Sociedad

PANDEMIA EN LAS VILLAS PORTEÑAS

Murió otra referente barrial de la Villa 21-14 y Zavaleta por coronavirus

Ana Riquelme era enfermera y trabajaba en el Cesac 30, de Barracas. La Garganta Poderosa la despidió como una “luchadora de la salud y por los derechos de las mujeres”, que recorría los pasillos de la Zavaleta y la villa 21-24, ayudando en la Casa de las Mujeres y Disidencias. Se suman más muertes de referentes sociales en las villas por la política de los gobiernos.

Lunes 27 de julio | 13:40

“Anita era un nexo, luchaba para que no quedemos fuera del sistema de salud, que es nuestro derecho. Marcó una forma de vincularnos, dando lugar a nuestras voces. Era cálida, sencilla, compañera. ¡Hasta un sistema de salud público digno siempre, Anita! Te vamos a extrañar”, publicó en las redes ayer a la noche La Garganta Poderosa.

Ana Riquelme era enfermera, trabajaba en el CESAC (Centro de Salud y Acción Social) n°30, en el barrio de Barracas. Ayudaba en tareas sociales en la villa Zavaleta y la 21-24, y colaboraba en la Casa de las Mujeres y Disidencias.

Sus compañeros y compañeros la recuerdan con cariño y como una gran luchadora, por el derecho a la salud y los derechos de las mujeres.

Ana Riquelme se suma a los casos de fallecimientos de referentes sociales y barriales por Covid-19 en los barrios populares y villas. Así fue el caso de Ramona Medina, que reclamó de forma incansable por la falta de agua en la villa 31, o Victor Giracoy, Agustín Navarro, Carmen Canaviri,referentes barriales, que colaboraban en comedores y distintas tareas que, frente a la falta de políticas estatales, se ponían a la cabeza de organizar y ayudar a sus vecinos y vecinas.

La diputada del Frente de Izquierda, Alejandrina Barry, nos decía: "soy operadora social hace años en Zavaleta, se muy bien que las organizaciones barriales y los trabajadores estatales y de la salud, somos los que le ponemos el cuerpo a la realidad, muchas veces empeorada por el accionar del estado".

La falta de agua y luz en las villas continúa siendo una grave problemática. El Gobierno de la Ciudad no lo resuelve, mientras se pasan responsabilidades con Aysa, conducida por Malena Galmarini, pero nadie toma resoluciones. La pandemia hizo saltar esta penosa realidad que se vive a diario y hace años en los barrios populares.

"Hay tanto para “normalizar”, mientras los dueños del espanto nos invitan a olvidar los 12.600 millones que pudieron recaudar los ladrones de Edesur en 2019, a la sombra de cada obra que no se mueve, pues hace nueve años existe un fallo judicial que acredita el riesgo eléctrico real e impone atender esas obras pendientes, todavía en el tercer mandato de la misma gestión", denunciaba Nacho Levy, sobre la falta de electricidad en las villas.

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Las vecinos y vecinos de las villas reclaman y denuncianque, a pesar de que el gobierno porteño, con el ministro de Salud Fernán Quiros a la cabeza, diga que los casos de coronavirus en las villas “se mantienen estables”, los contagios se expanden y las muertes siguen azotando los barrios.

Los problemas estructurales como el hacinamiento, la pobreza, la falta de trabajo y las viviendas precarias, se profundizan con la crisis actual, sanitaria y económica. En los barrios pobres de la Ciudad, ya se registraron 12.737 casos y fallecieron 132 personas.

Es urgente que les garanticen agua potable y luz a los vecinos y vecinas de los barrios, junto a un plan integral de urbanización y viviendas, porque vivir en condiciones precarias los expone de forma brutal al contagio de Covid-19.







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