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#NoAflojemos: un hashtag de campaña frente a una crisis

La nueva estrategia comunicacional del macrismo tras el escándalo del Correo Argentino y el malestar con el ajuste. El descontento se expresará los próximos días en las calles. El llamado de la izquierda.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Viernes 3 de marzo de 2017 | Edición del día

El macrismo se ha propuesto enfrentar su momento más difícil en el Gobierno con los métodos del marketing de Durán Barba, pero adaptando el contenido de campaña al malhumor social que se palpita en las calles.

La nueva estrategia comunicacional del oficialismo surgió de un crudo análisis de la situación actual. La opinión del famoso asesor ecuatoriano del macrismo es muy dura, según trascendió ayer en un importante matutino porteño. “No se puede gobernar haciendo tonterías”, habría dicho en un encuentro de la mesa chica del PRO, donde se analizó que la imagen del oficialismo había caído diez puntos tras el escándalo del Correo Argentino.

Por estos motivos los ejes discursivos entusiastas y optimistas característicos del PRO se combinaron desde ayer con una lucha política en posición defensiva.

Bajo el hashtag #NoAflojemos, Macri lanzó una campaña desde Facebook con una foto en la que se lo ve con una ancha sonrisa y un texto que dice que "recorriendo el país me dijeron una y otra vez ´no aflojes Mauricio, no aflojes´. Ahora yo les digo: no aflojemos. No nos demos por vencidos. No escuchemos las voces de quienes nos quieren desanimar. PD: si tenés a mano papel y marcador agregá tu foto en los comentarios. Voy a mirar todas las que lleguen”.

El slogan que el call center del PRO instaló ayer en las redes sociales busca señalar a los enemigos del “cambio” y a la herencia recibida "después de una década de despilfarro y corrupción", como los responsables de los problemas que atraviesa el país. A ellos habría que derrotar en las elecciones legislativas para retomar un camino de esperanza que hoy atraviesa nubarrones.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, se ocupó ayer de decirlo de forma más explícita en conferencia de prensa: "La ex presidenta se va a sumar a todo aquello que haga fracasar el cambio, militantemente; sabemos que es así". Si no tenemos resultados para mostrar, polaricemos con el kirchnerismo, es el razonamiento que se esconde detrás de las palabras.

Como la coherencia no es algo que preocupe mucho en las campañas electorales del PRO, a Peña no le importó que sus afirmaciones se contradijeran abiertamente con el agradecimiento que Macri hiciera tan solo un día antes a los legisladores del PJ-Frente para la Victoria, el Frente Renovador y otros por haber votado todas las leyes de entrega y ajuste en el Congreso Nacional.

El problema de fondo del macrismo es que sus tradicionales mensajes optimistas van a contramano del humor social predominante, y la insistencia en ellos retroalimenta la irritación contra el Gobierno. La predisposición para escuchar frases sin vínculo alguno con la realidad está agotada tras el incumplimiento de las promesas de mejoras para el “segundo semestre”, y después de los escándalos del presidente y sus funcionarios vinculados a negocios con el Estado.

Algo de esto le había sucedido el día anterior al presidente en la Asamblea Legislativa, cuando en un forzado estilo efusivo (que solo sirvió para subrayar lo falso del mensaje), afirmó que “superamos lo más difícil de esta situación y el país está cambiando. Argentina se está poniendo de pie. Aparecen las señales de una mejora en la economía y estoy completamente seguro de que 2017 será mejor que el año anterior”.

El fuerte contraste entre discurso y realidad fue lo que motivó algunas de las críticas más fuertes a la alocución presidencial. Nicolás del Caño, referente del Frente de Izquierda, apuntó duramente al señalar que "o Macri vive en una burbuja o miente descaradamente, porque no entiende que la mayoría del pueblo trabajador vive cada vez peor por su política a favor de los ricos. Sigue hablando de ’pobreza cero’, escondiendo que sus políticas generaron un millón y medio de nuevos pobres. Eso es puro relato".

Con marketing solo no se puede gobernar

El macrismo busca una estrategia comunicacional para las elecciones legislativas. Un arte difícil, en el marco de un ajuste impopular y escándalos por negociados con el Estado que golpearon al oficialismo en un núcleo central de su relato, la pelea contra la corrupción. La base social perdida gobernando es difícil volver a ganarla con consignas de campaña.

Mientras Durán Barba le busca la vuelta a este asunto decisivo para el futuro del Gobierno, otros problemas urgentes asoman para Cambiemos.

El intento de enfrentar a los docentes contra la población que necesita llevar a sus hijos a la escuela, podría terminar mal para el macrismo. No sólo por los errores groseros como poner a un ex agente de inteligencia de la dictadura como falso “voluntario” para reemplazar a los maestros los días de paro, sino también porque, este año, la lucha docente podría actuar como caja de resonancia de un malestar extendido en amplios sectores, y así ganar una amplia simpatía popular. En la lucha docente se juega un capítulo clave de la pelea contra el ajuste de este año.

El fallo judicial que ayer frenó los aumentos de los peajes en la autopista Buenos Aires-La Plata y ruta 2 expresa también, de forma distorsionada, la situación del Gobierno, así como el año pasado había sucedido lo mismo con los fallos que suspendieron momentáneamente tarifazos impopulares como el del gas.

Pero si eso sucede en las alturas, un fuerte descontento se sentirá en las calles en los próximos días. El paro docente con movilización, la marcha convocada por las centrales sindicales y las manifestaciones del 8 de Marzo en el Día Internacional de la Mujer serán canales de expresión del descontento.

Desde la izquierda y el sindicalismo combativo, la apuesta es al triunfo de todas las luchas, como la pelea testigo de los docentes o la de AGR-Clarín, la participación en un bloque independiente el 7 de marzo para exigir paro nacional y plan de lucha a la burocracia sindical, así como un programa que no concilie con los empresarios nacionales y el peronismo sino que plantee medidas para que la crisis la paguen los capitalistas, así como una fuerte apuesta para que el 8 de Marzo tiemble la tierra por los derechos de las mujeres.

Bajo estas banderas, salgamos a las calles con la izquierda.







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