Géneros y Sexualidades

ADIÓS A UN IMPRESCINDIBLE

Murió Shangay Lily, escritor y pionero activista por los derechos LGBTI

“Soy un orgulloso maricón, rojo, ateo y, ante todo feminista. No porque coleccione etiquetas (todo lo contrario) sino por transmitir la importancia de compartir luchas.”

Jorge Remacha

Sindicato de Estudiantes de Izquierdas, Zaragoza

Miércoles 13 de abril de 2016

Así, decía Shangay Lily, es como “intento empezar todas mis presentaciones”.

Miss Shangay Lily, nombre artístico de Enrique Hinojosa Vázquez, falleció en la noche del lunes 11 de abril en Madrid, a los 53 años de edad, tras complicaciones en el desarrollo de una larga enfermedad.

Con esta entradilla en los periódicos se nos ha apagado una estrella rosa, roja y violeta. No es por la faceta televisiva que resaltaban estos medios, opacando su compromiso activista, sino en especial, por una vida de transgresión y lucha por la diversidad sexual y los derechos de los oprimidos.

Las últimas veces nos lo encontrábamos al cubrir las movilizaciones desde Izquierda Diario, en las manifestaciones, con su característico turbante, contra la guerra imperialista o contra la represión a la juventud luchadora, muy involucrado en la campaña por la libertad de Alfon o en la denuncia del guerrerismo imperialista.



Hemos tenido la suerte de coincidir y de publicar un alegato suyo sobre los derechos LGBTI.

Era todo un icono, un icono de una época en la que la lucha por los derechos LGBTI transcurría por caminos aun más vedados en los que se atrevió a plantar banderas arcoíris frente al repetido estupor de misóginos, homófobos, “cristofascistas” –como le gustaba denunciar- y conservadores de todo pelaje.

Nacido en Málaga en 1963, fue la primera persona en aparecer como dragqueen en la televisión española, hasta que rompió una fotografía de la entonces presidenta conservadora de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en un programa televisivo -al estilo de Sinnead O’Connor- en apoyo a los trabajadores de la cadena que denunciaban manipulación por su parte.

Tras sus apariciones televisivas, se le volvió a ver en los medios denunciando la homofobia del PP en un acto del partido en 2010 o el despilfarro de dinero público en la visita del reaccionario Papa Benedicto XVI en Madrid en 2011, mientras desarrollaba sus propias creaciones.

En 1993 creó la Shangay Tea Dance, la primera fiesta de ambiente, y Shangay Express, la primera revista gratuita exclusivamente LGBTI en el Estado Español, cuando aún no estaba derogada la Ley de Peligrosidad Social (que duraría hasta 1995) y la persecución y el acoso en torno a las zonas de ambiente eran todavía mayores.

Sin embargo, buena parte de su obra la literaria y teatral la ha dedicado a debatir y criticar no sólo a la sociedad patriarcal y capitalista, sino también a la deriva conservadora de gran parte de un movimiento de liberación sexual que fue perdiendo su potencial subversivo en transición hacia lo que se denominaría el “capitalismo rosa” de los años ‘90.

Con sus opiniones sobre este proceso, se publicará de forma póstuma su ensayo Adiós, Chueca (Memorias del gaypitalismo: construyendo la marca gay), donde trata un tema del que ya ha hablado tanto en películas como Santa Miguel de Molina (2005), como en obras de teatro como Burgayses (2007) o Movilizarse no es hablar por el móvil (2010) y en libros como Mari, ¿me pasas el poppers? (2002).

De esta forma se convirtió en una mordaz pluma de referencia a la hora de hablar de la necesidad de las estrategias más revolucionarias de liberación sexual, frente a la cooptación que el poder trataba de ejercer sobre las personas no heteronormativas sobre las que descargaba un arsenal de odio y discriminación.
Sus obras fueron todo un abecedario cargado de humor, ironía y denuncia sobre la opresión contra aquello que oliese a desafiar al patriarcado, y las vías de escape para sortearla y sostener el día a día. Entre sus numerosas obras y artículos, encontramos pasajes como éste en la introducción de ¿Mari, me pasas el poppers?:
“A todos aquellos burgayses que se sientan tentados por una conciliadora negación de la homofobia, les invito amablemente a realizar un sencillo ejercicio que consiste en besarse apasionadamente con su pareja-amante-chulo en un taxi, autobús o plaza de pueblo, y constatar las funestas consecuencias de tan natural muestra de afecto.”

Así, fue el activismo de Shangay (o artivismo, como él lo denominaba), una constante en su vida, reivindicando frente a la mercantilización de las libertades sexo-afectivas conquistadas la necesidad de combatir, haciendo especial hincapié en la tarea de coordinar las luchas para sumar fuerzas frente a un sistema que usa el machismo, el racismo o la homofobia para dividirnos.

Te vamos a echar de menos, incansable Miss Shangay Lily. Pero no podemos resignarnos. La Shangay no se va, la Shangay se queda en la lucha por todos los derechos que quedan por conquistar, en un legado combativo que sigue peleando contra el conformismo, contra las letales normas del patriarcado y contra toda opresión.






Temas relacionados

Shangay Lily   /   LGTBI   /   Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO