Géneros y Sexualidades

TRABAJADORA AERONÁUTICA

Mujer y migrante: "Yo lo que quiero... ¡es trabajar!"

Lunes 17 de octubre | Edición del día

FOTO: Revolution Permanente

"Soy una mujer que considera que ha sabido manejar la inequidad de género gracias al carácter fuerte de mi madre. Soy mejicana. Llegué a Toulouse en noviembre de 2014, con una visa de vida privada y de derecho a trabajar.

Pero tener derecho y encontrar trabajo son dos cosas distintas. Envié mi CV a todos los sitios de empleo. Recibí llamadas para entrevistas, lo cual me emocionaba, pero cuando llegaba el momento estaba totalmente perdida para encontrar las buenas respuestas a preguntas simples como ¿cuánto quiere ganar? ¡Yo lo que quiero es trabajar!

Recuerdo días en los que perdía la motivación en la búsqueda de empleo. Me decía a mí misma: ¡voy a salir de estas cuatro paredes! ¡Venga, soy fuerte! Y justo en la entrada de las ETTs, me desmoralizaba, perdía la confianza en mí, olvidaba el francés, regresaba a casa y me ponía a preparar la comida. Y lo único que me hacía sentir útil en el día era saber que lo que cocinaba le gustaba a mi marido. ¡Caray! Recuerdo tener el sentimiento de ser una mantenida que no aportaba nada a la economía del hogar. Muy frustrante.

Así que buscaba actividades culturales gratuitas: teatro, biblioteca, pero también me puse a estudiar para sacar el carnet de conducir por mi cuenta para poder presentar mi candidatura libre, que era la manera menos costosa de obtener mi permiso de conducir. ¡Porque para tener trabajo es un requisito indispensable! Para comprar un coche necesitas trabajar y ganar dinero y para encontrar trabajo necesitas un coche el permiso y pagar las clases de autoescuela. ¿Cómo hacer? ¡Caray! ¡Que dilema!

Ahí fue donde comencé a sentir la inequidad como mujer migrante en situación precaria. Y yo al menos no estaba sola ya que tenía un apoyo, mi marido, que es francés y me ayudaba en todos los procesos administrativos. Pero, ¿qué hay de todas esas personas que no hablan el idioma, que no tienen un apoyo psicológico y moral? Así que me decía, ¡hay gente en peores condiciones y no se pone a llorar como tú! ¿Qué paso con el poder sentirme segura conmigo misma? ¡Hoy es el momento de sacar fuerza y demostrarlo en las entrevistas!

Y eso hice. Recuerdo que en una de ellas me dijeron que hablaba como discapacitada. Tuve que respirar y decirle a la señora: ¡ayúdeme entonces y no solo me critique! ¡Deme soluciones y no palabras hirientes!

Hoy en retrospectiva entiendo que a veces necesitas caer y levantarte. Pero, ¡que cansado es y cuanta energía moral requiere esto de hacer entrevistas! Yo me repetía que era un entrenamiento y que nadie nace sabiendo. Pero ¡caray! ¡Que me den la oportunidad de demostrar que soy una persona ingeniosa!

En una última entrevista me aconsejaron comenzar como obrero calificado, así aprendería el lenguaje cotidiano de la industria. Buscando formaciones en la industria aeronáutica, decidí reconvertirme profesionalmente: expresión con bonitas palabras para no decir bajar de nivel y categoría profesional. De ser ingeniera química pasaría a ser obrera.

Busqué, leí, entreviste personas del medio y sus respuestas positivas me dieron las armas para convencer a mi consejera del INEM y obtener el financiamiento para la formación de pintor aeronáutico.

Ya en la formación recuerdo que mis colegas me dijeron: ¡tuviste mucha suerte, rechazaron a otros! ¡Tú no tienes coche y ese es requisito indispensable!, ¡no hablas bien francés!, ¡nunca has trabajado en Francia!, ¡eres mujer y se requiere fuerza física!

Y yo con ganas de contestarles: ¡No soy una idiota! ¡He trabajado en la industria en medio de obreros, soy ingeniera! Podre no hablar muy bien francés pero lo leo y lo escribo. ¡No me subestimes, con ingenio puedes reemplazar la fuerza bruta! Pero me trague mis palabras y solo alcancé a decir con una sonrisa forzada: si, ¡qué suerte!

Una vez terminada la formación llegó la hora de las prácticas. Las busqué en la empresa UTC Goodrich y después de tener que estar detrás de ellos para que me respondieran, cuando por fin lo hicieron la respuesta fue que ¡no me aceptaban porque no había vestuario para mujeres!

STTS tiene su propia escuela así que no aceptan personas en prácticas. SAFRAN no me aceptó, sin darme explicaciones. Latecoere ni siquiera me respondió. El centro de formación IFI Peinture dijo que en MECAPROTEC había cuatro plazas disponibles, así que les di mi CV y finalmente me aceptaron. Y justo una semana antes de obtener las prácticas, ¡aprobé el examen práctico y tuve mi permiso de conducir!!!

Y gracias al esfuerzo de mi marido que compró un coche de segunda mano pude ir a mis prácticas de 5 de la mañana a medio día todos los días de lunes a viernes. Terminadas las prácticas, me dije y ahora, ¿qué voy a hacer? Recomenzar la búsqueda, gastar energía tocando puertas y ¡que me las cierren en la cara! Sin embargo, conseguí una misión laboral en STTS, en la fábrica de Latecoere, ¡esta vez al lado de mi casa!

Contenta por sentirme útil haciendo un trabajo que me gusta, sintiendo un buen ambiente, siendo positiva. Porque cuando me siento cansada y desmotivada, recuerdo los días en los que me deprimía entre cuatro paredes, y me digo, ¡venga sonríe!

No apruebo el capitalismo extremo causante de la deslocalización de Latecoere, pero recuerdo del expresidente de Uruguay José Mugica donde dice que los gobiernos tienen la responsabilidad y la presión de buscar inversionistas y darles fuentes de trabajo a su pueblo.

Un ex gobernador de Sonora en México negoció la instalación de una cadena de montaje de Latecoere en Hermosillo. Yo he visto comentarios de trabajadores de esta planta que estaban contentos por la creación de empleo, aunque igualmente precarios o más que aquí en Francia.

Para nadie es un secreto que la mano de obra es más barata de mantener en Mexico que en Francia. Pero aquí en Francia el resultado es el anuncio del PSE que implica restructuración y supresión de empleos y más precariedad. La ganancia solo para el patrón, que además de abaratar los costes de la mano de obra, gana con la venta del terreno de la fábrica, que se encuentra en pleno Toulouse y tiene un valor inmobiliario mucho más atractivo.

Estos planes de despido se hacen a propósito para que el trabajador renuncie a su lucha. Comience de cero, más precario y explotado y pierda su antigüedad, abaratando el despido para las empresas. Me pongo en los zapatos de las familias que se preguntaran ¿qué van a hacer? ¡Y por eso he salido a apoyar a mis compañeros de Latecoere en su lucha!

Hoy mi lucha sigue junto a ellos, aunque no estemos en el mismo lugar de trabajo, porque finalmente encuentro trabajo, pero a las pocas semanas me han comunicado que me deslocalizan y tengo que ir a trabajar a 25km de donde lo hago ahora".

Testimonio recogido y traducido por Leire Izargorri de: http://www.revolutionpermanente.fr/Femme-et-migrante-Moi-ce-que-je-veux-c-est-travailler#




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