Cultura

DOCUMENTALES // RESEÑA

"Nuestro pan de cada día", un documental de Nikolaus Geyrhalter

Un mundo fordiano donde la vida y la muerte ocurren idéntica e imparablemente.

Miércoles 20 de diciembre de 2017 | Edición del día

Ilustración Pat Wasi

Este documental trata sobre la comida. Sobre sus modos de producción y sobre la filosofía implícita que sustenta esos métodos.
Su director, el alemán Nikolaus Geyrhalter, retrata un mundo impiadoso heredero de la línea de montaje de Henry Ford. Una versión de Tiempos modernos de Chaplin, pero sin humor alguno.

Este documental es también una pequeña obra de arte, pero analizar su estética merecería otro artículo, ya que sus elecciones estéticas son parte fundamental del mensaje. Veamos una de sus secuencias.

Cámara fija. Una cinta transporta se lleva un salmón panza arriba. Lo sigue otro salmón panza arriba que, al llegar al centro del cuadro, es atacado por cuatro brazos robóticos. El primero, una sierra automatizada, lo abre en canal. El segundo, una aspiradora, le extrae el grueso de sus vísceras. El tercero, una paleta, empuja los restos. Y el cuarto, un pico, los succiona. Entonces el salmón faenado sale del cuadro y vemos llegar el siguiente. La cinta nunca se detiene. Toda la operación dura dos segundos exactos.

¿Cómo es que un documental así puede considerarse una obra de arte? Por varias razones. Pero esta es la más importante: el espectador ya no puede volver a contemplar el mundo como lo había hecho hasta entonces.

Puesto que en una planta que faena un salmón cada dos segundos, un minuto equivale a 30 salmones... 1800 por hora... 14.400 por turno de ocho horas... 72.000 por semana de cinco días… 3.744.000 salmones por año. Estas cifras por si solas –de una única piscifactoría que produce un único tipo de pescado— obligan a reevaluar el prejuicio que solemos expresar ante la avanzada del vegetarianismo y la comida sana.

Porque, ¿de qué se alimentan esos casi cuatro millones de salmones? ¿Dónde se produce ese alimento? ¿Y qué comen los millones de pollos, cerdos y vacas que se producen anualmente en el mundo? En síntesis, ¿qué comemos nosotros? Y como Nikolaus Geyrhalter ya me había hecho pensar, reflexioné sobre el cerebro, que también es un órgano. Pero que, a diferencia del cerebro, se alimenta de información.

Y, ya enfervorizado, seguí calculando. Calculé cuántos minutos se producen de información, de desinformación, de chismes, de fútbol, de novelas románticas, de porno duro (si es que todo lo anterior no lo es) y lo multipliqué por las horas de emisión… por la cantidad de canales… por el número de ciudades… de provincias… de países.

Y seguí con los coches, las computadoras, los teléfonos, hasta llegar hasta aquí, desvariando, tecleando sin poder parar. Como un demente, como Chaplin con sus tuercas. Por eso les ruego que me disculpen. Es que después de ver Nuestro pan de cada día ya no he conseguido volver a contemplar el mundo como lo había hecho hasta ahora.

Pueden ver el documental de Nikolaus Geyrhalter en Youtube








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