Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

No cerrar la boca

Andrea D'Atri

@andreadatri

Miércoles 26 de noviembre de 2014 | Edición del día

El folleto provocó un escándalo. La juventud macrista sugiere –con una imagen muy elocuente- que, si sos una mujer (¿o una niña?) para PROtegerte del HIV, tendrías que cerrar las piernas. Muchos mensajes concentrados en una sola imagen: si no se es casto, el cielo nos castiga con pestes e infecciones; el único método válido para prevenir el HIV es la abstinencia sexual; las personas que deben cuidarse, ser castas y abstenerse sexualmente son las mujeres. ¿Dónde leímos sobre esto, anteriormente? En la doctrina de la Iglesia. El PRO de colores papales se embandera con el Vaticano para lanzar su reaccionaria campaña “de prevención”. No es extraño de una fuerza política derechista, en la que están enrolados no sólo ex alumnos de colegios religiosos, egresados de la UCA y fieles católicos, sino también miembros de la secta del Opus Dei, integrada por reconocidos empresarios, políticos, militares y profesionales.

Sin embargo, el PRO no se encuentra solo. El giro del gobierno hacia el Vaticano, acompañó la derechización del kirchnerismo en su fin de ciclo. Bergoglio pasó de ser el opositor número uno, cuando vestía sus ropajes de arzobispo primado de la Argentina, a convertirse en un gran amigo de la Casa Rosada, cuando vistió su nueva sotana papal. Con tanta agua bendita, incluso se borraron los rencores que había por su papel en la dictadura militar; a tal punto que ahora, la Iglesia que colaboró con los secuestros y desapariciones, con el robo de bebés y con la bendición de los vuelos de la muerte, hasta se atreve a pedirte que hables con las Abuelas de Plaza de Mayo si tenes dudas sobre tu identidad. A cambio de que Bergoglio sea el garante de una transición ordenada en la que “todos cuiden a Cristina”, el gobierno le permitió al Vaticano imponer su letra en la reforma del Código Civil y sigue manteniendo fidelidad al juramento cristinista de no permitir que se trate la legalización del aborto mientras ella dure en su mandato.

¿Hay ofertas en los vuelos a Roma? Quizás esa sea la causa por la que la centroizquierda de De Gennaro, que dirige la CTA opositora, también fue al Vaticano para que bendijeran la candidatura de su líder para las elecciones 2015. Pero nadie quiere quedarse fuera de la foto, por eso hasta la izquierda independiente de Patria Grande se pregunta si Bergoglio no es, acaso, un papa comunista.

Quizás fuera bueno recordarles a estos políticos, en el mismo Día de Lucha Contra la Violencia hacia las Mujeres, la violencia ejercida por la Iglesia a lo largo de su historia contra nosotras. Las inferiores, nacidas de la costilla de un hombre, fuimos las causantes de todos los males, culpables del pecado original. Someterse, callarse, ser despreciadas, privadas de conocimiento, torturadas, quemadas, asesinadas. Condenadas a embarazos no deseados, a no poder usar anticonceptivos, a no poder usar preservativos para impedir contagios e infecciones. A no poder tener sexo por placer, sino sólo con el fin de la reproducción.

Hoy, cuando en toda América Latina y el Caribe, se conmemora un día para luchar contra la violencia hacia las mujeres, recordamos a las hermanas Mirabal, las mariposas, de República Dominicana, porque la violencia machista también la ejerce el Estado capitalista con sus instituciones. Un estado que se declara laico pero sigue sosteniendo a la Iglesia política y económicamente. Un régimen político donde tanto el gobierno como la oposición, se cuelgan de las polleras papales para dar este giro derechista, también contra los derechos democráticos elementales de las mujeres.

Este 25 de noviembre, nuevamente seremos miles de mujeres en todo el continente, las que marcharemos para decir ¡Basta! a todas las formas de violencia contra nosotras. Como acá, en Buenos Aires, donde marcharemos esta tarde desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo por las mujeres que, cada 30 horas ven apagarse sus vidas por la violencia machista, por las que cada día mueren por abortos clandestinos, por las que durante esta década fueron secuestradas y desaparecidas por las redes de trata, por las que todos los días sufren la persecución, la represión y la criminalización del gobierno por enfrentar el ajuste y la prepotencia patronal. Porque mientras nos sigan obligando a cerrar las piernas, no cerraremos nuestras bocas.








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