Cultura

EFEMÉRIDE

Nina Simone, la voz del black power

El 21 de febrero de 1933 nacía la cantante que sacudió al mundo del blues y el jazz, una de las voces del black power, Eunice Kathleen Waymon, conocida como Nina Simone.

Martes 21 de febrero | Edición del día

Eunice Kathleen Waymon nació el 21 de febrero de 1933 en Carolina del Norte en una numerosa familia, con ocho hermanos. Conocida como Nina Simone, debido a “niña” en español, como la llamaba un novio de aquel entonces y Simone por la actriz Simone Signoret.

Creció, rodeada de música, su padre se dedicó un tiempo al espectáculo: cantaba, bailaba y tocaba la armónica. Su madre tocaba el piano, luego se hizo ministra de la iglesia metodista, todos sus hermanos cantaban y tocaban algún instrumento, aún sin haber tomado clases.

A los cuatro años ya mostraba un gran talento con el piano cantando en su iglesia. Cuando debutó públicamente a los once años en un recital de piano, se negó a presentarse si no sentaban a sus padres en primera fila, que fueron obligados a moverse para atrás por ser negros. Esa fue la primera vez que sintió la discriminación; tenía una gran personalidad, a veces altanera, vulnerable y apasionada.

A medida que la joven pianista crecía también crecía su ira contra la discriminación racial, más aún después de que el prestigioso instituto Curtis no aceptó darle una beca por su color de piel.

A los veintiún años dio clases en la ciudad de Nueva York y para ganar más dinero se presentó a una audición en un bar, donde consiguió el trabajo. Según su madre, ese mundo era demoníaco, por eso cambió su nombre y a partir de entonces se presentó con su nombre artístico Nina Simone.

Su voz inconfundible, grave, ligeramente áspera, se dio a conocer a un público más amplio por su interpretación de la canción I Love You Porgy de George Gershwin, que era su éxito del Top 40 de Estados Unidos. Después con el sencillo My Baby Just Cares for Me que fue un éxito en los 80.

En 1961, grabó una versión de la canción tradicional House of the Rising Sun, que luego la interpretarían Bob Dylan y The Animals. Otras canciones que la hicieron famosa fueron I Put a Spell on You, Here Comes the Sun de Los Beatles, Four Women, I shall be released, y Aint got no (I got life). Ese mismo año, se casó con Andrew, un policía quien renunció a su puesto para representarla. Su relación con él no fue nada fácil, ya que ejercía mucha presión sobre ella para que se convierta en una estrella, la obligaba a trabajar y dar conciertos constantes. Maltratada y aterrorizada por él, sin poder romper su matrimonio ni su relación de negocios, Nina sufría depresiones y ataques de ira frecuentes por eso le recetaron pastillas para dormir y estimulantes para subir al escenario.

El bombardeo de 1963 a la iglesia de Birmingham, Alabama, en el que murieron cuatro niños negros, cambió la vida de Simone para siempre; como lo hizo para muchos estadounidenses y fue un impulso a querer involucrarse más en el movimiento por los derechos civiles, donde encontró algo que le daba sentido a su existencia más allá del duro trabajo y las largas jornadas de composición y grabación a la que la sometía su marido.

En 1995 fue una de las artistas que cruzó el cordón policial y tocó en la marcha de Selma en Montgomery, Alabama, donde hizo denuncias en canciones como Be Young, Gifted and Black, que fue escrita por su mejor amiga Lorraine Hansberry, quien le enseñó mucho sobre Karl Marx y Lenin. También Blacklash Blues y Mississippi Goddam, en respuesta al asesinato de Medgar Evers. Su hija Lisa la veía enojada al cantar esa canción, decía: “Tras cantar Mississippi Goddman, se enojó tanto que se le quebró la voz y a partir de ahí nunca volvió a su registro de voz, que era la octava”.

Era tal su compromiso que su radicalización afectó a su carrera, muchas discográficas y radios no la querían.

En Septiembre de 1970, tras el asesinato de Martin Luther King se fue de Estados Unidos, en dirección a Barbados. Fue buscada por no pagar impuestos, durante años como protesta por la guerra de Vietnam.

Nina escribió en sus cartas: “No me importa comer ni dormir. Mientras esté haciendo algo que me parece valioso como esto. ¿Cómo se puede ser artista y no reflejar la época en la que se vive?”. Ya no era el piano, ni la música clásica, ni siquiera la música popular. Era la música por los derechos civiles.

Logró ser una estrella reconocida, pero su estado emocional le jugó en contra, y acabó abandonando a su marido y su hija, a su país, incluso a la música. En el documental What Happened, Miss Simone?, su hija describe a una madre abusiva, que comenzó a maltratarla y se convirtió en una enemiga con la que era difícil de tratar. A fines de los años 80, se conoció el porqué de estos comportamientos, sufría de bipolaridad, pero una medicación adecuada y un nuevo manager la ayudaron a volver al mundo de la música.

Nina fue una artista con contradicciones en su vida, con su pareja, con su educación muy estricta para que se convirtiera en la primera mujer negra que toque música clásica. Su ira por la realidad que vivía, la hizo entender que la libertad es un sentimiento que se conquista luchando, ella decía: “¿Cómo le dices a alguien que está enamorado? Cuando lo sientes lo sabes, pero creo que la libertad es no tener miedo”.

Una artista que encontró en el escenario un lugar donde usar su voz como protesta, “Mi tarea es despertar la curiosidad sobre nuestra identidad y el orgullo por esa identidad, por esto intento que mis canciones sean las más potentes, para que la gente sienta curiosidad sobre si mismos”.

Como decía Trotsky: “Si en realidad queremos transformar la vida, tenemos que aprender a mirarla a través de los ojos de las mujeres”.

Nina aprendió a mirar el mundo con otros ojos, con los de otras mujeres incluso con los suyos. En una nota escrita para ella decía: "No puedo ser blanca, y soy el tipo de mujer de color que tiene todo lo que los blancos odian o que les enseñaron a odiar. Si fuera un hombre no importaría tanto, pero soy mujer y frente a un público estoy abierta todo el tiempo para que se burlen, me aprueben o me desaprueben".

Nina, la sacerdotisa del blues, falleció en el 2003 en Carry-le-Rouet mientras dormía por un cáncer de pecho que no fue tratado; pero vivirá eternamente en sus canciones, en el mensaje que transmitió a negros, mujeres y la comunidad gay y lesbiana que comenzaba a levantarse.








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