Géneros y Sexualidades

CAMPAÑA CONTRA LA TRANSFOBIA

Nacho Vidal presenta con Chrysallis #NoHayHuevos en apoyo a lxs menores trans

Poniendo como ejemplo a su hija trans Violeta, el actor porno junto con la asociación de familias de menores trans Chrysallis reivindica la valentía de estas personas frente a la transfobia desde la infancia.

Jorge Remacha

Sindicato de Estudiantes de Izquierdas, Zaragoza

Lunes 19 de diciembre de 2016 | 17:43

Imagen: Chrysallis

“Entendemos los huevos como un concepto unisex muy arraigado en nuestra lengua que proviene de una visión binarista de los cuerpos y las masculinidades. Para nosotr@s, la expresión representa la libertad y valentía de hombres y mujeres para hacer con sus vidas lo que les dé la gana.

Nos reapropiamos del término para darle un significado completamente desligado del machismo. Precisamente porque sabemos que tener o no huevos, no es cosa ni sólo ni necesariamente, de hombres.”

Así se explica el nombre de esta campaña en la web de Chrysallis, tratando de aclarar que pretende desligar el eslogan de su origen machista. Esta campaña, lanzada por Chrysallis para concienciar de la difícil situación de lxs menores trans y recaudar dinero para la asociación con la venta de huevos de goma antiestrés, fue protagonizada por el actor, que apareció en varios medios explicando además la situación de su hija.

Su intervención no tuvo la transfobia que podemos ver habitualmente en los medios cuando se habla de personas trans, incidiendo en que no se tratara el tema como un problema, sino como una situación de diversidad, explicando además que estaba encontrando numerosas trabas legales para que su hija fuera reconocida como una niña y no apareciese con un nombre masculino en los registros y documentos legales.

En muchas ocasiones lxs menores trans y sus familias libran interminables batallas legales para conseguir un nombre asociado al género autopercibido, sin poder en buena parte de los casos hacerlo hasta la mayoría de edad, ya que con frecuencia, jueces y fiscalías tratan de denegar los cambios o hacerlo hacia nombres unisex.

Además, el cambio de sexo y de nombre sólo es posible para quienes tienen la nacionalidad española y han superado un examen psico-médico que precisa del diagnóstico patologizante de “disforia de género” tras dos años de terapia hormonal (de elevado coste y varias de éstas desabastecidas por falta de financiación estatal) y la ausencia de cualquier otro diagnóstico de trastorno mental anterior.

Algo tan básico como el derecho a que te llamen por tu nombre sigue siendo denegado para menores trans incluso en la escuela, donde no avanza la aplicación de protocolos contra la LGBTIfobia en trámite de aprobación en 10 comunidades, que incluye la elección del nombre en los expedientes escolares para estudiantes trans. Esta medida sería un avance en la difícil situación que supone la escuela para lxs menores trans, aunque sólo implique la elección de nombre, de vestuarios y de uniforme, sin incidir en una educación contra la LGBTIfobia.

A ojos de la justicia y del sistema educativo, lxs menores trans prácticamente no existen. La educación afectiva y sexual brilla por su casi total ausencia en los centros educativos, y pese a su casi inexistencia, se suele explicar bajo patrones heteronormativos que excluyen la diversidad de orientación y percepción del género y sin comentar el machismo en las relaciones entre otras múltiples opresiones patriarcales.

La esperanza de vida media de las personas trans es de 35 años y en los últimos 8 años más de 2.000 personas trans han sido asesinadas y ser menor de edad supone una situación crítica para una personas trans, ya que el bullying en los colegios es generalizado y grave hasta tal punto que el suicidio constituye la principal causa de muerte para menores trans.

En la página de la campaña www.nohayhuevos.org se trata de explicar frente al discurso biomédico que legitima el binarismo la (dura) realidad de lxs menores trans para introducir esta campaña de Chrysallis con la que se puede colaborar en la anterior dirección web.

“Las personas transexuales no están atrapadas en ningún cuerpo. Ni tienen cuerpos equivocados. Ni son niños que quieren ser niñas, ni son niñas que quieren ser niños. Son niñas y niños transexuales. No son ningún error de la naturaleza. Son un maravilloso acierto.

La identidad sexual de las personas reside en el cerebro y es el sentimiento íntimo de ser hombre o mujer, ninguna de las dos cosas o ambas. Al nacer, por interpretación visual de los genitales se nos asigna un sexo registral, hombre o mujer. En la gran mayoría de los casos se acierta, pero en el caso de las personas transexuales se produce un grave error que tendrá consecuencias fatales para la persona desde su infancia. Que existan hombres con vagina y mujeres con pene es algo natural. No es una desviación ni una anormalidad.”






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