operaciones de la Compañía de Hierro y Acero de Zimbabwe (ZISCO). Lo que posiblemente sea la primera muestra de una serie de medidas enfocadas en la “apertura” hacia los mercados internacionales.

Lo que queda claro es que con esta muestra de continuidad de los sectores que durante años fueron parte del gobierno de Mugabe, los trabajadores, los jóvenes y las masas populares que en general celebraron la caída del dictador pocos cambios pueden esperar. En especial cuando en el nuevo gobierno están los mismos que llevaron a una situación en la que un 90% de la población económicamente activa está desempleada y alrededor de 3 millones se han ido al exilio.

Más temprano que tarde se puso al descubierto que lo que motivó el golpe palaciego fue dirimir qué fracción de la casta político-militar se queda con el control del poder. Los trabajadores, la juventud y el pueblo pobre para conseguir una solución a sus demandas, incluso las mínimas, deberán enfrentarlos.








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