Cultura

DANZA TEATRO

Mujeres Enamoradas

Una oda al placer que sortea los designios de la heteronorma con una gran cuota de provocación e ironía. Hermosa y desafiante, esta obra de Pablo Rotemberg alumbra el misterio de lo que arde.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Domingo 26 de junio de 2016 | Edición del día

Irreverente, la obra comienza con una voz en off que reza en francés una oración como un susurro, una plegaria a dios devenida en poema de amor a un hombre. De a poco diez bailarines van haciendo su aparición en escena, con una lenta y coordinada caminata, desnudos y despojados de todo prejuicio.

El sugerido contraste entre el título y un elenco integrado en su totalidad por hombres, lejos del chiste fácil de raíz heterosexista y del tono de comicidad con que se podría interpretar, se presenta aquí como una posibilidad de agencia. El nombrarse como a cada cual se le de la gana, el antecederse con los artículos con los que cada quién se sienta representado/a, el hablar de sí mismo en masculino o femenino, nos permite entrar en una dimensión de cuestionamiento al encasillamiento genérico y sexual y de resistencia ante la norma y la convención.

Mujeres Enamoradas brinda un cóctel explosivo en el que los intérpretes explícitos y fulgurantes hacen arder el escenario entre sexo, violencia y Voguing* y la música llena cada resquicio con su poder envolvente.

En cada escena van creando distintos ambientes que pueden remitir a vestuarios de hombres, habitaciones, baños públicos, un boliche o una iglesia, donde se configuran diferentes situaciones en las que sexo y violencia, sometimiento y placer, como duplas no necesariamente antagónicas se suceden unas a otras con un alto grado de belleza y destreza.
Con la repetición como recurso para extremar los cuerpos y sensaciones, generan sentimientos encontrados, disfrute, bronca, hartazgo y en ocasiones abren también un margen para el humor, donde la risa funciona como alternativa ante la encrucijada de una dicotomía.

Mención aparte merece el diseño de luces, que aporta una belleza casi pictórica a cada escena.
Las sombras proyectadas en las paredes ofrecen una imagen distorsionada de lo que allí sucede y muestran la distancia existente entre el imaginario y lo concreto de los cuerpos. Una anti-alegoría de la caverna, donde la carne ilumina más que las ideas y la razón. Logrando convertir a los espectadores en voyeurs, esos cuerpos orgíasticos, anamorfoseados, que brillan con intensidad, se vuelven puro deseo y alumbran todo a su alrededor.

También pueden verse elementos de intertextualidad entre Mujeres Enamoradas y La Wagner, ambas del mismo director, que llevan al cuestionamiento de las distintas formas de opresión y logran despojar de lugares comunes y convenciones a los cuerpos. Pero, a diferencia de La Wagner, el saldo final de esta obra es una sensación de plenitud y felicidad, lo que queda resonando después de semejante entrega y liberación de energía, es el éxtasis.

Diez cuerpos deseantes y deseados, saboreando el placer de diferentes maneras. Un orgasmo que se va transformando en cada repetición para terminar en la más plena alegría.

Como definió el director, citando a D. H. Lawrence (1885-1930): "Mi gran religion es una creencia en que la sangre, la carne, son más sabias que el intelecto. Nuestra mente puede equivocarse. Pero lo que la sangre siente, cree y dice, es siempre verdad. El intelecto es un freno y una rienda. ¿Qué me importa la ciencia? Todo lo que quiero es responder a mi sangre directamente, sin frívolas intervenciones de la razón, o la moral. Yo concibo el cuerpo del hombre como una llama, como la llama de una lámpara, siempre vertical, siempre fluyente, y la inteligencia es sólo la luz esparcida sobre las cosas que la rodean. No estoy interesado en las cosas que me rodean, sino en el misterio de la llama siempre ardiente, llegando de ninguna parte, manteniéndose ella misma en sí, frente a cualquier cosa que alumbre".

Información sobre funciones en:
Espacio Callejón | Humahuaca 3759 | Abasto
Más información en facebook: Mujeres Enamoradas
http://www.vimeo.com/pablorotemberg
Duración: 90 minutos

Ficha artística-técnica:
Elenco: Pablo Castronovo, Ramiro Cortez, Javier Crespo, Eddy García, Leonardo Gatto, Ivan Haidar, Gaston Osiris, Emmanuel Palavecino, Mauro Podesta, Sebastian Villacorta
Diseño de luces: Fernando Berreta
Diseño de vestuario: Paula Bianchini
Espacio escénico: Mirella Hoijman
Edición musical: Franco Calluso
Fotografía: Paola Evelina Gallarato
Diseño gráfico: Yanina García
Asistencia de dirección: Milva Leonardi
Producción ejecutiva: Brenda Lucía Carlini
Dirección: Pablo Rotemberg

*El Voguing es un estilo de danza que se desarrolló durante los años 60 en clubes de Harlem-Nueva York, pero comenzó a ganar popularidad en los 90 con el videoclip Vogue de Madonna y el documental Paris Is Burning. Se inspira en la revista Vogue, en las poses de las modelos con sus movimientos de brazos angulares y lineales, la posición de sus piernas y cuerpo. Originalmente se llamó Presentation y luego Performance, con los años se volvió mas sofisticado y complejo y adquirió el nombre de Voguing.








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