Géneros y Sexualidades

NI UNA MENOS- OPINIÓN

Nuevo Femicidio en Rancagua: Exigimos una Ley de Emergencia

Este martes, un nuevo femicidio tuvo lugar en Rancagua, superando la veintena de víctimas de femicidio a cuatro meses de haber iniciado el 2017.

Miércoles 12 de abril | 16:16

A cuatro meses de haber iniciado el año 2017, nos enfrentamos con más de 20 femicidios, innumerables situaciones de acoso, abusos y violaciones tanto a mujeres como a menores de edad, incluso dentro de instituciones que debiesen otorgarles protección como es el caso del Sename.

Este martes, un nuevo caso de femicidio estremece a los habitantes de Rancagua, donde Carolina Lecarios fue encontrada sin vida en manos de su pololo que se suicidó luego que cometiera el hecho.

Actualmente, las medidas entregadas por el Gobierno no garantizan una respuesta inmediata para las víctimas de violencia hacia las mujeres, reduciendo casos de violencia a órdenes de alejamiento insuficientes y sin asegurar el apoyo económico como una ayuda material para enfrentar la dependencia económica.

La lucha contra el machismo plantea romper con una serie de situaciones de control, denigración, acoso que se presentan en la calle, en la casa y en lugares de estudio y trabajo, donde el femicidio es el último eslabón de toda una cadena de violencias.

Es urgente una Ley de Emergencia contra la violencia machista

Un Plan de Emergencia Contra la Violencia Machista, consiste en un sistema de prevención y subsidio a las víctimas; la creación inmediata de refugios transitorios y un plan estatal de vivienda a corto plazo, y basado en el aumento progresivo de impuestos a las grandes empresas. Además, esta ley debe garantizar licencias laborales y de estudio para las mujeres víctimas de violencia pensadas en el tiempo que requieren los procesos de denuncia y constatación de lesiones. Finalmente, un Plan de Emergencia Contra la Violencia Machista debe considerar la creación y coordinación de equipos interdisciplinarios para la prevención, atención y asistencia a las mujeres y disidencias sexuales víctimas de violencia.

Actualmente, los procesos de denuncia se basan en un prolongado papeleo que puede durar incluso años, hoy el Servicio Nacional de la Mujer no contempla la realidad que viven miles de mujeres que deben hacer malabares para salir de sus trabajos y darle continuidad a una denuncia, o que cumplen con labores domésticas y poseen bajos salarios.

Es por esto que la exigencia de un Plan de Emergencia que contemple lo anteriormente mencionado, debe ser una demanda que provenga desde las trabajadoras y estudiantes, es una demanda de la clase trabajadora y pobre. Mientras la burguesía, representada por la casta de los empresarios, sostiene privilegios económicos, educación y abogados seguros, protección policial y tiempo, las trabajadoras y la juventud carece de todas estos privilegios, basta recordar la cantidad de denuncias previas que existen en los más de 20 femicidios, en donde en todos habían antecedentes, pero en ninguno había un proceso rápido y una protección real a las víctimas.

Es crucial que desde el feminismo anticapitalista y junto a los compañeros de la clase trabajadora y juventud movilizada, levantemos una alternativa que defienda los intereses de trabajadoras y trabajadores, que sea capaz de llevar una respuesta ante la cantidad de femicidios y abusos contra las mujeres y la disidencia sexual levantando un Plan de Emergencia Contra la Violencia Machista.






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