Política

Novedades en la causa por el crimen de tres militantes en Villa Moreno

En la madrugada del 1 de enero del 2012, asesinaron a Jeremías Trasante, Claudio, “Mono” Suarez y Adrián, “Patón” Rodriguez, en una canchita de villa Moreno. Los tres jóvenes de 17, 19 y 21 años eran militantes del Frente Popular Darío Santillán. En aquel entonces la versión oficial decía que se trataba de un ajuste de cuentas entre bandas narcos y barrabravas, de las cuales las víctimas eran parte. Al poco tiempo se supo que las víctimas no estaban involucradas, ni tenían antecedentes, sino que el Triple Crimen fue un error, debido a que buscaban vengarse del ataque al hijo de uno de los implicados en el caso, Sergio “El Quemado” Rodríguez y terminaron fusilando a los tres militantes.

Viernes 12 de septiembre de 2014 | Edición del día

A mediados del 2013 detuvieron a los tres policías denunciados por encubrimiento agravado y a los autores físicos del crimen. El juicio tendría que haberse realizado en Mayo del corriente año y sin embargo, se sigue esperando que el Tribunal fije la fecha del juicio oral y otorgue una condena firme a los culpables. Al respecto, Eduardo Trasante, padre de Jeremías expresó al periodista Martin Stoianovich: "El Triple Crimen fue un hecho bisagra para que el Estado provincial y el municipal se detuvieran de una vez por todas en la problemática de los jóvenes y el narcotráfico". La abogada de la causa, Jessica Venturi declaró a Izquierda Diario: "En cuanto a la causa formal no hay novedades, el juicio oral sigue sin fecha firme, se cree que va a salir para fines de octubre o principios de noviembre".

Izquierda Diario también charló con C., militante barrial y vecina de Villa Moreno, quien prefirió mantener el anonimato, contó que a raíz del Triple Crimen se desató una investigación que abrió nuevas causas conectas. Los narcos que se disputaban el barrio son los protagonistas de las únicas condenas ejecutadas hasta el momento. A Palavecino se lo condenó por participación directa en el Triple Crimen, ya que fue quien manejó la camioneta desde la cual le dispararon al Jere, Mono y Patón.

El gobierno del Partido Socialista, una vez más, dejó expuestas a las barriadas populares de la ciudad a las consecuencias de la complicidad entre el Estado, el Poder Judicial y la policía en el negocio del narcotráfico. La vecina de Villa Moreno contó también que otra de las causas abiertas a raíz de este hecho fue la de "Damiancito", vinculado a la banda del Pollo Bassi, a quien le dieron ochos años de prisión por tenencia de estupefacientes para venta y por intento de homicidio al hijo del "Quemado", cabeza de la banda de Los Monos. Quien fue finalmente asesinado el 5 de Febrero del año pasado, en Corrientes y Pellegrini, una esquina céntrica de Rosario.

En los últimos años, en Rosario, salieron a la luz infinidad de causas que involucran al negocio de las drogas y su estrecha relación con la narcopolicía de Santa fe. Dos de los más importantes fueron el escandaloso caso del ex Comisario Hugo Tognoli, detenido en Marzo de 2013; y la detención de seis policías de la seccional 19 en Zona Oeste a fines de Agosto. A pesar de esto, los barrios siguen siendo caldo de cultivo y los sectores de jóvenes, llamados "soldaditos" son utilizados como mano de obra para un negocio millonario manchado con sangre. Rosario se encuentra con la cruel realidad de que en un bunker de drogas pagan más a sus empleados que en una empresa metalúrgica. La precarización laboral en fábricas de la región es una de las causas por la cual hay más jóvenes cocinando y repartiendo Cocaína que operarios en las empresas.

La Gendarmería es la nueva fuerza represiva que circula por las calles de la ciudad ejerciendo abuso de autoridad y pese a esto, crece el delito en Rosario. Ya son 169 los asesinatos, según fuentes oficiales, en lo que va del año. Jere, Mono y Patón van a seguir esperando que se haga justicia real por sus muertes y los chicos por los que ellos luchaban siguen sufriendo la misma situación. Balas perdidas que terminan con la vida de una “Mecha” Delgado, peleas entre bandas narcos que asesinan a jóvenes como Jairo y Jeremías Trasante, linchamientos que dejan como resultado la pérdida de David Moreira. Los gendarmes caminando por las calles pegándole a menores y haciéndoles comer la marihuana, policías corruptos, los barrios exigiendo justicia y enfrentando el día a día es el escenario de “la ciudad normal del Socialismo”.







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