Economía

POLÍTICA MONETARIA

No le entran las balas: Sturzenegger reafirmó la meta de inflación de 17 %

La inflación anual registrada en abril por organismos oficiales no baja del 27 %. Los analistas del establisment prevén 21 % para diciembre. El presidente del Banco Central sigue con su ficción.

Pablo Anino

@PabloAnino

Jueves 18 de mayo | Edición del día

Fotografía: DyN

El titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, reafirmó durante la tarde de ayer el objetivo de inflación para todo el año, que fue fijado entre 12 % y 17 %. A su vez, señaló que sigue vigente el esquema de metas para la política monetaria.

Las proyecciones, cada vez más ficcionales, fueron expuestas durante el primer Informe de Estabilidad Financiera (IEF), desarrollado con el objetivo de ofrecer un panorama sobre la situación de los bancos locales, que brindó el presidente del BCRA.

"Metas que se cambian no son metas", afirmó Sturzenegger. Tal vez en respuesta a los trascendidos mediáticos de los días previos que indicaban que varios altos funcionarios afirmaban “off the record” que el nuevo parámetro con el que trabajaban desde el Gobierno es del 20 %.

La reacción del macrismo tuvo lugar después que la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) diera a conocer la inflación de abril, que con un registro de 2,6 % mensual mostró un aceleramiento en relación a los meses previos. La tendencia es creciente desde comienzos de 2017: enero registró 1,3 %; febrero 2,5 %, marzo 2,4 %; y abril 2,6 %.

La inflación interanual de Indec en abril fue de 27,5 %. En el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Dirección General de Estadística y Censos estimó en 29,4 % la suba interanual de precios durante el cuarto mes del año. Ni siquiera el Fondo Monetario Internacional (FMI) confía en que se cumplan las metas del Banco Central.

Por lo cual, tendría que tener lugar una drástica reducción, lo que de ningún modo parece que vaya a suceder, de los índices mensuales hasta fin de año para que se logre la meta establecida. Las estimaciones provisorias de la primera quincena de mayo indican que la inflación estaría en 2 %. Nada parecido a una desaceleración que baje al ritmo que necesita Sturzenegger.

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Aún con todos estos datos en la mano el presidente de la entidad monetaria afirmó que en julio la inflación será del 21 % interanual y que "nos queda llevarla a entre 12 y 17 en diciembre". No sólo eso. En un exceso de desatino, en 2018 buscará cumplir una meta del 10 %.

El presidente del Central explicó que "en julio va a estar entre 21 y 22 por ciento y va a ser la más baja en 10 años con excepción del período de Lehman Brothers". Es llamativa la comparación: justamente, ese período se corresponde la mayor recesión del país durante la “década ganada”: la caída comenzó en el cuarto trimestre de 2008 y siguió hasta el tercero de 2009, año en que la economía cayó 5,9 %. ¿Sturzenegger quiere conducir la economía a la misma situación?

La política del Banco Central está mostrando en la práctica el fracaso de la ortodoxia monetarista que señala que una reducción de los billetes en circulación es una herramienta para combatir la inflación. En sentido contrario, en 2016 la inflación fue la más alta desde 2002. Es cada vez más claro que la política monetaria tiene como objetivo central disciplinar los salarios.

Mientras, el resto de los precios de la economía varían libremente en función de acrecentar las ganancias empresarias: así ocurre con los tarifazos en beneficio de las privatizadas de servicios públicos o con los precios de las grandes alimenticias o cadenas comercializadoras, muchas ligadas a figuras de la Jefatura de Gabinete.

El salario no alcanza

Tomando una combinación del índice de precios de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta abril de 2016 y a partir de mayo el nuevo Índice de Precios que calcula el Indec para el Gran Buenos Aires resulta que la inflación creció 44,7 % entre noviembre de 2015 (previo a la asunción de Cambiemos) y diciembre de 2016.

En ese período, el índice de salario de trabajadores del sector privado registrado aumentó 35,4 %. De este modo, el salario real retrocedió 6,4 %. Por otro lado, ATE Indec estimó que entre los estatales la pérdida de poder de compra fue 15,1 % entre la asunción de Cambiemos y abril último.

Ni que decir que la situación es mucho peor para los más de 6 millones de trabajadores en negro. Lo mismo para los precarizados. Para ellos ni siquiera rige el derecho a paritarias.

Tensiones

El día martes el Banco Central subió nuevamente la tasa de interés en respuesta a la aceleración inflacionaria de abril. En el establishment financiero se abrió un debate: hay talibanes que defienden a Sturzenegger, pero no son pocos los que opinan que la tasa está muy elevada y conduce a la estanflación. La falta de coordinación entre política monetaria y fiscal está en la boca de todos.

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Para intentar desactivar la inflación (algo que de ningún modo parece que haya logrado), la entidad monetaria generó otras contradicciones por las cuales navega la economía.

En primer lugar, una “bicicleta financiera” a favor de los especuladores, cuyo vehículo es la emisión de Lebac. Es una bomba de tiempo que si explota traerá más de un daño colateral. El período electoral muestra el fantasma de un corrimiento al dólar que podría ser fatal para ese esquema monetario. A lo que habría que agregar el atraso cambiario, encarecimiento del crédito para consumo y producción y, evidentemente, y a causa de todo lo anterior, una situación recesiva que no encuentra el final del túnel.








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