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Molino Cañuelas: ¿Pelear desde adentro o negociar desde afuera?

La patronal anunció que se va en octubre pero no ofrecen garantías. Hay que empezar a preparar la lucha contra los despidos. Familias en la calle, nunca más.

Lunes 16 de abril | Edición del día

El viernes pasado participamos de una audiencia con la patronal del Molino Cañuelas, los representantes de la UOMA nacional, y algunos miembros de la seccional Tucumán del sindicato. Esa reunión se dio gracias a que los trabajadores votaron en asamblea trabajar a reglamento y a que amenazaran con medidas adentro de la planta. Previamente la patronal de Cañuelas y la UOMA nacional se habían juntado en Buenos Aires sin invitar a nadie de esta seccional.

En la reunión la empresa volvió a manifestar su intención de irse de la provincia en el mes de octubre, aunque sin ninguna garantía de que se cumpla ese plazo: si apareciera un comprador para el molino, abandonarían sus actividades inmediatamente. Por otro lado, anunciaron que a partir de este lunes se abren las negociaciones para todos aquellos que quieran adelantar sus retiros, que contratarían personal eventual para cubrir esos puestos, y mientras tanto seguirán reemplazando sus máquinas para sacarlas del molino.

Recordemos que la semana pasada, tras la reunión en Buenos Aires, la gerencia local afirmaba que tenían trigo hasta mayo y que no sabían qué iba a pasar después. Ahora dicen que la zafra está garantizada hasta octubre, pero por abajo se preparan para abandonar el molino en cualquier momento.

Desde la UOMA nacional manifestaron que apoyarían las medidas que los trabajadores tomen contra Navarro. Pero la pelea tiene que empezar por no aceptar los retiros voluntarios y las indemnizaciones.

La patronal dice que quien quiera mantener la fuente de trabajo puede irse a otra provincia, pero esto es una extorsión inaceptable porque tenemos familia y sabemos que la calle viene muy dura para conseguir trabajo. Si queremos pelear por la continuidad de los puestos de trabajo, no podemos quedarnos de brazos cruzados ni un minuto más.

La tercerización encubierta y el fraude laboral

Entre Cañuelas e Industrias del Trigo SA se ha montado una tercerización encubierta del trabajo con elementos suficientes para demostrar que hay un fraude laboral. Esta historia no es nueva, hemos visto desfilar a distintos arrendatarios que se van y despiden trabajadores sin ningún costo para los verdaderos dueños de todo: la familia Navarro.

Los Navarro han montado su negocio dividiendo la fábrica de pastas (Fábrica de fideos Rivoli SA) del molino harinero (Industrias del Trigo SA), a pesar de que funcionan de manera integrada y en un mismo predio, con un mismo domicilio legal, e incluso compartiendo personal de su directorio. Es el caso de Antonio Martin Bueso, quien al menos hasta 2016 figuraba como vicedirector de Industrias del Trigo SA, pero bajo relación de dependencia de Fábrica de fideos Rivoli SA.

El fraude laboral es tal que incluso dentro del molino hay trabajadores bajo relación de dependencia de tres empresas distintas: Molino Cañuelas, Industrias del Trigo SA, y la contratista Bayton.

La lucha por la continuidad de los puestos de trabajo debe tomar como punto de partida la denuncia de este fraude laboral por parte de ambas empresas, exigiendo la correcta regularización de la totalidad de los trabajadores del molino bajo relación de dependencia de Industrias del Trigo SA.

¿Pelear desde adentro o negociar desde afuera?

Dentro de la Comisión Directiva del sindicato hay dos posiciones en torno a cómo encarar la pelea por la continuidad laboral. Algunos plantean que hay que evitar el roce con Cañuelas. Proponen sentarse a esperar hasta octubre cuando finaliza el contrato de arriendo y apelar a la buena voluntad de Navarro con la expectativa del pase a la planta permanente de los trabajadores bajo Industria del Trigo.

Mientras tanto habría que trabajar todo lo que se pueda, incluso hasta sábados y domingos cuando la empresa lo solicite, negociando cada uno por su lado la indemnización.

Pero esta orientación nos lleva a dividirnos adentro de la fábrica y a esperar pasivamente a que los despidos sean un hecho consumado, perdiendo de vista que el tiempo juega a favor de la patronal y que pelear desde afuera nos lleva a una posición de extrema debilidad.

Otros, planteamos que hay que rechazar los retiros voluntarios y las indemnizaciones y encarar medidas de lucha, con el acompañamiento de nuestras familias, para visibilizar nuestra situación ante la sociedad. Tenemos que denunciar que esta empresa viene a Tucumán a aprovechar la flexibilización laboral que impera en nuestra provincia para montar un fraude laboral y retirarse dejando un tendal de despidos, y buscar la solidaridad de los trabajadores de otros molinos y el apoyo de otros sectores, como el movimiento estudiantil, las organizaciones sociales, políticas, personalidades, y organismos de derechos humanos.

Molino Cañuelas es el principal productor y exportador nacional de harina de trigo. Su facturación en 2017 superó los 27 mil millones de pesos, a razón de 76 millones de pesos por día. Pagar las indemnizaciones no les cuesta nada, sea en octubre o por adelantado; incluso las de la Comisión Directiva, que superan varias veces la de cualquier trabajador. El Sindicato tiene la obligación de no agarrar las indemnizaciones y la responsabilidad de pelear hasta el final por los puestos de trabajo.

Tenemos que desplegar una gran campaña contra los despidos, sino las denuncias por fraude laboral quedarán durmiendo en los cajones de los juzgados, y una vez despedidos será mucho más difícil la pelea. Lo que está en juego es el plato de comida de nuestros hijos.

Porque no queremos ser la variable de ajuste de todos los gobiernos y las patronales, tenemos que levantar bien alto una consiga: Familias en la calle, nunca más!.







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