Juventud

No podemos seguir naturalizando la criminalización de la juventud

El día lunes policías de la comisaría primera de San Martín me llevaron detenido por defender a estudiantes que eran hostigados por el hecho de ser jóvenes.

Juan Pablo Manente

Docente, integrante de la Corriente Marrón - 9 de Abril @jpmanente

Miércoles 10 de mayo | 10:11

“Este es mi trabajo”, dijo el policía que nunca se identificó mientras se arrogaba el derecho de requisar a estudiantes en la puerta de la secundaria Eduardo Wilde, ubicada en el centro de San Martín. Este no es un caso aislado, sino que es política de Estado: hostigar y perseguir a los jóvenes pobres de los barrios. Como venimos denunciado, son los mismos alumnos que nos relatan a diario cómo la policía los hostiga y amedrenta en las calles. Eso se llama represión, y no trabajo.

Yo soy trabajador de la educación. Hace siete años que doy clases en distintas escuelas del distrito. Incluso lo hago en el complejo penitenciario de José León Suárez (Cens 460), en donde los estudiantes, en su mayoría, son jóvenes pobres que reciben el encierro como única alternativa (además cabe aclarar que soy militante del PTS y de la Agrupación Marrón que es parte del Suteba).
En el momento en el que se desarrollaron los hechos, me encontraba en la librería que está frente a la escuela, crucé y observé cómo dos policías estaban requisando a un grupo de alumnos en la puerta de la institución. Entonces comencé a filmar, exigiendo que se identifiquen, algo que nunca hicieron. En cuestión de minutos un auto se detuvo detrás mio y bajó de él un policía de civil. Dio la orden de detenerme. También llegó un patrullero que no tenía patente. Me agarraron entre tres y me pusieron contra la pared. Como no dejaba que me esposen, comenzaron a asfixiarme, dejándome marcas en el cuello y moretones en los brazos. Decenas de estudiantes, docentes y vecinos son testigos de lo que pasó, ellos también exigían que me liberen. Me subieron al patrullero y me llevaron esposado a la Comisaría Primera de San Martín. De inmediato la noticia de mi detención ilegal comenzó a circular y se hicieron presentes en la comisaría no solo docentes y estudiantes, sino también organizaciones sindicales: Suteba y CTA Autónoma; organismos de Derechos Humanos: CeProDH, CELS, CPM expresaron su solidaridad; los diputados Nicolás del Caño y Myriam Bregman (PTS –FIT) se pusieron a disposición inmediatamente, en el mismo sentido se solidarizó Alejandro Bodart (MST); también estuvo presente el diputado Leo Grosso (Movimiento Evita); Christian Dodaro (Descamisados); las corrientes que integran el Frente Multicolor; los compañeros del Partido Obrero y mis camaradas del PTS.

Ese lunes también fue, paradójicamente, el Día Nacional contra la Violencia Institucional. Día en el que fui atacado por ser un trabajador que defendió a la juventud que ellos hostigan a día a día.

Por todo esto, creo fundamental que expresemos todo nuestro repudio a esta clase de abusos, y que en este marco nos movilicemos masivamente contra el 2x1 que no es otra cosa que un indulto, una conmutación de penas encubierta que debemos enfrentar. Tres jueces llenos de privilegios no pueden pisotear una lucha que viene hace 40 años (cabe recordar que esos jueces fueron votados en el senado tanto por Cambiemos como por senadores del FPV). Y debemos exigir que se abran los archivos de la dictadura para obtener la información que tienen sobre los desaparecidos.

Como vengo haciéndolo, voy a seguir militando con mis compañeros y compañeras docentes, trabajadores y estudiantes; para defender nuestros derechos. No solo defendemos a la juventud, sino su futuro. No nos van a amedrentar. Por los 30 mil, no perdonamos, no nos reconciliamos. Copemos las calles contra la impunidad de ayer y hoy. No al 2x1. Basta de represión y criminalización de la juventud.








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