Política

LESA HUMANIDAD

Murió en su casa el jerarca genocida Ramón Díaz Bessone

Fue uno de los mayores represores de la ciudad de Rosario, comandante del II Cuerpo del Ejército, ministro de Planeamiento de Videla y uno de los principales ideólogos del genocidio que siempre reivindicó.

Constanza Villanueva

CeProDH Rosario

Domingo 4 de junio | 14:14

El jerarca de la última dictadura militar, Ramón Díaz Bessone, murió este sábado a los 91 años en Capital Federal, donde se encontraba bajo arresto domiciliario. Hasta octubre de 1976 fue jefe del Comando del II Cuerpo, con asiento en Rosario, donde coordinó la dirección de los centros clandestinos de detención ubicados en el zona Noreste del país. Luego, fue ministro de Planeamiento de Jorge Rafael Videla.

En marzo de 2012, recibió su primera condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos contra 93 víctimas. Tenía 86 años en ese entonces y gracias a la lucha incansable de víctimas, familiares y organizaciones de Derechos Humanos el genocida no murió impune como tantos otros.

Díaz Bessone admitió haber ingresado al país los preceptos de la escuela francesa sobre desaparición de personas y reivindicó públicamente la tortura como método para “obtener información”. Indultado en 1989 por el gobierno de Carlos Menem, en 2005, dos años después de que se anularan las leyes Obediencia Debida y Punto Final, el genocida fue procesado como organizador de una asociación ilícita en la denominada causa Feced. En Santa Fe, la megacausa cuya primera parte terminó en 2012 se conoció como causa Feced, por Agustín Feced, fallecido oficialmente en 1986, que fuera el interventor de la policía rosarina cuando el Servicio de Informaciones (SI) era el principal centro clandestino de detención de la región por donde pasaron unas 2000 personas entre 1976 y 1979.

A Díaz Bessone, como a tantos otros, le otorgaron el beneficio de no presenciar las audiencias del juicio y el arresto domiciliario al igual que a Miguel Etchecolatz, responsable de la represión y el plan de exterminio, así como de la apropiación de bebés. Resulta escandaloso que hoy la Justicia pretenda otorgarle la libertad a quien fuera uno de los responsables de la desaparición de Julio López y el ejecutor de los más aberrantes crímenes ocurridos en la dictadura.

En medio del gran repudio que generó la sentencia de la Corte Suprema al dictar el beneficio del “2x1” a los genocidas, trascendió que los abogados de Diaz Bessone al igual que Etchecolatz, y el excapellán de la Policía Christian Von Wernich salieron a pedir acogerse al beneficio de una reducción de la pena. Como señaló la abogada del CeProDH y diputada nacional (MC) del PTS en el FIT Myriam Bregman, un fallo que desde el gobierno y la casta judicial pretendían que sea “una suerte de nuevo indulto a los genocidas”.

Ya no sólo piden prisión domiciliaria. Los genocidas hoy esperan salir en libertad y estar en la calle. El poder judicial y el gobierno macrista amparan la impunidad.

Como lo demostró la enorme movilización contra el 2x1 en todo el país, la lucha continúa en las calles contra la impunidad de ayer y de hoy porque son 30000, porque fue genocidio.






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