Política

OPINIÓN

Noche de las corbatas: militantes que además eran abogados

La “Noche de las corbatas” hace mención al alto porcentaje de abogados que había entre los secuestrados y secuestradas. Los secuestrados eran otras cosas además de abogados.

Mauro Benente

Doctor en Derecho

Martes 19 de julio de 2016 | Edición del día

En invierno la noche cae temprano, cerca de las seis de la tarde, y la dictadura la prolonga más allá de la llegada del alba. Entre las seis de la tarde del 6 julio y la madrugada del 8 de julio de 1977, en la ciudad de Mar del Plata y la semana siguiente en Neuquén se produjeron varios secuestros. Todos y todas fueron llevados a la “La Cueva”, un centro clandestino de detención ubicado bajo los cimientos de los radares de la Base Aérea Militar de Mar del Plata. La “Noche de las corbatas” hace mención al alto porcentaje de abogados que había entre los secuestrados y secuestradas, y al parecer fue la denominación brindada por los propios represores. Quizás sea por ello que además de las corbatas, habría que atender a otras variables. Los secuestrados eran otras cosas además de abogados. Centeno era militante peronista, letrado de varios sindicatos, y había sido detenido durante la Revolución Libertadora; Candeloro era militante de izquierda, y hasta 1975 integró el Partido Comunista Revolucionario; Fresneda había participado del Cordobazo y compartía su estudio con Bozzi, que había sido presidente del Centro de Estudiantes de la Universidad Católica de Mar del Plata y era militante de la Juventud Peronista; Alais participaba de la Asociación Gremial de Abogados de Mar del Plata y colaboró con Candeloro y Centeno en la redacción del Convenio de Colectivo de Trabajo 161 que mejoró sustancialmente la situación de los fileteros de pescado; Arestín no tenía militancia orgánica, pero presentaba habeas corpus para dar con el paradero de las víctimas de sus futuros verdugos. La dictadura sentó las bases del neoliberalismo y destruyó una comunidad de fuertes lazos sociales y militantes, dando forma a una sociedad integrada por individuos aislados que observan en quienes se preocupan por lo común algo sospechoso, poco sano, grasoso. Pero la historia no se reduce a lo sucedido, sino también lo que no sucedió. A lo que pudo haber pasado y finalmente no aconteció. Dentro de la otra parte de la historia, están los sueños de igualdad y justicia social de los militantes que fueron secuestrados en la “Noche de las corbatas.” Militantes que además eran abogados. Militantes que abogaban por esos sueños.

* El autor es Doctor en Derecho (UBA). Becario Postdoctoral del CONICET. Docente UBA/UNPAZ







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