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IGLESIA CATÓLICA

Nuevo Arzobispo de México: negociador del poder ligado al Papa Francisco

La toma de posesión como Arzobispo de México de Carlos Aguiar es el más reciente movimiento en la disputa al interior de la Iglesia Católica. Ultraconservadores confesos contra conservadores “dialogados”.

Martes 6 de febrero | Edición del día

La mañana de este lunes el Cardenal Carlos Aguiar Retes acudió a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México para protagonizar la ceremonia de profesión de votos como arzobispado metropolitano.

Herencia de Rivera: conflictos interreligiosos y desconfianza de la sociedad

En esta ceremonia estuvo presente el cardenal Norberto Rivera, quien emitió un discurso en donde manifestaba la herencia que recibe Aguiar: "una iglesia viva y digna (…) entregada a la familia, defensora de los no nacidos y del matrimonio natural” es decir, abiertamente homófoba y antiabortista. Al debate surgido del clamor de miles de mujeres por todo el país sobre estos temas, Rivera se refirió como “una mentalidad mundana que quiere imponerse como una dictadura del relativismo y la inmoralidad”.

Ya como jefe de la Arquidiócesis de México, Aguiar ofreció un discurso en donde mencionó los “problemas por los que está atravesando la sociedad” agudizados por la globalización, para después hacer un llamado a la “reconciliación”.

Este discurso es el que animó al Consejo Interreligioso de México (que aglutina representantes de religiones como el judaísmo, el hinduismo, las iglesias mormonas y anglicanas, entre otras) a buscar un nuevo acercamiento con el catolicismo, toda vez que estas relaciones se hubieran fracturado bajo la dirección de Norberto Rivera.

Rivera, según un fragmento de su último informe como administrador apostólico difundido por Milenio, aseguró que esta ruptura se debió al avance de la influencia de grupos mormones, quienes han comenzado a tener, según Rivera “cada vez mayor influencia en ambientes católicos y políticos”. La ruptura del diálogo también coincidió con la creación de un reaccionario frente llamado Consejo Ecuménico de México, mismo que en 2015 fue uno de los primeros en oponerse al derecho de miles de personas al matrimonio igualitario.

Otra cosa que deja entrever el discurso de Aguiar, es su papel con relación al Vaticano y la influencia del Papa Francisco que busca poner en juego en un país tan importante para la Iglesia como México. A decir del sociólogo especializado en religión y cultura, Bernardo Barranco, la disputa entre sectores ultraconservadores dentro y fuera de la Iglesia, con quienes simpatiza Norberto Rivera, y la corriente que representa el sumo pontífice abre un episodio más con el nombramiento de Carlos Aguiar. Todo esto con marco en una crisis del catolicismo reflejada en el amplio repudio que despertó la visita del Papa Francisco a Chile y que derivó en un escándalo más de encubrimiento a criminales por parte del Vaticano. Pese a esto y que las cifras de católicos en la Ciudad de México ha caído, Aguiar afirmó que la Iglesia en México “cuenta con buena salud y robustez”.

Así pues, Aguiar recibe una Iglesia en conflicto, con el estigma de Marcial Maciel y sus Legionarios de Cristo a cuestas, con una serie de señalamientos en contra de Norberto Rivera por su relación con políticos e integrantes del crimen organizado y con una verdadera guerra intestina en curso, en donde las posiciones oscilan entre continuar con el discurso de Francisco o con el impuesto por Rivera. Es decir, entre la “pluralidad” que continúa encubriendo la pederastia y manteniendo los privilegios de los funcionarios de la Iglesia y el “conservadurismo” autoritario, homófobo, misógino y antiabortista que apostó sus cartas por los ricos y poderosos de nuestro país.

Peleados, pero juntos

La diferencia que marca a Aguiar de Rivera no es una en la que un lado es negro y el otro es, entonces blanco. Lo que está en juego no es el destino de la religión, sino en manos de quiénes quedan las negociaciones y cabildeos entre la Iglesia y el gobierno, entre la Iglesia y los empresarios, entre la Iglesia y el crimen organizado. Aguiar, hombre cuya carrera es, esencialmente, la de un funcionario y un negociador, es un defensor de la idea de que la Iglesia no debe sólo negociar con el Ejecutivo, sino que debe extender su influencia sobre distintos poderes del Estado mexicano.

Gracias a su intervención y con apoyo del PRI, Aguiar consiguió la repenalización del aborto en 18 entidades en 2009, con el beneplácito del gobierno panista en turno. Ese mismo protagonizó junto con el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, una visita a Roma en donde el derroche de recursos no reparó en que ese mismo año, Felipe Calderón dejó sin empleo a 44 mil trabajadores electricistas.

Pese a que Aguiar asegura que ejercerá la “tolerancia cero” de Francisco ante la pederastia, su proceder ante este tema tiene un oscuro antecedente, cuando entorpeció la reunión entre víctimas de Maciel y el entonces Papa Benedicto XVI, en 2012.

De entre los políticos que desfilaron por esta ceremonia, destacó la presencia del Jefe de Gobierno de la Ciudad, Miguel Ángel Mancera, así como de la precandidata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, Alejandra Barrales y la pareja conformada por el ex presidente Felipe Calderón y la actual aspirante a la presidencia de México, la conservadora Margarita Zavala.

Aguiar encabezó este mismo lunes su primera homilía como arzobispo primado de México en la Basílica de Guadalupe, una de los templos católicos más importantes de México y del culto mariano en la región.








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