Internacional

MOVILIZACIÓN 3J

No al CETA, tratado de “libre explotación”

Este sábado 3 de junio, organizaciones sociales y políticas se movilizan en Madrid contra el CETA, un tratado a la medida de las multinacionales imperialistas.

Viernes 2 de junio | 18:51

El CETA busca establecer un tratado de “libre explotación” favorable para el capital imperialista, buscando unificar y liberalizar aún más los mercados. Una profundización de la globalización neoliberal que solo traerá más padecimientos para los trabajadores y los sectores empobrecidos por la crisis. Este tipo de tratados constituyen una nueva ofensiva capitalista transnacional, intentando imponer un retroceso aun mayor a las condiciones de vida de la clase trabajadora mundial. El CETA por sus siglas en inglés - Comprehensive Economic Trade Agreement- es el “hermano de sangre” del controvertido TTIP, un acuerdo que está congelado desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y aportó grandes cuotas de tensión a su relación con Bruselas.

El CETA fue aprobado en el mes de febrero en el Parlamento Europeo, pero ahora debe ser ratificado en cada uno de los países de la Unión Europea. Las organizaciones convocantes de la movilización del 3 de junio exigen que no se haga. En el Parlamento europeo el CETA fue aprobado gracias a un bloque entre la derecha conservadora y liberal junto a gran parte de los socialdemócratas, con el SPD alemán en su totalidad. En el caso del PSOE, todos sus parlamentarios europeos lo aprobaron, al igual que lo hicieron los parlamentarios del Partido Popular, Ciudadanos y PNV. Se opusieron al mismo los diputados europeos de Podemos, Izquierda Unida y Equo.

Las movilizaciones contra el CETA plantean consignas contra la mercantilización de la vida social: “Las personas y el planeta no somos mercancía” o “nuestras vidas valen más que sus beneficios”. Más de 350 organizaciones sociales, sindicales y políticas del Estado español conforman la campaña estatal “No al TTIP y CETA” y se han manifestado en su contra en numerosas oportunidades. Casi 500 organizaciones europeas y canadienses se oponen al mismo y han entregado una petición contraria a los acuerdos avalada por más de 3,5 millones de personas en Europa.

Las reuniones previas a la aprobación en el Europarlamento fueron denunciadas por su alto grado de secretismo, donde los representantes de las multinacionales pudieron imponer sus propios intereses de forma directa. El tratado tiene entre sus resoluciones los polémicos tribunales de arbitraje privado, a los que pueden apelar las multinacionales en contra de los propios Estados. El acuerdo representa la antesala para el tratado transatlántico entre la UE y Estados Unidos (TTIP) cuyas negociaciones ahora están en punto muerto producto de la llegada de la nueva administración Trump a la Casa Blanca.

Contra el CETA se pronuncian también formaciones de extrema derecha en Europa, que buscan frenar las tendencias “globalizadoras” desde una posición nacionalista, intentando un modelo de “capitalismo nacional” en mayor competencia con las otras potencias imperialistas.

Por eso es muy importante que la oposición al CETA se haga desde un programa anticapitalista y de clase, para enfrentar las políticas neoliberales globalizadoras, pero también los nacionalismos capitalistas reaccionarios. Un programa que incluya el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles para terminar con el paro, la nacionalización bajo control obrero de las empresas estratégicas como las eléctricas, el control obrero de las grandes empresas para luchar contra la contaminación y la destrucción del planeta, el aumento de salarios y la equiparación hacia arriba de los derechos sindicales de nativos y extranjeros, entre otras medidas.






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