Géneros y Sexualidades

HISTORIAS DE MUJERES

Murió Hilda Rais: su voz estará presente en el próximo Encuentro de Mujeres

Poeta y feminista, encontró siempre el espacio para debatir estas ideas. Su lucha estará presente en en el próximo Encuentro de Mujeres.

Martes 4 de octubre | Edición del día

El movimiento de mujeres se conmovió con la noticia de la muerte de Hilda Rais, el pasado sábado por la mañana. A pocos días de un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres conozcamos a quien fuera una mujer comprometida con la lucha por sus derechos y libertades.

Hilda nació en Buenos Aires en el año 1951 y siendo casi una adolescente se conectó con la Unión Feminista Argentina (UFA), una organización de mujeres que empezaban a plantearse la necesidad de que en Argentina existiera la ley de divorcio, la patria potestad compartida y un lugar donde tímidamente hablaban del aborto.

En una entrevista al diario Página 12 hace unos años Hilda decía que “de pronto me encontré sentada entre desconocidas que debían contar cosas personales, de la vida privada. Fue un shock. Se proponía un tema y todas empezaban con la misma frase: ‘Bueno lo mío es muy particular’. Comprendí en carne propia aquello de que lo personal es político. Siempre había una coordinadora que marcaba el tiempo, no te podías exceder. Tenías que aprender a escuchar a las demás, que no eran tus mejores amigas: eran otras mujeres”.

Hilda recordaba que en esa época no se hablaba de lesbianismo de manera directa: las mujeres se enamoraban pero era “de una persona”. Eran momentos en donde la idea de feminismo se igualaba a la de lesbianismo de una manera negativa.

En el año 1973 finalmente se produce una primera ruptura de la UFA, pero Hilda con otras compañeras siguieron adelante. Recuerda en esa entrevista que durante la presidencia de Isabel Perón, López Rega con un decreto prohíbe los anticonceptivos, entonces sin la menor duda salieron a las calles a volantear, sin saber que ese personaje siniestro sería el responsable político de llevar adelante la Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A.

Un tiempo después decidieron trabajar junto con los chicos del FLH (Frente de Liberación Homosexual). Con ellos formarían el grupo Política Sexual. Entre sus integrantes se encontraba Néstor Perlongher, de formación marxista, que le dio al grupo una lucidez notable.

En la UFA también había mujeres con un gran compromiso político y de militancia que venían del trotskista Partido Socialista de los Trabajadores (PST).La persecusión a toda esa generación que luchaba contra el golpe genocida llevó a que sus integrantes decidieran disolverla, pasando muchas de ellas a la clandestinidad.

Pero Hilda, como tantas otras de las que se nutre la historia de lucha de las mujeres, no se resignaba a abandonar sus ideas, por lo que en el año 1979, junto con Inés Cano funda el Centro de Estudios de la Mujer, desde donde impulsan finalmente la patria potestad compartida.

En el año 1983, con el fin de la dictadura cívico militar, crea Lugar de Mujer, una institución que entre otras cosas logró publicar el primer manual de autoayuda para mujeres golpeadas. Lo que sucedía en ese espacio era la reunión de mujeres interesadas en hablar de feminismo. Y ese lugar se transformó en un colectivo organizado donde funcionaban talleres de autoayuda, atención legal, un espacio de arte, y principalmente un lugar para debatir. Por esa misma época, Hilda también participó de la creación de la Fundación de ATEM (Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer) 25 de Noviembre, en homenaje al Día Internacional contra la Violencia hacia las mujeres, establecido por el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Uno de los primeros grupos que se esforzó en demostrar la relación entre la violencia institucional y la violencia sexista y que acompañó en su lucha a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y a familiares de detenidos-desaparecidos, Desde su revista, Brujas, hicieron importantes aportes con sus investigaciones sobre la situación de las mujeres militantes secuestradas, así como a la visibilización de las mujeres detenidas desaparecidas.

Rais fue una de las cuatro coautoras de Diario colectivo, un ensayo que presentaba enfoques feministas sobre el derecho al aborto, la violencia patriarcal y el amor entre mujeres. Respecto de este último tema, escribió otro ensayo poco común para la época que se llamó “Lesbianismo, apuntes para una discusión feminista”.

Pero Hilda no solo era feminista y luchaba por los derechos de las mujeres, también era poeta y dio a conocer los libros Indicios (1984), Belvedere (1990) y Ensayo y serenata (2009).

Rais define al feminismo: “Descubrir cómo mirar el mundo, la vida en general, mi vida en particular. Yo no tenía el registro de que hubiera una injusticia tan grande en relación con las mujeres”.

Hilda Rais, como Dora Coledesky y Lohana Berkins aunque ausentes, seguirán presentes en Rosario en este nuevo Encuentro de Mujeres, en la voz de las miles que se darán cita para debatir, para proyectar, para proponer, porque de eso se trata, de avanzar y luchar por los derechos y las libertades que nos niegan.

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Porque sin lugar a dudas, con aciertos y errores, coincidencias y contradicciones, todas vivieron sus vidas de la única manera que entendieron merecía ser vivida, y por eso miles alzarán la voz de las que ya no están para decir con ellas “acá estamos, esta es nuestra lucha”.

La vida no es sueño

Hilda Rais

Les habla una cocinera
que como toda mujer
hubo oficios de aprender:
hortelana y niñera,
madre, nodriza, partera
y como todas, aquí,
por las leyes maltratada,
pretendo sea respetada
nuestra forma de vivir.
Por ello os he de decir:

Un Papa nos extramura,
un rey de turno obedece
y ordena a sus feligreses
ficción de ley con premura:
disfrazar la dictadura.
El marqués José Vicente
sostiene razón prudente:
fetismo no es humanismo.
hombre que piensa lo mismo
que mujer, es un valiente.

Entonces, pues, aclaremos
esta fiera confusión,
este apriete, esta opresión
por si alguna vez dudamos:
puede que sí pues estamos
en tierra tan singular
que penaliza abortar
cuando la experiencia enseña
que la mujer es la dueña
de no desear maternar.

Sueña la Iglesia que sabe, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando
y a todo mundo prohíbe
discutir lo que prescribe:
qué delicia es permitida,
cuál guerra es una Cruzada,
qué gente es la inadecuada y
- vaticana y protegida-
cuándo comienza la vida.

¿De qué vida conversamos?
Flores, pájaros, verduras,
animales y pasturas,
son vida y no nos culpamos
cuando esa vida acabamos.
No se tome esto a broma:
una pluma no es paloma
la semilla no es zapallo
y crines no es caballo.
Hablemos, pues de persona.
La idealización no evita
conocer algo profundo:
persona se es en el mundo
- aunque sea pequeñita-
si en otro cuerpo NO habita.

¿Es lo humano una ilusión,
una sombra una ficción?
¿La raicilla es rabanito?
¿Es la yema ya un pollito?
¿Tiene un huevito razón?
¿Es la masa un pan horneado?
Un poroto, ¿es un guisado?
¿Es un choclo carbonada
o la aceituna empanada?
La escama, ¿es un pescado?
Tanto ejemplo no es en vano,
el semen no es un enano,
el óvulo no es doncella,
cigoto no es vida bella,
EMBRIÓN NO ES SER HUMANO




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