Sociedad

AGROMODELO CONTAMINANTE

Nueva evidencia de contaminación por agrotóxicos en la cuenca del río Paraná

Un reciente estudio de investigadores argentinos señala la presencia de endosulfán, cipermetrina y clorpirifós en las aguas y los sedimentos de los ríos Paraguay y Paraná.

Miércoles 25 de enero | 16:37

Las últimas dos décadas vieron el avance del agromodelo con su producto estrella, la soja, sobre las llanuras pampeana y chaqueña. Esta expansión estuvo acompañada por una expansión del 70 % de la superficie sembrada, un incremento en los rendimientos del 50 % y un extraordinario incremento en el uso de agrotóxicos del 900 %, producto del “paquete tecnológico” que acompaña a esta nueva forma de negocio.

A pesar del evidente riesgo para el ambiente y la salud humana que representa este incremento en el uso de agroquímicos, los sucesivos gobiernos han evitado monitorear el destino de estos pesticidas en el suelo y en los cursos de agua. Por el contrario, investigadores independientes como el equipo de Alicia Ronco y Damián Marino se han encargado de publicar esta información, aunque sus alertas no han sido tomadas en cuenta hasta ahora por los responsables del cuidado de la salud de la población y de la protección del ambiente.

En un reciente estudio publicado en la revista Environmental Monitoring and Assessment y reproducido por el periodista especializado Patricio Eleisegui, estos investigadores reportaron la presencia de pesticidas a un nivel peligroso para la vida acuática a lo largo de todo el curso de los ríos Paraguay y Paraná, principalmente acumulados en los sedimentos, pero también presentes en el agua.

Entre los agroquímicos analizados sobresale la cipermetrina, el endosulfán y el clorpirifós. En particular el endosulfán se encuentra prohibido en Argentina y otros 50 países por su alta toxicidad, al ser neurotóxico y provocar daños reproductivos y en el desarrollo. Es además tóxico para la vida acuática y podría acumularse en los tejidos vivos de los peces, haciendo riesgoso su consumo. En un caso que tomó estado público, el niño Nicolás Arévalo, de cuatro años, murió por tomar contacto con un charco contaminado con endosulfán en Puerto Viejo (Corrientes). El productor agropuecuario acusado de homicidio culposo fue, sin embargo, absuelto por la justicia correntina.

La cipermetrina y el clorpirifós, en tanto, son extremadamente tóxicos para los peces, anfibios y para las abejas. El último tiene además efectos neurotóxicos en las personas y puede ocasionar daños neurológicos permanentes por exposición durante el embarazo o en niños pequeños.

Las concentraciones de estos compuestos son particularmente elevadas en los sedimentos de estos ríos, que actúan como “sumideros” donde se acumulan a lo largo del tiempo. Su presencia en el agua, por el contrario, indica su uso inmediato y su llegada a los ríos y arroyos de la cuenca del Paraná. Es de remarcar que este mismo grupo de investigación publicó el año pasado sobre la presencia de grandes cantidades de glifosato y de AMPA (compuesto producto de la degradación del glifosato) en las aguas y el sedimento de estos mismos ríos.

La contaminación de los ríos de la cuenca del Paraná-Paraguay expone a la población que los utiliza para obtener agua potable, para la pesca o para la simple recreación a cantidades crecientes y riesgosas de agroquímicos, sumándose a la tragedia de los pueblos fumigados de la región. Por sus efectos en la vida acuática, además, pone en riesgo la biodiversidad de uno de los mayores sistemas de humedales del mundo. Los intereses de multinacionales y del agronegocio han sido la única preocupación de los diferentes gobiernos durante las últimas décadas, cerrado los ojos frente a la evidencia científica.








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