TESTIMONIO DOCENTE

"No podemos naturalizar que los pibes lleguen con hambre a las escuelas"

Reproducimos las conmovedoras palabras de Micaela Malo, docente de nivel primario de Rosario. El hambre crece en los barrios populares, mientras los gobiernos siguen priorizando el FMI y el pago de la deuda externa.

Lunes 9 de septiembre | Edición del día

Se supone que septiembre es nuestro mes, hay días especiales que me llenan de orgullo como este 11 de septiembre del Día del Maestro. Sin embargo, me encuentro llena de tristeza e impotencia por las políticas del Estado y los gobiernos que día a día bastardean esta profesión.

Hoy todes somos Chubut, todes somos esos miles de pibes que van a la escuela para comer o dejan de ir porque no tienen guardapolvo, no tienen zapatillas, mochila, etc. Todes somos la cantidad de desempleados que hay y el hambre que se siente.

Una cosa es que te lo cuenten o leerlo. Otra es vivirlo en carne propia cotidianamente. Hace unos días me tocó trabajar en una escuela que tiene comedor y ví con mis propios ojos el hambre de esas pibas y pibes, repitiendo plato, preguntando si hay más, llevándose en tuppers comida para compartir con su familia. Al mirar eso se me pusieron los ojos llenos de lágrimas porque sí está pasando, aunque los medios digan lo contrario.

Hoy me encuentro con este mensaje en un grupo de reemplazantes donde estoy:
"Chicas quiero contarles que la pobreza se llevó a un niño. Hoy Ian, un niño de Villa Constitución, se cansó de luchar y su corazón dejó de latir. La desnutrición y una terrible neumonía fueron un combo fatal. Respiro impotencia. Abrazo a la distancia a toda la comunidad educativa del Jardín N° 330".

Nuestros pibes y pibas se están muriendo. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Tenemos un Estado totalmente ausente. O mejor dicho, esta es la presencia del Estado: raciones miserables de comida, precarización a les docentes y a la misma educación, militarización de los barrios en donde trabajabamos y viven nuestros alumnos, un boleto por las nubes que obliga a muchos dejar de estudiar. Es escalofriante, qué impotencia. Somos esas caras tristes que se ven, en la calle, en la escuela, en el barrio, en el colectivo. Vivimos amargados viendo si llegamos a fin de mes.

Pero no me conformo a vivir así, no me quiero quedar en estas simples palabras y por eso salgo a las calles con mis compañeras, nos organizamos en nuestras escuelas, enfrentamos las políticas del gobierno macrista pero también de los gobernadores. Ojalá tomemos conciencia porque de la mano del FMI esta situación se va a seguir profundizando. La deuda es impagable y quien diga que la va a seguir pagando sepan que es a costa de nuestra educación, de nuestra salud y de la vida de pibas y pibes, los que menos tienen, del pueblo trabajador. Y si todavía no vivís esta realidad necesitamos tu empatía.

"Voy aguantando esto que llaman vivir, soportando adversidades tengo que seguir. Aguantar a los que nos mandan que no tienen corazón y que castigan a los pobres con hambre y dolor".







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