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#NoSoyCopada: Clarín y un manual para la sumisión “cool” de la mujer

En su edición digital, el diario publicó sus nociones de “una mina copada”. Una imagen aggiornada para los mandatos de siempre.

Jueves 26 de octubre | Edición del día

Las venganzas del tiempo: de potra a esposa”. Así se titulaba una nota de opinión escrita en septiembre por una periodista de Clarín, donde comparaba su idea de una mujer soltera -la “potra”- con la mujer casada que “toma lo que esposo ordena y se queda dormida”.

“Potra va al gym y después compra sushi para dos. Esposa va a aqua gym y después llena changuito con sudor. Potra sale a la calle sin maquillaje y resulta apetecible. Esposa sale a la calle sin maquillaje y resulta invisible.”, decretaba la autora.

En una línea similar se inscribe la nueva nota de la sección “Pasiones argentinas” del diario. “El manual ideal de una mina copada”, publicado en la edición digital del miércoles ya ha generado un revuelo en las redes sociales por su insistencia –con un lenguaje cool- sobre los estereotipos que acechan a las mujeres constantemente.

“Copada anda depilada. (…) Copada conoce de vinos y de cavas. Copada te clava el clavito y te cambia el cuerito. (…) Copada rara vez pide ayuda. (…) Copada se ríe a lo ancho y va al gym en forma regular. Copada trata de conservarse espectacular.”, son algunas de las definiciones presentadas.

Sí. Después de movilizaciones masivas en las que millones de mujeres gritamos “¡ni una menos!” y “¡vivas nos queremos!”; después de las marchas y movilizaciones para exigir el derecho al aborto; después de las peleas en los lugares de trabajo para que nuestros sueldos dejen estar por debajo del de los varones… Clarín reivindica una mujer ¿copada? que “llora en silencio” y es “un toque feminista” (sic). Una mujer que, por otro lado, está siempre “divina” de acuerdo a los valores impuestos.

Es decir, estándares en los que no entra la enorme mayoría: ni las madres solteras, ni las obreras, las lesbianas, las trans, las travestis, las pobres, las negras, ni –menos aún- las que se oponen a este sistema. Aquellas que no son ni se ven como dictan el mercado capitalista así como las profundas raíces de una sociedad patriarcal.

Cada día los medios nos revelan su rol político e ideológico: aunque aggiornen las imágenes que ofrecen, siguen reproduciendo los mandatos de género en los que se basa la discriminación. Lo observamos en los “chistes” sobre femicidios de las novelas del prime time, en la naturalización y banalización de la violencia machista en los shows de chimentos, en las publicidades de limpieza, en los programas dedicados a poner la lupa sobre cómo nos vemos.

Ya sea a través de las figuras tradicionales centradas en la mujer como madre y cuidadora de la familia o a través de otras más “modernas”: la que se fija las calorías, nunca envejece y está siempre a la moda.

Que Clarín tome nota. Si en algo tiene razón el infame artículo es que “tenemos cancha”. Miles de lectores y lectoras expresaron su rechazo. Demuestran que somos cada vez más quienes reaccionaremos ante estas expresiones de machismo que pesan sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.








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