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ANIVERSARIO

Natalio Botana: sensacionalismo, poder y extravagancia

Se cumplen 76 años del fallecimiento del fundador del diario Crítica, uno de los personajes más influyentes del siglo XX por su poderío y por su excéntrica vida.

Meke Paradela

@mekepa

Lunes 7 de agosto | Edición del día

A simple vista, podría haber salido de cualquier novela de Philippe Marlowe de los años 40, pero el porte de Natalio Félix Botana (Uruguay, 8 de septiembre de 1888- Argentina, 7 de agosto de 1941), con un habano entre sus dedos y una pistola ceñida en la cintura, era en definitiva, parte de la extravagancia y del poder acumulado con el paso de los años tras la fundación de uno de los diarios centrales del pasado siglo, el populoso e influyente Crítica.

Botana, nacido en una acomodada familia de hacendados y militante del centroderecha Partido Blanco, hizo sus primeras armas en la prensa oriental y en 1911 decidió cruzar el charco para probar suerte en Buenos Aires, en donde pasó por distintas redacciones incluyendo a La Razón, que en su edición vespertina agotaba los 76.000 ejemplares.


Fachada del Diario Crítica

Sin embargo, las ambiciones del uruguayo eran otras: en 1913, a los 25 años lanzó el diario Crítica, cuyo eslogan fue la cita “Dios me puso sobre vuestra ciudad como un tábano sobre un noble caballo para picarlo y tenerlo despierto”, atribuida a Sócrates. Desde el comienzo, el diario se diferenció del resto de las publicaciones por su estilo moderno, ágil, informativo, sin editoriales para darle más aire a sus cronistas y con un intenso contenido, en donde se destacaba la cobertura de los policiales, con títulos sin escrúpulos, un lenguaje mucho más llano con la utilización del lunfardo y con una línea abiertamente amarillista.

Vinculado con los sectores más liberales de la política local, el día de la asunción de Yrigoyen la portada de Crítica tuvo como título “Dios Salve a la República”, pero fue la influencia de la poeta, dramaturga, ensayista, militante feminista, anarquista , colaboradora de La Protesta y esposa de Botana, Salvadora Medina Onrubia, quien imprimió al diario una tónica de marcado tinte antifascista al exigir la inmediata libertad de los presos tras la Semana Trágica (en donde participó de las manifestaciones y fue quien ayudó a socorrer a los heridos) y del anarquista Simón Radowitsky, con quién tenía una amistad epistolar.

Tras el arrollador éxito del diario, cuyo mayor esplendor fue en la década del 20 y del 30, en donde triplicó sus tiradas diarias pasando de 9 mil a 30 mil ejemplares, pasó a tener dos ediciones, y desplegó dos suplementos, uno deportivo al cubrir “la pelea del siglo” entre Firpo y Dempsey en 1923 y otro cultural, “Crítica Magazine”, que contó con las plumas de Roberto Arlt, Jorge Luis Borges y los hermanos González Tuñón, entre otros, el poder de Natalio Botana, para muchos el William Randolph Hearst (fundador de la prensa amarilla estadounidense y retratado magistralmente en el film “Ciudadano Kane”, de Orson Welles) rioplatense, fue en aumento.

En 1927, y ya resueltos con creces los problemas económicos del principio, compró un solar en Avenida de Mayo y encargó a los constructores la creación de un gran edificio, siendo el primero dedicado íntegramente en albergar a un diario. Botana también poseía una fastuosa quinta en Don Torcuato, en donde pasaron personajes como Pablo Neruda hasta Ortega y Gasset, y que además contaba con un mural del mismísimo Siqueiros en donde aparecía su mujer, Blanca Luz Brum, quien fuera además amante de Botana.

Su vida fue y siguió siendo un gran misterio en varios aspectos, ya que su cara más visible siempre fue Crítica y con él, su vida llena de contradicciones entre sus aspectos más conservadores, su pasión por su esposa, de tendencias libertarias, la relación con sus amantes y con la élite política, cultural e ideológica de la época. Su repentina muerte en 1941, a la temprana edad de 52 años al desbarrancar su Rolls-Royce, también fue parte del glamour que le ponía a su vida. Crítica pasó a manos de su familia y finalmente cerró sus rotativas en 1962, pero la sangre de Botana siguió fluyendo hacia su nieto, Raúl Damonte Botana, alias Copi, quien fuera un reconocido escritor, historietista y militante del movimiento LGTB, y hacia su sobrino, el politólogo Natalio Botana, que desde 1981 colabora asiduamente en La Nación.








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