Géneros y Sexualidades

MUJER Y TRABAJO

Mujeres trabajadoras, las más afectadas por la precarización laboral

En las últimos décadas en México se ha desarrollado un proceso de precarización económica y laboral. Las mujeres pobres y trabajadoras han sido las más afectadas durante este proceso, al mismo tiempo que han aumentado su presencia en el mercado de trabajo.

Marisol FN

@MariposaConejo

Martes 11 de julio | 19:26

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en los últimos años se ha incrementado la participación de las mujeres en el ámbito laboral: en 1995 el 33 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) eran mujeres, para 2012 este porcentaje se incrementó al 38.2 por ciento, es decir 20 millones de mujeres asalariadas.

Según el artículo La mujer en México: inequidad, pobreza y violencia, la presencia femenina en el mercado de trabajo incrementó de manera notable en las últimas décadas. A pesar su importante incorporación, la desigualdad y discriminación hacia las mujeres es una constante dentro del ámbito laboral.

El mismo artículo señala que las mujeres laboran mayoritariamente en el sector terciario: el 79% en servicios y el 16% en el sector productivo. El porcentaje de mujeres que gana menos de un salario mínimo –poco más de cuatro dólares al día– es casi el doble que el de los hombres, mientras que por cada mujer que gana más de cinco salarios mínimos hay 1.3 hombres en la misma condición.

Estos salarios son insuficientes para cubrir el costo de la canasta básica que es de 87.51 pesos por persona. Según la Coneval los ingresos de los mexicanos quedaron congelados hace 22 años. De 1976 a 1996 él salario mínimo perdió el 75% de su valor adquisitivo, para luego sólo mantenerse en ese nivel. En México el 53% la población no tiene los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

La brecha salarial entre hombres y mujeres también persiste en la sociedad mexicana. Así lo dejan ver los estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que indican que por cada 100 pesos que gana un varón que cuenta sólo con educación básica, una mujer percibe 78 pesos con el mismo nivel. Mientras que para quienes cursaron la educación superior, la razón es de 92 pesos para las mujeres por cada 100 de los hombres.

Son las mujeres las que ocupan el 70% de los trabajos más precarios. Según datos del INEGI: el 44.1% de las mujeres trabajadoras no tiene un contrato y el 44.7% no cuenta con servicios de salud. Cumplen con dobles jornadas laborales: el 96% de las trabajadoras mexicanas divide su tiempo entre el trabajo y las actividades domésticas. El trabajo doméstico no remunerado de las mujeres tiene un valor anual de 4.4 billones de pesos, es decir 24.2% del Producto Interno Bruto (PIB) según datos del INEGI.

Además, el 57% de las mujeres en edad de trabajar no lo hacen debido a múltiples factores empresariales, sociales y culturales. Esto alienta a que las mujeres robustezcan el enorme ejército industrial de reserva del que se valen las empresas y los patrones para mantener los salarios más bajos a nivel internacional. Si algún trabajador o trabajadora se atreve a cuestionar los salarios de hambre, las empresas fácilmente pueden despedirle y buscar su reemplazo con un salario aún menor, pues hay muchos que necesitan el trabajo.

La flexibilización laboral en México ha provocado que todos los derechos laborales que fueron producto de movimientos sindicales, esfuerzo de trabajadores y trabajadoras, desaparezcan. Esto ya no sólo se concentrará en los sectores históricamente marginados, sino que “también perjudicará a quienes tuvieron más oportunidades, como los jóvenes con carrera universitaria o a lo que queda de la clase media”, afirma Norma Cacho Niño coordinadora del área de Procesos Organizativos del Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PRODESC).

Ante estas terribles condiciones de vida y de trabajo, Desde el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), proponemos levantar una gran campaña contra la precarización laboral, a nivel nacional y en todos los centros de trabajo. Proponemos discutir y organizar la lucha por una jornada laboral de 6 horas, 5 días, con un salario igual en proporción a la canasta familiar, para acabar con el desempleo y la precarización.

¡PORQUE NUESTRAS VIDAS, VALEN MÁS QUE SUS GANANCIAS!






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