Mundo Obrero

TRIBUNA ABIERTA

Municipales de Lomas de Zamora: precarización y salarios de miseria

En primera persona, las condiciones de trabajo deplorables en tierras de Martín Insaurralde.

Domingo 16 de diciembre de 2018 | 17:19

En el municipio de Lomas de Zamora -más precisamente el intendente Martín Insaurralde y todo el aparato político detrás- parecen no haberse dado cuenta de la hiperinflación que en estos 36 meses viene trepando a causa del plan económico nacional.

Con tarifazos en el boleto, los impuestazos como el del gas, la luz y la canasta básica alimenticia. Con sueldos muy por debajo de la línea de pobreza nos "mantiene" nuestro intendente, mientras él cobra una dieta varias veces superior al sueldo de una trabajadora, que incluso se aumentó este año, cuando nosotros los trabajadores municipales cobramos sueldos básicos que parten de 7000 pesos, con contratos temporales eternos. Un pase a planta permanente puede tardar de 5 a 7 y hasta incluso 10 años. A esto se le suma la total precarización laboral, sin brindar los mínimos insumos, ya sea el vestuario exigido por la ART o los elementos básicos necesarios para el buen funcionamiento de cada puesto de trabajo. Se trabaja en pésimas condiciones, sin reconocimiento alguno: ya sea por no tener un espacio para el almuerzo, baños destruidos y hasta lo mínimo indispensable como un dispenser de agua.

Esta situación ya no se sostiene más. Con los tarifazos que venimos acarreando todo este tiempo y que la burocracia sindical no hace nada por los trabajadores; ni siquiera conocemos sus caras y no luchan ni pelean por mejores condiciones, ni por los de planta, ni los temporales. Ahora se quieren vanagloriar porque consiguieron un bono de $5 mil para que "los laburantes tengan un buen brindis de fin de año". Resulta hasta un insulto el comunicado que sacó el STMLZ porque se supone que tienen que luchar porque todos los días podamos llevar un plato de comida a nuestras casas, y no solo en fecha festivas. Y porque el bono de fin de año es un arreglo entre las burocracias y los gobiernos nacional, provincial y municipal para frenar la bronca durante diciembre. El bono es una migaja.

Todos los trabajadores venimos endeudándonos cada vez más a raíz de los sueldos miserables que cobramos, y que el intendente hace la vista gorda a esta compleja y problemática situación que estamos atravesando. Él y su familia viven entre lujos y los muestran hasta con cierta perversidad a costa de los trabajadores. Los compañeros, por miedo a amenazas a perder su trabajo, no quieren hablar, exigir e imponerse en un plan de lucha para que esta situación se revierta y no quede solo en la bronca entre compañeros.

En estos últimos meses Martín Insaurralde tuvo varios encuentros con María Eugenia Vidal para acordar aún más ajuste a nuestro bolsillo, algo que ellos tienen que asegurar para el pago al fondo monetario internacional mientras los trabajadores somos cada vez más precarizados y estamos sometidos a su plan de endeudamiento y sueldos de hambre; cada vez nos sobra más mes al sueldo. Y para contener cualquier respuesta de nosotros los trabajadores ante esto, nos pretende calmar con un bono de contención de fin de año.

Pero hay bronca en el conurbano. Tal es así que podemos contar conflictos cercanos como en el caso de Canale (planta Llavallol, municipio de Lomas de Zamora) en donde el dueño supuestamente presentó quiebra debido al modelo económico devastador que están llevando a cabo. Allí 80 familias hace más de 5 meses que no cobran el sueldo y tampoco recibieron indemnización alguna.

También debemos nombrar el caso de Siam (Avellaneda) donde hace 2 meses 20 trabajadoras y trabajadores fueron despedidos solo con el inefable argumento al cual solo se puede atribuir a persecución política; el dueño de la fábrica (Rubén Cherñajovsky, una de las personas más ricas del país) no acató la conciliación obligatoria ni la reincorporación. Hasta el momento lo que recibieron como respuesta por parte de la gobernadora Vidal -en complicidad con el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi- fue represión, gases y balas de goma.

Ante estos hechos vemos que plata para reprimir y censurar trabajadores hay. Por eso, con mucha bronca e indignación exigimos el pase a planta de todos los trabajadores. Por mejores condiciones y sueldo básico acorde a la canasta básica familiar. Y que ningún trabajador se quede callado por miedo a ser despedido. Que nuestras voces se escuchen así como la Marea Verde llegó para quedarse. Que cada trabajador y trabajadora luche y sea reconocido. Por un mundo más justo y sin explotación.







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