Mundo Obrero

ENTREVISTA

Ni una menos sin trabajo: leonas que se plantaron ante Macri

Entrevistamos a tres dirigentes obreras del gremio de la alimentación. Tienen muchas cosas en común, y una marca indeleble: pelean por los derechos de las mujeres. En cada una de estas batallas logran unir a los trabajadores de su fábrica.

Viernes 21 de julio | Edición del día

Katy, Lorena y Teresa son obreras. Trabajan en multinacionales, en la rama de la alimentación, ubicadas en el conurbano bonaerense. Las tres integran la agrupación Bordó clasista, opositora a la Verde de Rodolfo Daer. Comenzaron a recorrer una experiencia política como activistas en su fábrica, esto las llevó a organizarse en un partido: el PTS.

Una tiene más de veinte años de militancia, la segunda una década, y la tercera recién se inicia.

Una parte de sus historias

Catalina “Katy” Balaguer entró a trabajar a los 27 años a PepsiCo Snacks, hoy, 20 años después, vuelve a ser despida por la misma patronal.

Conoció la violencia patronal en el cuerpo, pero lo enfrentó organizándose junto a sus compañeros. Defendió a los contratados y por eso la echaron, no tenía fueron gremiales, pero actuaba como delegada de hecho.

Lorena Gentile trabaja en Mondelez (exKraft), en la planta ubicada en la localidad de Pacheco. En 2009, protagonizó una de las luchas más duras de esos años en defensa de sus compañeras. Ante la epidemia de la gripe A, pidieron que desinfectaran la fábrica porque había compañeros enfermos, la empresa respondió que iba a cerrar al jardín maternal, pero no les dio licencia a las madres, que no tenían dónde dejar a sus bebés. Por este reclamo hubo 162 despedidos, no tenían apoyo de su sindicato, pero lograron sostener la lucha y enfrentar la represión del gobierno kirchnerista, que actuó en defensa de la multinacional.

Teresa Gorosito trabaja en Mondelez (exStani), la planta está ubicada en la localidad de Victoria.

En octubre del año pasado fue elegida delegada, la única mujer de la comisión interna. Le ganaron a la lista de la burocracia que dirigía la fábrica. Sus primeros reclamos: recuperar el día pago por hijo enfermo, guardería en planta o que la patronal pague el costo real de la misma.

2001: en PepsiCo pelean por los contratados

“En el 2001 conocí al PTS y con ellos y otros compañeros, nos organizamos para poner en pie una comisión interna, independiente de la burocracia y los partidos patronales. Por esos años, junto a Leo Norniella intentábamos desarrollar un trabajo político-sindical, así comenzaba mi militancia en el PTS junto a él”, recuerda Katy.
En esos años mucho de lo que se producía era con mano de obra contratada, la mayoría mujeres que trabajaban 15, 16 horas. En 2001 Katy, Leo y parte de la comisión internan pelean contra los despidos de 100 contratados.

En 2002 despiden a Katy. Luchó fuera de la fábrica. Denunció a la empresa ante la Justicia, por discriminación sindical. Un año y siete meses después logró ser reincorporada. Un fallo judicial la reconocía como delegada de hecho y ordenaba su reinstalación, la empresa apeló, pero la Corte Suprema de Justicia falló a favor de Katy. Esta sentencia sentó jurisprudencia para que los delegados de hecho sean reconocidos. El caso Catalina Balaguer se estudia en la facultad de Derecho.

Stani-Mondelez

Teresa señala que la experiencia de PepsiCo es tan valiosa para los obreros que a ella la conquistó y la llevó a organizarse. Así lo expresa: “la semilla que Leo y Katy plantaron, y que hoy se vuelve a mostrar en el conflicto de PepsiCo, siempre se vio reflejada en Stani, más allá de las diferencias.

Entré a trabajar contratada en la fábrica, con un compañero, Gaby del PTS, con quien hoy comparto interna, comenzamos a hablar, él me contaba las luchas de PepsiCo y Kraft, pero me decía ‘que no te vean conmigo porque te va a perjudicar, somos los zurdos’.

Gaby y los compañeros peleaban por nuestros derechos, contra los despidos y las suspensiones. Denunciaban el ‘Convenio Mantecol’, en la que estamos encuadrados la mayoría de los trabajadores de la fábrica, que debemos cumplir 48 horas semanales, casi sin descanso, cuando los compañeros de más antigüedad trabajan de lunes a viernes. Este convenio lo firmó Daer, bajo el gobierno de Menem.
Hace años que desde La Bordó reclamamos: a igual trabajo, igual salario e igual convenio”.

Kraft-Mondelez

En la lucha del 2009, en Terrabusi-Kraft, hoy Mondelez, los protagonistas fueron las mujeres, la juventud obrera y los delegados de sector (muchos integrantes de la agrupación clasista, hoy Bordó).

Lorena repasa “en esa lucha emergió algo nuevo: la decisiva intervención de las compañeras. Tanto en las asambleas como en las discusiones, enfrentaban los aprietes de la empresa. Ante esto, muchas decían: ‘si aflojamos ahora nos van a pisotear cada vez más’. Sin dudas ellas fueron las protagonistas de esa lucha”.

Afuera de la planta se formó un comité de solidaridad y una comisión de mujeres. Trabajadores de PepsiCo y Stani estuvieron en la primera fila del combate, cuando 300 efectivos de la policía bonaerense, con perros, caballería e infantería desataron una salvaje represión contra los trabajadores, familiares y organizaciones sociales. Como decimos acá, una dura huelga permitió reincorporar a una parte de esos despidos ilegales, pero la firma de la mayoría de la comisión interna de un acta infame dejó a lo mejor de la vanguardia en la calle. Un solo delegado se negó a firmar, y fue Javier “Poke” Hermosilla de la Bordó. Semanas después una nueva interna encabezada por el Poke ganó las elecciones de la fábrica. De ahí en más se acabaron los despidos discriminatorios.

PepsiCo, la lucha por los derechos de las mujeres

Katy cuenta “cuando me reinstalan, no me dan el mismo puesto, me aíslan. Pero yo seguí organizada. Armamos la primera lista antiburocrática en la alimentación, fue la lista Celeste y Blanca, con Kraft, Stani, FelFort y compañeros de la Bagley. En esa elección salí congresal de la oposición y fui parte, hasta hace cuatro años atrás, de la comisión interna de PepsiCo.

Durante todo ese tiempo llevamos adelante campañas por el pase a planta de los compañeros tercerizados y los contratados; y por los derechos de las obreras. Forjamos la unidad entre hombres y mujeres, por eso conquistamos que se nos otorgue categorías, que, por convenio, solo estaban reservadas para los hombres. Somos la única empresa del gremio de la alimentación, que conquistó: a igual tarea, igual salario”.

Lograron, además, que les paguen la guardería y que no fueran despedidas las que estaban ‘rotas’ por los ritmos de producción. “Antes la empresa te echaba y logramos que fueran reasignadas en otras tareas”, cuenta.

Katy logró imponer dentro de la fábrica, que cada 8 de marzo fuera un día de debate sobre la situación de las mujeres. Esos años de lucha y debates incansables por y sobre los derechos de las mujeres, que antecedieron al NiUnaMenos, llevó a que un sector importante de la fábrica marchara al primer y segundo 3J, pero, sobre todo, lo que va a ser difícil olvidar, es que el primer paro de mujeres y el Paro Internacional de Mujeres del 8M, los tres turnos paralizaron la planta. No fue magia, fueron años de luchas por unir las filas obreras.

2011, Kraft: paro histórico contra el abuso sexual

Lorena tiene en su haber otra batalla histórica: un paro en repudio al acoso sexual de un jefe de la patronal yanqui, hacia una obrera.

“En 2011 respondimos con un paro ante el abuso sexual de un superior a una compañera, que además la empresa sancionó por denunciar.
La medida de fuerza comenzó en un sector del turno noche y luego se extendió a toda la planta. Todos los compañeros fueron parte de la denuncia”.

Una respuesta histórica, porque se estima que un 40 % de mujeres sufrió acoso sexual en sus lugares de trabajo.

Lorena enumera las peleas que dieron, “cortamos la Panamericana por Mariano Ferreyra, fuimos a Soldati a solidarizarnos con los compañeros sin techo. Estuvimos en innumerables marchas y por supuesto en las del 3J, por NiUnaMenos, y en los dos paros de mujeres. Y en cada Encuentro de Mujeres nos organizamos para participar y llevar nuestros reclamo”.

Stani y el paro de mujeres

Teresa “en la fábrica, las mujeres somos las que embolsamos los productos, somos la extensión de la máquina, como decía Katy, y enfermedades como la tendinitis, es una constante. Lo peor es que no tenemos categorías, aun cuando hagamos la misma tarea que lo varones, ganamos menos.

PepsiCo muestran que las mujeres podemos: podemos reclamar una guardería, nuestro día femenino, exigir más categoría. Somos nosotras las que dejamos la vida en la línea de producción.

Cuando asumimos como comisión interna, una de las peleas es que no tenemos un lugar de descanso adecuado, lo necesitamos porque nos duele la espalda por estar sentadas en una silla sin respaldo, haciendo el trabajo de un robot. Además, muchas compañeras no tenían lugar donde extraerse la leche.

También pedimos que nos cambien el uniforme, porque era blanco, y cuando menstruamos, se mancha. Y logramos que la empresa reconozca los certificados médicos que presentamos, e impedimos que nos cierren el vestuario.

El 8 de marzo paramos una hora por turno, es histórico en nuestra fábrica, porque es un día de lucha por los derechos de las mujeres, y muchos compañeros se sumaron”, concluye Teresa.

Tres obreras que en sus fábricas luchan por unir a la clase trabajadora, peleando por los derechos de las mujeres, los contratados y los inmigrantes. Tres obreras que trascienden la lucha sindical y se levantan en defensa de los intereses del conjunto de los trabajadores.

Hoy llevan estampadas en sus remeras “ni una menos sin trabajo”.






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