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Muro de Trump podría arrebatar a México el Río Bravo

El secretario del Interior de Estados Unidos habló sobre las zonas en donde el proyecto de construcción del muro "es complicada".

Jueves 30 de marzo | Edición del día

A través de un mensaje emitido en conferencia telefónica, Ryan Zinke, secretario del Interior de Estados Unidos, informó que el proyecto de construcción del muro fronterizo se enfrenta con problemas geográficos importantes.

Estos "problemas" son, básicamente, que el muro tendría que atravesar el parque nacional Big Bend y el Río Bravo. El funcionario de Trump asegura que Estados Unidos "no cederá" a México el Río Bravo ni podría "construir el muro en medio" de él.

Zinke explicó que habría zonas en las que el muro físico podría sustituirse por medio de la colocación de sistemas electrónicos de vigilancia y que hay zonas en la frontera que por sus condiciones naturales adversas, no requieren de un muro.

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Asegurando que lo importante para Estados Unidos es "su seguridad", haciendo eco del principal argumento enarbolado por le magnate estadounidense desde su campaña, Zinke reivindicó el papel de la frontera para la existencia del concepto de "nación", aunque los límites fronterizos no parecen importarle mucho cuando se trata de imponer a México la construcción de un muro en el propio territorio.

Las empresas que busquen tener alguna participación en este proyecto, tendrán hasta el 4 de abril, tiempo que se empleará también para responder a licitadores. La exigencia del gobierno estadounidense a las empresas es que sea un muro de 9 metros de altura, con una vista "agradable" desde el norte.

A su vez, el financiamiento del muro implicará un nuevo ataque contra la educación y la salud en Estados Unidos, como explicamos acá, que golpeará a las mayorías.

El Río Bravo se fijó como límite con la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo (1848), como cierre de la invasión estadounidense entre 1846 y 1848 por el cual México perdió el 50% de su territorio. Eran los inicios de la práctica de rapiña del vecino del norte, cuyo poderío se forjó, entre otros factores, con base en la expoliación y la masacre de los pueblos indígenas de EE. UU., la esclavitud de las personas raptadas en África para abastecer de mano de obra el campo estadounidense y la expropiación del territorio mexicano.

Ahora, de aprobarse la construcción del muro en territorio mexicano, se trataría de un nuevo paso en la ofensiva imperialista. La única forma de detenerla es forjando la unidad entre la clase trabajadora, las mujeres, la juventud y los pueblos originarios, a un lado y otro de la frontera.






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