EMERGENCIA SOCIAL

El Movimiento Evita, más cerca que nunca del Gobierno nacional

Los movimientos sociales acordaron con el Gobierno la aprobación de la ley de Emergencia Social. Emilio Pérsico y Fernando Navarro defienden una política de negociación.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Viernes 25 de noviembre | Edición del día

Los llamados movimientos sociales lograron este miércoles un acuerdo con el Gobierno para implementar una serie de medidas que implican un aumento en los pagos a los planes que reciben. El acuerdo también implica la posibilidad aprobar en la Cámara de Diputados de la nación el proyecto de ley de Emergencia Social, tal como fue acordado con los representantes del Poder Ejecutivo.

Organizaciones como la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista Combativa (CCC), el Movimiento Evita y Barrios de Pie venían de movilizar al Congreso la semana pasada, para exigir la aprobación en Diputados del proyecto que había sido votado en la Cámara Alta.

Finalmente la senda de la lucha callejera con que se intentó ilustrar el tire y afloje entre los movimientos sociales y el Gobierno, mutó por la vía del acuerdo face to face con Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo Social, el Ministro de Trabajo Jorge Triaca y el titular del bloque de Diputados del PRO, Nicolás Massot.

De aprobarse la ley, implicaría declarar en situación de emergencia social al país por tres años y destinar recursos a sectores más necesitados, aumento de los montos a planes sociales y un bono de fin de año.

La copiosa suma que Cambiemos otorgaría a las organizaciones sociales alcanza los 30.000 millones de pesos para dichos planes. Sin embargo dicho acuerdo deja sin efecto la cláusula del proyecto original, aprobado en el Senado, que determinaba la creación de un millón de nuevos puestos.

Por pollo y sidra

Además de movilizar a Congreso, organizaciones como la CTEP vienen de peregrinar hasta el Vaticano. Uno de los actores fundamentales que comulga y ha sido soporte de la CGT y los movimientos sociales en la actual situación, es la Iglesia comandada por Bergoglio.

La mano del papa y su cultura del “encuentro” se entrometió como la cola del diablo en la discusión sobre cómo garantizar la gobernabilidad en el marco del ajuste, y esto se evidenció con claridad en la participación de diversas organizaciones que se dicen del “campo popular”, en el III Encuentro Mundial del Organizaciones Sociales en el Vaticano.

Este jueves, en diversos medios, el dirigente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, sostuvo que gracias a este acuerdo será un "diciembre tranquilo" porque "las fiestas están cubiertas, ya que en el programa ’Argentina Trabaja’, que está más localizado sobre las villas del conurbano, los compañeros van a recibir en diciembre cerca de 10.000 pesos".

"Hemos acordado una forma de pago: en noviembre, a principios de diciembre y el bono antes de Navidad y antes de Año Nuevo, así que están cubiertas las fiestas y eso genera en el barrio consumo y una lluvia de recursos", señaló Pérsico.

El líder del Evita se ocupó de trasmitir la tranquilidad que el oficialismo tanto anhela, en una fecha que suele poner nerviosos a los Gobiernos.

Al igual que la CGT, la idea es lograr que el fin de año se desenvuelva en medio de “paz social” y que Cambiemos capee la situación lo mejor posible para encarar el año electoral que se avecina. El fantasma de un diciembre conflictivo se disipa cada vez más, gracias al favor de la dirigencia sindical y de los movimientos sociales más que dispuestos a colaborar con este nuevo “pacto social”.

Fernando “Chino” Navarro, también referente del Movimiento Evita y diputado de la provincia de Buenos Aires por Peronismo para la Victoria, aseguró en La Nación PM que "no sólo es transformar en trabajo los planes, sino que tiene que ver con mejorar los ingresos de trabajadores y cooperativistas, con el aumento de los alimentos que van a merenderos y comedores, con un millón de canastas navideñas".

"A la pobreza no la inventó Macri, a la inflación no la inventó Macri, son problemas estructurales de arrastre", aseguró el legislador. Aunque no se privó de asegurar que durante el kirchnerismo se realizaron "muchas cosas buenas y el desempleo era de un dígito".

Como se denunció innumerables veces en este diario, la CGT entregó la lucha de los trabajadores contra el ajuste y selló a fuego la tregua con el Gobierno a cambio de sustanciosas sumas. En agosto Cambiemos otorgó a la cúpula sindical los fondos de las obras sociales, nada más y nada menos que $2704 millones, sumados a $30.000 millones en bonos.

En las últimas semanas, la conducción de la CGT negoció con Gobierno y empresarios, el otorgamiento de un bono que está muy lejos de satisfacer las necesidades de la clase trabajadora. Este bono, más que reducido, alcanza nada más que a un nimio porcentaje de los asalariados y que lejos está de compensar la caída de poder adquisitivo del salario en lo que va del año.

"Esto implica movimiento y recursos para las fiestas y que todos los argentinos tengan un pan, un pollo y una sidra para festejar” señaló Pérsico ante el acuerdo cerrado con los funcionarios de Cambiemos. Como se ve, los movimientos sociales “progresistas” siguieron el modelo de la CGT e hicieron lo propio.

Sindicalistas de la precariedad

La foto de Stanley saludando a Pérsico que los medios utilizan para ilustrar este acuerdo, en realidad es vieja y ya se vio en julio, cuando el líder del Evita tuvo un acercamiento más que amigable con la ministra. Sin dudas esta buena onda entre el Gobierno y los movimiento sociales, fue construida desde hace meses.

En ese momento Pérsico había asegurado que la ministra lo sorprendió porque pensó que lo iba a recibir como “una cheta”. Ella por su parte, esperaba que el dirigente social se comportara como “fundamentalista”. Sin embargo, tal como expresó Clarín, la impresión cosechada por ambos tras aquel encuentro fue completamente distinta.

“La militancia de la agrupación que conducen Pérsico y Fernando “Chino” Navarro desprecia a Macri. ‘Se quiere comer a los pobres’, dicen. Para Pérsico esa discusión hay que darla, pero sin dejar de negociar” sostuvo el periodista de Clarín, Santiago Fioriti por entonces.

“El gobierno de Macri es campo, más servicios, más alguna industria y poner plata abajo. Eso no alcanza hoy. (…) En ese marco, mientras el gobierno dé para este lado, no veo cuál es el problema. Hay un compañero sindicalista que dice ‘yo quiero sacarle todo lo que pueda. Y para eso tengo que estar cerca, le manoteo, le saco’. Ahora, todos sabemos a qué jugamos, las cartas son estas, nadie engaña a nadie”, sostuvo Navarro en una entrevista que dio junto a Pérsico a la revista Crisis.

Eso sí, según la perspectiva de ambos líderes sociales, la idea es sacar lo más que se pueda pero siempre en el marco de no afectar la paz social y la gobernabilidad que sostiene a Cambiemos. “Al Gobierno no le podemos quitar el derecho a gobernar porque ganó las elecciones”, sostuvo Navarro a La Nación.

- ¿Es malo conseguir gobernabilidad en la Argentina? – pregunta Pérsico a los entrevistadores de Crisis, a lo que el periodista retruca que “una gobernabilidad neoliberal no sería festejable”.

- Habría que definir qué es gobernabilidad – aportó Navarro para complejizar el debate.

- Claro, yo creo que la unidad de los trabajadores es lo único que genera gobernabilidad. Es mentira que la gobernabilidad se genere en la Cámara de Diputados. Las concesiones que se han hecho en el Congreso no generan gobernabilidad – aseguró Pérsico. Si bien resulta poco inocente tal depreciación de los favores aportados por el FpV a Cambiemos en el Congreso, en algo Pérsico tiene razón. La gobernabilidad tiene mucho que ver con la unidad de los trabajadores, aunque en sentido inverso: sellada con pactos y acuerdos por arriba se vería en serios aprietos si la clase obrera y los sectores populares le opusieran su fuerza organizada, con los métodos de los trabajadores, para enfrentar el ajuste y pelear por sus demandas.

¿Oponer al ajuste los métodos de la clase trabajadora? Eso suena demodé para Navarro: “La huelga empieza a desaparecer como instrumento, porque termina favoreciendo siempre a la crisis, al ajuste. Las nuevas realidades generan sujetos políticos que son las organizaciones sociales”. Fundamento nada sólido para justificar la tregua y el eternamente postergado paro nacional, hecho al que el Evita suma su corpus teórico y su destreza argumentativa.

Leé también: La CGT y un movimiento que evita el paro

La unidad que pregonan estos líderes devenidos en sindicalistas de la precariedad, es la que sellan con por arriba, con los popes de la CGT. Lo que los líderes del Evita hacen a través de este acuerdo con el Gobierno, es institucionalizar la precarización de los “cabecitas negras del siglo XXI”, como le gusta llamarlos a Pérsico. Con “salarios sociales” y una “canasta básica popular” , lo único que hacen es legalizar la división entre precarios y efectivos, trabajadores de primera y de segunda, legado del neoliberalismo que el kirchnerismo profundizó.

La dificultad del Gobierno, débil desde su génesis como hijo de un balotaje, se evidenció en estos días con los senadores que le dieron un revés político importante con el rechazo a la reforma política. Los principales dadores de gobernabilidad que no dejan de velar por sus propios intereses y por los de los gobernadores, posan cuando les conviene de opositores y se dan el lujo de hacer estas demostraciones de capacidad de maniobra. Sin embargo, esos pactos y desacuerdos que se expresan por arriba, no encuentra hasta el momento una contraposición fuerte por parte de los trabajadores movilizados por sus demandas. La clave de la gobernabilidad aportada al Gobierno ajustador de Cambiemos, radica precisamente en la tregua de la CGT y ahora de los líderes de los movimientos sociales que se llenan la boca hablando de unidad mientras hacen más profunda las divisiones de las filas obreras.




Temas relacionados

Chino Navarro   /    Emilio Pérsico   /    Carolina Stanley   /    Jorge Triaca   /    Cambiemos   /    Jorge Bergoglio   /    Movimiento Evita

Comentarios

DEJAR COMENTARIO