Mundo Obrero

DOS AÑOS DE MADYGRAF

Mujeres: en la máquina y en las calles

Las mujeres con uno de los pilares de la defensa de la gestión obrera de MadyGraf.

Jueves 11 de agosto | Edición del día

Entrar a trabajar aquí fue un profundo orgullo. Desde el nombre, por Madeleine esa pequeña luchadora, hasta lo que significa MadyGraf. Primero lo vivíamos en la carpa, desde afuera. Después tuvimos nuestros espacios dentro de la fábrica para reunirnos y debatir la lucha a la par de nuestros compañeros. Cuando nos proponen en una asamblea y se vota nuestro ingreso a la producción fue emocionante. Hoy la gran mayoría de las compañeras estamos en encuadernación. Lo tomamos como un gran desafío y pasar de un día a otro a meternos en las máquinas, cuando no sabíamos lo que era una llave. Pero fuimos superando todas las adversidades. Hoy contamos con compañeras que son maquinistas, segundas maquinistas, aprendices. Eso es un gran logro. Hoy no solo hacemos los mejores bancales, sino que las compañeras sacan las revistas solas. El LID impreso lo hacemos en la cosedora 3 y la maquinista es la compañera Érica que fue aprendiendo de cero. Nuestros propios compañeros nos cuentan que tardaban años en aprender las mañas de algunas máquinas. Estas compañeras se pusieron firmes y hoy verlas entrar a la par de cada compañero, con la caja de herramientas en mano, es un orgullo. Costó superar el machismo, pero todo lo fuimos logrando con esfuerzo y responsabilidad. También tenemos compañeras en el comedor, portería y administrativas. La puesta en pie de la juegoteca fue nuestro gran logro. Mientras trabajábamos seguíamos con ese sueño. Y hoy es un gran orgullo para nosotras y nuestros compañeros. Es la primera en el gremio gráfico que pusimos en pie nosotras, con la ayuda de nuestros compañeros, del partido y de otros trabajadores y docentes.

Lucrecia.

Para mi significó un gran paso entrar a esta fábrica sin patrón. Aun con todas sus dificultades, aprendemos todos los días algo nuevo. Apoyar a los compañeros desde acá adentro, apoyarnos mutuamente y cuando uno quiere bajar los brazos estamos los demás para decirles: “Vamos a no aflojar”, es difícil pero no imposible. Para mí significa un gran crecimiento personal, donde junto con la Comisión de Mujeres y las compañeras que entramos, empecé a conocer más mis derechos, organizarme con ellas desde afuera y acá adentro poder abrir nuestra juecoteca, organizar diferentes eventos y poder llevar la iniciativa y llevarlo adelante. Es algo que jamás pensé que podía hacer, al igual que hablar en los medios, salir a las marchas, escribir notas para La Izquierda Diario y tantas cosas que me producen enorme emoción a medida que lo voy relatando.

Erica.




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