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No hay otra manera: universidad gratuita y pública o de las empresas

Ante la presencia creciente de bancos y empresas en las universidades públicas, recortes, aumento de tasas, por la gran cantidad de universidades privadas y por la relación de algunas de estas con el Opus Dei, las y los estudiantes nos vemos condenados a una educación elitista con unos planes de estudios mercantilistas y neoliberales.

Jueves 22 de febrero | 19:43

El carácter público de las universidades catalanas -y del resto del Estado- se encuentra continuamente atacado por los intereses que comporta el fenómeno de la privatización de la educación. Ante la presencia creciente de bancos y empresas en las universidades públicas, recortes, aumento de tasas, por la gran cantidad de universidades privadas y para relación de algunas de estas con el Opus Dei, las y las estudiantes nos vemos condenados a una educación elitista con unos planes de estudios mercantilistas y neoliberales.

Pero, ¿qué peso tienen las universidades privadas en Catalunya? Sólo en la ciudad de Barcelona hay 13 universidades privadas, mientras que el número de universidades públicas se reduce a menos de la mitad. En Catalunya hay un total de 24 universidades de las cuales sólo 9 son públicas, tendencia que también encontramos en el Estado español.

El precio de cada crédito de algunas de estas universidades privadas van desde los 120€ a 230€. Si multiplicamos 120x60 créditos que tiene un curso, el total serían de entre unos 7.000 euros mínimo por cada año de carrera, lo que significa que para poder graduarte en una de estas universidades la inversión total sería aproximadamente de unos 28.000€. En el caso de las universidades más caras como ESADE, el precio del primer curso sería de unos 16.200€, a pesar de que este va aumentando aproximadamente unos 300€ a medida que vas pasando de curso, por no hablar del precio de los másters privados que triplican estos precios.

Algunas de estas universidades privadas están directamente vinculadas con la Iglesia Católica, como la Universitat Abat Oliva y la Universitat Ramón Llull. Otras incluso lo están con la institución ultracatòlica del Opus Dei, como la Universitat Internacional de Catalunya. Estas universidades reciben financiación directamente de la Iglesia, que a la vez recibe ingresos millonarios de fondos públicos, como por ejemplo del Estado español pero también del gobierno catalán. De hecho, este 2018 se han vuelto a aprobar los presupuestos de los conciertos públicos en educación que destinan cantidades millonarias de euros para escuelas concertadas del Opus que segregan al alumnado por razón de género y que no contratan a profesoras más allá de la enseñanza primaria, siendo sólo profesores los encargados de la enseñanza superior de ESO, bachillerato y también de los puestos directivos.

Ya desde la década de los años 90 las universidades privadas están viviendo un fenómeno de expansión, ganando cada vez más alumnos y fondos de financiación. Según estadísticas del diario.es, desde hace casi una década el número de alumnos matriculados a los másters privados ha pasado de ser de un 15% a un 32% en el Estado español, a pesar de que en los grados el incremento ha pasado de un 11% a un 13%.

Mientras tanto, las universidades públicas ven con dificultades su desarrollo y, año tras año pierden una cantidad importante de alumnado. Desde 2008 y coincidiendo con la crisis económica y pocos años más tarde con la subida de tasas del 66% en Catalunya, las universidades públicas han pasado de tener el 89% de sus alumnos de grado al 87% mientras que la pérdida más notoria es en los másters, puesto que en 2008 había un 85% que bajó a un 68% el 2016.

Este fenómeno no se puede entender sin tener presentes los diversos ataques que lleva viviendo la educación pública y en este caso en concreto, la universidad pública.

Por un lado, ya con el Plan Bolonya en curso, la privatización de la escuela pública recibió un fuerte golpe, al cual le siguió la subida de tasas universitarias al Estado español aprobada por el ex Ministro de Educación José Ignacio Wert y en especial en Catalunya con la subida de tasas del 66% aprobada por el gobierno de Artur Mas, hechos que provocó que decenas de miles de estudiantes fueran expulsados de las universidades y forzados a dejar los estudios. Como consecuencia de esto, Catalunya es actualmente la Comunidad Autonómica con los precios de la matrícula más caros del Estado español, entrando en el rànking de las ciudades más caras de toda Europa para estudiar una carrera.

Por otro lado, también hay que recordar el recorte en becas generales y de movilidad y el endurecimiento para conseguirlas, junto con la propuesta del 3+2, que obliga a cursar másters de forma obligatoria para poder conseguir la titulación. A través de todas estas privatizaciones, los precios de la universidad pública se han visto duplicados en los casos de algunos grados, hecho que hace acercarse más a los precios de la privada.

Por eso desde la Agrupación estudiantil No Pasarán, junto con las compañeras estudiantes de Pan y Rosas creemos que la próxima huelga feminista del 8M es una buena ocasión para que el alumnado pueda reemprender la lucha por una educación gratuita, pública y de calidad, radicalmente democrática y al servicio de las mujeres, la juventud y la clase trabajadora, para acabar también con los privilegios de la Iglesia y la presencia de bancos y empresas en nuestras aulas.






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