ENTREVISTA (SEGUNDA PARTE)

“Las compañeras trans han sido salvajemente discriminadas en toda la historia”

Marcelo Otero, militante por la Diversidad Sexual, fundador del Colectivo Ovejas Negras y y hoy activista independiente. Publicamos aquí la segunda parte de la rica entrevista que nos brindó. Aquí Marcelo desarrolla definiciones como la relación del movimiento LGBT con el Frente Amplio, las responsabilidades estatales, los avances en la legislación, las contradicciones de la Marcha por la Diversidad, de la Teoría Queer y las tareas más urgentes.

Viernes 30 de septiembre | 13:41

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LID: ¿Cómo creés que se viene tomando el tema de la diversidad sexual?

MO: Es que cuando hablamos de diversidad pensamos como una unidad y eso no existe; muchas veces se habla de la comunidad y tampoco existe. Vos no podés decir que una compañera trans que vive en un asentamiento pertenece en la misma comunidad que un gay cheto que viaja todos los años a Europa; no, para ella un compañero de comunidad, es el que sale a requechar con un carro, que tengamos una sexualidad diferente a la hegemónica no nos hace comunidad.
Las compañeras trans por ejemplo han sido discriminadas salvajemente en toda la historia, viven en la peor de las miseria, son pocas las que se han rescatado.

LID: ¿Cuál fue el mecanismo por el cual el movimiento que nació siendo independiente terminó ahí?

MO: Porque es muy útil, ha sido muy útil al gobierno: La Marcha de la Diversidad , después de la Marcha del Silencio, es la marcha más multitudinaria, donde más gente sale a la calle, y lograr estar ahí para algunos es sin duda muy redituable. El año antes de las elecciones, fue la última marcha que fui, con un grupo de compañeras y compañeros íbamos adelante con una pancarta pidiendo justicia por las mujeres trans asesinadas; pero en el escenario no estuvo el tema de las mujeres trans en la proclama, porque esos asesinatos no esclarecidos fueron asesinatos que el ministro del FA y la justicia guardaron en un cajón. Eso tendría que haber sido la bandera central de la marcha, pero no lo fue, la bandera era el matrimonio, la bandera eran los logros, los logros legales… yo sentí que era un acto del Frente Amplio.

LID: ¿En qué se ha avanzado en materia de leyes, en los últimos años?

MO: Principalmente la ley de cambio de nombre y sexo registral, porque permitió a toda una generación de compañeras y compañeros trans empezar a estudiar, cosa que no tuvieron las compañeras más veteranas, también empezar a trabajar, a pesar de que aún hoy es muy difícil, aunque yo veo más debes que logros. Otra tema es la visibilidad: hoy la gente se puede hacer más visible; para mí ver una pareja de gurisas de la mano por la calle o de gurises, me hace sentir muy bien, me alegra muchísimo, cuando en la primer marcha la gente iba encapuchada.

LID: ¿Sentís que hay mayor aceptación social?

MO: Yo siento que sí, pero no se dio porque si, sino porque la gente se animó a salir, y para lograr eso mucha gente quedó por el camino, mucha gente perdió su trabajo, su familia le dejó de hablar. Un caso puntual, Fernando Frontán fue el primer hombre que dijo en televisión que era homosexual, y él trabajaba atendiendo al público y terminaron pasándolo a depósito. Pero con las trans las cosas siguen igual, sobre todo para las personas trans en la infancia y en la vejez, porque una persona trans no surge espontáneamente de una baldosa en la calle cuando tiene 18 años, hay una infancia de dolor, una adolescencia de dolor, antes de eso, y eso no lo contempla nadie. Y en la vejez, la miseria es su realidad. Hay cosas que la gente no sabe, pero sobre todo en el interior del país muchas compañeras, terminan de grandes travestidas de hombres, para conseguir algún trabajo, siempre mal remunerado y siempre con la violencia de tener que vivir como lo que no son y con toda la discriminación que eso conlleva

LID: ¿Qué opinás de la dramática situación del suicidio adolescente LGBT?

MO: Esa es una realidad de la que no se habla, pero los adolescentes gay, lesbianas, trans se están suicidando, hay un índice altísimo de suicidio, pero eso no es nuevo. Para quienes hemos vivido la sexualidad de una forma diferente, el suicidio siempre estuvo presente, todos tuvimos intentos de autoeliminación. Y sobre todo en los sitios más alejados, en los lugares donde vos tenés menos contactos con los otros.

LID: ¿Qué opinás de la Teoría Queer?

MO: La teoría queer no deja de ser una teoría, y una teoría del primer mundo, que nos es una herramienta útil para replantearnos nuestra propia vida. Es eso, una herramienta más, pero en lo que realmente creo, es en replantearnos continuamente con el otro quienes somos, como somos, y porque nos cuesta tanto eso. Pero más que de las teorías, de nuestra propia existencia, en este rinconcito tercermunista del Sur. Las identidades sexuales no son realmente lo que compramos, como decía el poeta Pedro Lemebel, pareciera que lo gay es blanco, occidental y primermundista. Lo que pasa es que no podemos encasillar las identidades y las orientaciones, las orientaciones son móviles, mutantes, a lo largo de la vida uno transita diferentes experiencias. Hay una diferencia entre “estoy en” y “soy”. Creo que las calificaciones en base a cómo cogés o como amas es un poco siniestro, porque esa clasificación viene de la policía y la siquiatría de principios del siglo XX, ellos fueron los primeros en clasificarnos. Nuestra realidad es que la sexualidad es mucho más que eso. Mucho más que eso.

LID: ¿Creés que el movimiento puede llegar a ligarse a la lucha del movimiento obrero?

MO: Es que si no lo hace, queda aislado, y fue lo que pasó durante muchos años, después siento que se equivocó porque se volvió oficialista. Hago aquí mi autocrítica, creo que tantos años de soledad y aislamiento nos llevó a aliarnos sin cuestionar mucho como y a que costo, y no medir eso nos llevó a que hoy mucha gente que militaba activamente, volvió a quedar en le intemperie. Por suerte nos quedó la experiencia y por suerte mucha de esa gente, empezó nuevamente a buscarse y a encontrarse. Seguimos creyendo que somos un movimiento, que hubo logros, pero esos logros son para un pequeño grupo muy minoritario, la realidad de la mayoría es otra.

LID: ¿Qué opinión te merece las marchas de los últimos años, y particularmente la de este año?

MO: Hasta hace ocho o nueve años, la marcha era la marcha de la diversidad sexual, donde las reivindicaciones tenían que ver con las personas sexo disidentes; después se buscó una ampliación estratégica, luego eso creció tanto que se desdibujó, y hoy la realidad de las personas de la diversidad sexual está como desdibujada, yo creo que el paraguas intentamos hacer termino teniendo que cubrir a tanta gente, que ya la mayoría se sigue mojando. Además hay una inconsistencia en el discurso: las actividades en el mes de la diversidad si no las organiza el MIDES, la organiza la ONG Llamale H o la Intendencia, yo buscaba con ansia que movimientos sociales con base y militancia real hubieran organizado actividades y no las encontraba.

LID: ¿Qué te pareció la consigna del año pasado “Diez años de rebeldía y alegría, eduquemos en diversidad”?

MO: La consigna del año pasado yo la viví como “Diez años del gobierno del Frente Amplio”, además es gracioso porque yo tengo una foto del año 2003 donde está una compañera histórica, Graciela Semería, con una bandera arcoíris hecha con flores y donde dice “diez años de la marcha de la diversidad” ¡y era el 2003! Se dejó mucha gente en el camino, muchos militantes que la pasaron muy mal, y me pareció como un ninguneo a toda esa historia. La primera salida a la calle fue en el 92, la primera marcha fue en el 93, y la lucha real empezó mucho antes, en el 84 con el grupo Skorpio, no podemos olvidar esa historia.

LID: ¿Creés que puede emerger un movimiento por la diversidad sexual independiente del Estado y con una plataforma revulsiva?

MO: Yo hace mucho que no participo de ninguna de las actividades porque entiendo que se desdibujó todo y porque siento que no tiene un componente fuerte en lo que son mis reivindicaciones, que son las reivindicaciones de las compañeras trans, la de niños, niñas y adolescentes de la diversidad.
Mi mayor participación en estos años, ha sido acompañando al movimiento feminista. Y cuando fui, por ejemplo, a la marcha organizada “Por Camila”, la adolescente asesinada, siento que las organizaciones que ahí están no son la oficialidad del movimiento de mujeres. Ahí sí creo que está un naciendo un movimiento independiente. Yo no me puedo imaginar a un movimiento social si está asociado a un partido político, sea el que sea; el movimiento social tiene que ser independiente. Si un sector político toma una bandera de un movimiento social yo lo aplaudo, pero si el movimiento social toma la bandera de un sector político para mí estamos en problemas, y eso fue lo que pasó.

LID: ¿Querés contar algo más?

MO: Me gustaría comentar mi mayor preocupación: hoy hay un censo de población trans, hay campañas del MIDES “no dicriminemos, trabajo para las trans” cuando en realidad no hay trabajo para las trans, sobre todo la mujer trans mayor, que han vivido en la prostitución desde que tenían trece años y han pasado toda una vida teniendo que “trabajar de ser violadas” como dijo un día la compañera argentina Nadia Echazu, quien tristemente falleció hace unos años, son personas que no tienen la preparación porque fueron expulsadas de las escuelas, de todos lados. Por suerte parece que MIDES ha tomado la reivindicación de una pensión para las trans mayores, por la que lucharon entre otras las compañeras Antonella, Marcia, Regina y Fanny, como reparación por lo que han tenido que vivir desde niñas, la expulsión de las instituciones educativas, la falta absoluta de un empleo, la violencia de la dictadura y de la democracia, y eso me alegra, porque es algo urgentísimo. Nos queda resolver la infancia.




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