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PALESTINA

Netanyahu atacó la franja de Gaza

Viernes 29 de mayo de 2015 | Edición del día

Fotografía : EFE

Fiel a la letra trazada durante la campaña electoral, el premier derechista Benjamin Netanyahu ordenó a la Fuerza Aérea Israelí efectuar cuatro ataques simultáneos a la franja de Gaza golpeando las localidades de Jan Yunes, Rafah, Beit Lahiya y la ciudad de Gaza como represalia a un misil disparado por la Yihad Islámica sobre un descampado de la zona sur israelí, próximo a la ciudad de Ashdod.

De forma temeraria, el ministro de Defensa Moshe Yaalon amenazó que “si no hay tranquilidad en Israel, la franja de Gaza pagará un precio muy alto, tan alto que hará lamentarse a cualquiera que nos provoque, … no le aconsejo a nadie que nos ponga a prueba”. La advertencia de Yaalon resulta concomitante al simulacro de combate que ensaya la Fuerza de Defensa Israelí sobre la margen occidental de Cisjordania, donde prueba una nueva logística contra posibles “motines y sublevaciones al orden público” con la finalidad de controlar a los “pueblos hostiles”, temiendo escenarios levantiscos de masas como los de la segunda Intifada del año 2000.

Yaalon y Netanyahu adjudicaron la responsabilidad a Hamas, el que desplegó rápidamente a sus fuerzas de seguridad para separarse de esas acusaciones y arrestar a los activistas que detonaron el cohete contra la población civil israelí, un factor que redunda contra los intereses del pueblo palestino. Sin embargo, la persecución de la Yihad Islámica añade un flaco favor a la causa palestina, dividiendo el movimiento real que integra la resistencia nacional, mientras Mahmoud Abbas y la Autoridad Nacional Palestina, ese engendro financiado por EE.UU. y los sionistas, guardaban silencio de radio.

Netanyahu defendió el ataque señalando que “haremos lo necesario para preservar la calma obtenida a través de la Operación Margen Protector”. De manera obscena, dicha “calma” costó más de 2200 muertos, la destrucción casi completa de la infraestructura que inhabilitó hasta la provisión de agua potable, mientras más de 500 mil gazatíes aún continúan errantes sin vivienda, residiendo a la intemperie. Desde 2007, el bloqueo israelí establecido por tierra, aire y mar impide la entrada de materiales de construcción en desmedro del conjunto de los gazatíes, de los cuales casi el 80% depende exclusivamente de la asistencia social de la UNRWA, una situación de auténtica catástrofe humanitaria.

Burlando los acuerdos celebrados en Egipto tras el último operativo guerrero, Netanyahu ordenó en abril a la Armada abrir fuego contra los pescadores gazatíes autorizados a extender la faena a nueve millas náuticas del mar Mediterráneo. El sindicato pesquero denuncio que los marinos israelíes secuestraron el 47% de los barcos caladores, cayendo la faena de 3650 toneladas a 1938 y reduciendo abruptamente la cantidad de trabajadores de poco más de 10 mil a menos de 3500.

Superando toda capacidad de asombro, Amnistía Internacional (de común acuerdo con las autoridades israelíes) elevó una denuncia contra Hamas acusándolo de crímenes de guerra. Mientras, Obama reclama la necesidad de restablecer las negociaciones entre israelíes y palestinos para descomprimir la tensión, pero al mismo tiempo convalida el terror del Estado sionista reponiendo el mas sofisticado armamento por un equivalente a 1900 millones de dólares, destacando 800 bombas antibúnker capaces de destruir íntegramente la estructura de túneles construida por Hamas. Producto de la presión internacional, Netanyahu prepara un nuevo engaño para establecer “las fronteras de Palestina”, aunque anexando al Estado hebreo los bloques de colonias judías asentadas en los territorios palestinos de Cisjordania, que ocupan casi el 60% de su superficie.

Netanyahu, el inoxidable líder del Likud, encabeza la coalición de gobierno más xenófoba en los 67 años de existencia de ese Estado racista y colonialista. Apoyado sobre Habait Hayeudi, fiel representante del movimiento de colonos, los partidos de judíos ortodoxos Shas y Judaísmo Unido por la Tora y el centrista Kulanu, Netanyahu se dispone a recrudecer los padecimientos del pueblo palestino en su nuevo mandato, adelantando el aperitivo de Gaza.







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